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Brujería, maldiciones y sortilegios: la magia negra sigue operando en el fútbol africano
Marruecos acusó a Senegal de nigromancia en la final de la Copa África. Los conjuros continúan siendo habituales en los estadios de ese continente.
Senegal gana la Copa de África tras amagar con retirarse por un penalti que acabó fallando Brahim

El penalti de Brahim, parado por Mendy. / Youssef Loulidi / AP

La última final de la Copa África tuvo de todo: desde un parón de 20 minutos por la decisión de Senegal de retirarse del campo por la actuación arbitral al controvertido penalti a lo Panenka fallado por el madridista Brahim, que sigue alimentando debates sobre si erró deliberadamente o no. Pero lo más comentado fueron los intentos de recogepelotas marroquíes de intentar birlar la toalla que el segundo portero senegalés le ofrecía al titular de su selección. Aunque Senegal aseguraba que era simplemente para secar los guantes y el balón ante la lluvia que caía, en Marruecos se denunciaba que era magia negra.
En el Marruecos-Nigeria de semifinales un recogepelotas le afanó la toalla al cancerbero nigeriano, que se fue al banquillo a buscar otra. Pero un 'segurata' también se la quitó. “Usadla para secaros las lágrimas”, escribió en Instagram Stanley Nwabali, después de la derrota marroquí en la final.
“Ya habíamos visto con Nigeria que, cada vez que se sacaban toallas, los recogepelotas iban detrás intentado quitárselas. En la final hicieron exactamente lo mismo”, explicó Yehvann Diouf, convertido en héroe nacional senegalés por la manera feroz en la que evitó que le arrebataran la preciada toalla morada. “Un jugador marroquí corrió tras de mí intentando quitármela y luego los recogepelotas y algún auxiliar también lo intentaron. Hice todo esto para asegurarme de que Edouard Mendy estuviera en las mejores condiciones para ganar la final”.

El equipo de Senegal, celebrando su victoria en la reciente Copa de África / JALAL MORCHIDI
Mundial 2030
Los problemas de seguridad en la final cuestionan si Marruecos debería organizar con España y Portugal el Mundial 2030. La anfitriona del torneo vio cómo continuaba la maldición de un título que se le resiste desde hace 50 años. La polémica llegó hasta el parlamento marroquí, donde el diputado Mohamed Simou acusó a Senegal de practicar brujería y pidió la detención del árbitro congoleño Jean-Jacques Ngambo por reanudar el partido después de la espantada senegales.
Con independencia de lo ocurrido en la final de la Copa África, la nigromancia sigue muy presente en el fútbol africano. La liga de Senegal lleva años intentando combatirla. A Cheikh Lo Ndoye, portero del AS Jaaraf senegalés, le impusieron dos partidos de suspensión por tirar un líquido sospechoso en su portería.
En Liberia, los jugadores del Nimba United saltaron el muro del estadio rival en lugar de entrar por la puerta para espantar los maleficios. Lo mismo hicieron los Black Bulls en Nampula, una ciudad al norte de Mozambique. La jugada salió bien y ganaron 0-2.
En Sudáfrica, los Kaizer Chiefs estuvieron a punto de despedir a su responsable de brujería, que había prometido que con sus conjuros ganarían a los Orlando Pirates 0-3 pero acabaron perdiendo 3-2. Los Pirates habían sido multados previamente por rociar con productos químicos el vestuario rival.
Después de ver un huevo roto en su vestuario, signo de brujería, los Red Arrows de Zambia decidieron cambiarse en el autocar. En Tanzania, el Mbeya Kwanza decidió entrar con su bus marcha atrás para atraer la buena suerte. El truco no les funcionó y perdieron 2-0.
En el Congo, varios aficionados del TP Mazembe saltaron al césped para tirar líquidos sospechosos dentro de la portería del Petro Atlético de Luanda. En la Champions africana miembros del equipo del Jwaneng Galaxy trataron de lanzar cenizas y líquido al césped, pero fueron frenados por la seguridad del estadio.
Muñecos en las porterías
En Ruanda, durante el duelo Mukura Victory-Rayon Sports, el árbitro le enseñó amarilla al visitante Moussa Camara por quitar un muñeco de la portería rival. El truco sirvió porque, seis minutos después, el propio delantero lograba el empate.
Durante la clasificación para los últimos Juegos Olímpicos de París una delantera camerunesa fue expulsada por brujería, al ir corriendo para meterse, sin el balón en juego, en la portería rival.
El pasado mes de noviembre, en las eliminatorias africanas para ir a la repesca en el próximo Mundial, el seleccionador nigeriano se encaró con el banquillo del Congo. "Durante toda la tanda de penaltis un miembro de ‘staff’ rival hizo vudú. Tenía una botella de agua o algo parecido y la iba sacudiendo cada vez que chutaban, así que yo me puse muy nervioso", explicó Eric Chelle. Su equipo cayó eliminado después de que Simons, Ajayi y Bassai fallaran sus lanzamientos. Jon Obi Mikel, exinternacional con Nigeria metido ahora a comentarista, no compartió la visión esotérica del técnico: "Solo buscaba excusas, y honestamente era una excusa ridícula”, sentenció el excentrocampista del Chelsea. "Si el vudú funcionara en el fútbol, ¿sabes cuántos Mundiales tendría África a estas alturas?".
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