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Andá p'allá, bobo

Y, de pronto, aparece Alejandro Echevarría: Dejádmelos a mí

Derecho de rectificación de Alejandro Echevarría

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

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El FC Barcelona, perdón, Joan Laporta y los dirigentes del Barça, se asustaron tanto, tanto, midieron tan mal, tan mal, sus fuerzas y, sobre todo, despreciaron tanto, tanto, a los cuatro grupos que integran la Grada de d’Animació (Almogàvers, Nostra Ensenya, Front 532 y Supporters Barça), que pensaron, el presidente el primero, ya saben “pit i collons", que una vez expulsados de las gradas, nadie se acordaría de ellos.

Los grupos, que no tienen nada de delincuentes, que son, eran, los únicos que animaban (“cuando nos echaron, el público podía oír, incluso, las conversaciones y gritos de los futbolistas durante el partido, fruto del silencio sepulcral que había”) y cuya única pretensión era, es, ayudar al equipo a ganar, trataron de encontrar una vía de diálogo con el Barça y les fue absolutamente imposible. Laporta y su junta no quería saber nada de ellos.

Los grupos no cesaron de pedir diálogo al club: hablando con los directivos, enviando correos, que no se contestaban, por whatsapp… Se sintieron tan, tan despreciados, que solo les faltó oír decir a la vicepresidenta Elena Fort que la multa de 21.000 euros, que se negaron a pagar, no era, no fue, en ningún momento, el motivo de su disolución, pues “el club ya había decidido, en el minuto uno, disolver la Grada d’Animació”.

Solo cuando Alejandro Echevarría, cuñado de Joan Laporta y el hombre que manda en el Barça, se enteró de que la Grada d'Animació había recogido 10.000 firmas para pedir diálogo, trabajó sin cesar para desactivar lo que consideraba una bomba en época electoral.

Los socios, abonados, simpatizantes y seguidores culés que integran estos grupos, que para poder entrar en su seno deben contar con el visto bueno de la Comisión de Disciplina del Barça, la Comisión de Seguridad del club y la aprobación de los Mossos, no se extrañaron de la postura y desprecio de Fort. Es más, más de un componente de la Grada d’Animació me reconoció anoche que, en más de una ocasión, se habían cruzado con la vicepresidenta en el antepalco del Olimpic de Montjuïc o en el Spotify Camp Nou y, cuando le pidieron diálogo, les contestó: “Yo no hablo con delincuentes”.

Era evidente que Elena Fort dejó de ser una interlocutora válida. Y, dado que el club descartaba absolutamente el diálogo, la Grada d’Animació, la asociación Seguiment FCB, que, en 2015, se quedó a 13 firmas de poder convertirse en candidatura a la presidencia del Barça y, por descontado, Cultura Grada, una iniciativa fundada hace dos años y que tiene 100.000 seguidores azulgranas empezaron a recoger firmas para pedir al Barça que abriese una vía de diálogo para solucionar el conflicto.

Cuando habían recogido 10.000 firmas, reservaron la sala de actos del Colegio de Periodistas para el pasado viernes, 23 de enero, donde iban a presentar toda esa documentación y realizar una conferencia de prensa pidiendo diálogo. No iban a pedir, no, la dimisión de Laporta “¡ni mucho menos!”

La grada azulgrana rendida a los jugadores al finalizar el partido de liga entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid en el Spotify Camp Nou.

La grada azulgrana, rendida a los jugadores al finalizar el partido del partido Barça-Atlético. / JORDI COTRINA

Y fue entonces cuando el cuñadísimo, Alejandro Echevarría, el que más manda en el Barça aunque no tenga cargo alguno, tomó cartas en el asunto para desactivar lo que consideraba una bomba en plena campaña electoral, pues el presidente ya está en campaña repartiendo comida a los pobres en la iglesia de Santa Anna, detrás de la calle Pelayo.

El Barça se puso en contacto con los grupos de animación y ofrecieron verse en el club “con el señor Enric Bosch, del Área Social y, tal vez, alguien más”. Es mentira, totalmente falso, que los representantes de la Grada se negasen a verse con Elena Fort. Totalmente mentira.

Sí es cierto que ese “alguien más” fue, de pronto, Alejandro Echevarría. “Cuando ya estábamos sentados, apareció, de pronto, Alejandro Echevarría y alguno tuvo ganas de levantarse e irse, porque no queríamos legitimar a un señor que no tiene cargo alguno en el club, pero, por otro lado, pensamos ‘joder, este manda mucho, manda todo, igual de esta reunión sale la solución a nuestro enfrentamiento’”.

Alejandro Echevarría expresó su sorpresa ("pero cómo habéis soportado todo eso"), cuando los representantes de la Grada d'Animació le comentaron los múltiples desplantes que la vicepresidenta Elena Fort había tenido con ellos.

Y, sí, se quedaron. Cuando le contaron todo lo que les había pasado (expulsión sin motivo, multa, trampas, desatención a los llamamientos al diálogo), Echevarría puso cara de perplejidad, de asombro. “¿Pero todo eso os han hecho?, no me lo puedo creer”.

Y cuando le informaron de cómo les trataba Elena Fort, Echevarría les dijo, así, de sopetón: “¡Pero cómo habéis aguantado todo eso!” Los representantes de la Grada d’Animació no daban crédito a lo que estaba pasando. Echevarría, no solo no reconocía a la vicepresidenta, “sino que, para él, parecía que se tratase de una directiva de 1998, en serio. Fue un desprecio total hacia Elena Fort”.

El caso es que Echevarría pidió, sugirió, casi exigió a los miembros de la Grada que debían arreglar el problema “¡ya! ¿Qué queréis, que necesitáis, cómo queréis que lo hagamos? Debéis volver ¡ya!, antes de las elecciones”. Los representantes de los cuatro grupos de animación le dijeron a Echevarría que eso no era posible, pues había que volver a inscribirse en el grupo, pasar los controles del club, de los Mossos, etc y que eso no se podía hacer de cualquier manera ni, mucho menos, en dos días.

Tanta prisa tienen que Echevarría ha convocado una nueva reunión para el próximo lunes, es decir, ¡ya mismo! ¡Ya!, que las elecciones se nos echan encima.

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