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LA SITUACIÓN AZULGRANA

Lamine Yamal se reencuentra a sí mismo con una reinvención en marcha

La crónica: El Barça rechaza la prepotencia en Albacete y avanza a las semifinales de la Copa (1-2)

La contracrónica: Araujo vuelve a jugar, Araujo vuelve a reír

El análisis: El mejor Lamine está de vuelta

La opinión: El gol escrito de Lamine

Lamine Yamal, durante su partido en el Carlos Belmonte.

Lamine Yamal, durante su partido en el Carlos Belmonte. / Afp7

Marcos López

Marcos López

Barcelona
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En octubre andaba desconcertado. A finales de octubre esa maldita pubalgia no le dejaba vivir tranquilo. Llegó al Bernabéu envuelto en un clima tan irascible y polémico pagando aquella atrevida e ingenua visita a un plató de la Kings League donde encendió la mecha en una charla con Ibai Llanos. Jugó Lamine Yamal los 90 minutos de un clásico donde el madridismo, entonces con Xabi Alonso en el banquillo, lo colocó en el centro de la diana.

Perdió el Barça (2-1), que se colocó a cinco puntos del líder y fue Vinicius quien cambió la historia blanca con una intolerable rebelión que se llevó por delante al técnico vasco, mientras Lamine tramó en silencio -huyó de la sobreexposición pública que amenazaba con devorarles- una reinvención que le ha llevado, tres meses después, a reencontrarse consigo mismo.

No es el Lamine de la pasada temporada. Deslumbrante, poderoso, que surfeaba con el balón sin importarle quien tuviera delante dejando exhibiciones (la eliminatoria con el Inter de Milán en la que el Barça se quedó a la orilla de una final de Champions) que impactaron al fútbol mundial para siempre. Es otro futbolista. Es distinto, pero mejor. Y ya está de vuelta.

La madurez del '10'

Más maduro, más conectado al juego, capaz de entender lo que demanda cada partido, abandonado ya el dolor en la pubalgia que le impedía mostrarse como es. Más preciso aún, quirúrgico se podría decir. Lo juega todo -solo ha descansado y por obligación en Praga, ya que estaba sancionado- y apenas ha sido sustituido por Flick, quien ha tutelado con mimo y exquisito tacto esa reinvención.

No lo elogia el técnico por los goles -suma Lamine 14 ya esta temporada en 29 partidos amenazando con batir el récord de la pasada temporada donde anotó 18 tantos en 55 encuentros- sino por su comprensión de lo que demanda cada momento. A Flick le encanta ver al joven extremo, tiene 18 años, no se puede olvidar pese a que juega como si llevara una década en la cima, trabajando en esfuerzos defensivos, comprometido con lo que reclama el equipo.

Lamine Yamal celebra su gol, el 0-1 ante el Albacete.

Lamine Yamal celebra su gol, el 0-1 ante el Albacete. / Dani Barbeito / SPO

Y a Lamine se le ve feliz disfrutando de esa nueva versión que se ha construido en tiempo récord, orgulloso de llegar a tiempo para tener "la chispa", como recordó Deco, el director deportivo azulgrana, que tan bien le hace a todos. Esa chispa se explica desde una excelente condición física -ha jugado 24 de los 25 últimos encuentros-, obligándose a añadir registros nuevos a su mágico fútbol.

La mejor racha: cuatro partidos consecutivos marcando

Ahora, por ejemplo, ha encadenado cuatro partidos consecutivos marcando (Oviedo, Copenhague, Elche y Albacete), algo nunca visto antes. Y se encuentra a tan solo cuatro tantos de su mejor registro demostrando que lo del curso pasado era, en realidad, un prólogo de lo que estaba por venir.

Hasta en el tiempo ha quedado enterrada aquella frase pronunciada por Flick en Vallecas tras un sufrido 1-1. "Los egos matan al éxito". Era el 31 de agosto, preludio de una campaña dura, según reveló el técnico alemán. Seis meses más tarde, no se detecta ninguna batalla de ego en el Barça, que ha descubierto un nuevo rostro en Lamine. Un jugador que deslumbra en cualquier estadio, decisivo en las grandes noches europeas y decisivo, al mismo tiempo, en el anónimo camino por la Copa.

Lamine Yamal, reconocible por el vendaje, se lamenta de un error durante el Elche-Barça.

Lamine Yamal, reconocible por el vendaje, se lamenta de un error durante el Elche-Barça. / Manuel Bruque / EFE

Jugó los 90 minutos en Guadalajara y regaló una asistencia; jugó los 90 minutos en Santander contra el Racing y marcó; jugó también los 90 minutos ante el Albacete y marcó en su primer disparo a puerta. Y Flick ha colocado, ya a inicios de febrero, al Barça en el mejor escenario posible: ha ganado el único título en juego (Supercopa de España), es líder de la Liga (tiene un punto de renta sobre el Madrid), aguarda rival en las semifinales de la Copa y se ha colado en el top-8 de la Champions, algo que el Madrid, ni del destituido Xabi Alonso y del novato Arbeloa, han alcanzado.

Lamine va por delante de todos superando en registros goleadores a Lewandowski, que lleva 12 goles, y Raphinha, con 13. Está en otro nivel dejando en el camino a los dos brasileños del Madrid, que ni sumando entre ellos -Vinicius suma ocho tantos; Rodrygo, apenas tres- pueden atraparle. Él está en otra dimensión.

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