EL DESCALABRO BLANCO
Mourinho abre viejas y nuevas heridas en el Real Madrid de Arbeloa: "¡Siempre yo, siempre yo!"
El enfado de Arda Güler tras ser cambiado una vez más y las declaraciones de Mbappé reconociendo que el ridículo de Lisboa fue por "un tema de tener más ganas" agrietan de nuevo al disfuncional equipo blanco

Atlas News

Como a un niño al que le cae una bronca de órdago porque se ha portado fatal, la plantilla del Real Madrid respondió a la pitada masiva del Bernabéu contra el Levante con dos victorias muy notables frente al Mónaco y al Villarreal. Olvidado el rapapolvo, sin embargo, ese Madrid indolente, desganado, despistado y alarmantemente falto de fútbol volvió a aparecer el miércoles en Lisboa, firmando un partido infame que el destino tuvo a bien coronar con un sonrojante gol del portero del Benfica sobre la bocina.
Es ya una constante en el Real Madrid esta temporada: tras un tramo con un par de partidos buenos, el equipo se cae con estrépito. Sucedió en el Metropolitano (5-2) tras un arranque de curso inmaculado, en Anfield (un 1-0 cortísimo) después del clásico liguero, frente al Celta en el Bernabéu (0-2) tras arrasar en San Mamés y ahora de nuevo en la visita al Benfica de José Mourinho (4-2) después de golear al Mónaco en casa y ajusticiar al Villarreal a domicilio.

El portero del Benfica Trubin marca el 4-2 al Real Madrid en Lisboa. / MIGUEL A. LOPES / EFE
Los goles de Mbappé y las paradas de Courtois
"El último gol es una vergüenza. Nos ganan y no es un tema de calidad. No es un tema de táctica. Es un tema de tener más ganas", se sinceró Kylian Mbappé, autor de los dos goles en blanco en Da Luz, con un nivel de autocrítica muy superior al de un Arbeloa que se limita a cargar sobre sus hombros la "responsabilidad" de la derrota, como hizo en Albacete, sin profundizar en los motivos.
Quizá, porque el técnico era consciente de que la derrota se había quedado hasta corta, a tenor de las siete paradas de Thibaut Courtois, el otro gran sostén blanco. De hecho, el belga acaba la fase liga de esta Champions como el segundo portero con más paradas (41, más de cinco por partido), solo por detrás de Nikita Haikin (49), el guardameta del Bodo/Glimt. El equipo noruego, por cierto, es uno de los dos rivales que le pueden tocar al Real Madrid en el 'playoff', en el sorteo que se celebra este viernes a mediodía. El otro es, curiosamente, el propio Benfica.
Sorteo de la Champions (viernes, 12 horas)
- Mónaco o Qarabag vs PSG o Newcastle
- Brujas o Galatasaray vs Juventus o Atlético
- Bodo/Glimt o Benfica vs Real Madrid o Inter
- Olympiacos o Dortmund vs Atalanta o Leverkusen
Ida el 17 y 18 de febrero, vuelta el 24 y 25 de febrero
Adiós al 'efecto Arbeloa'
El partido de Lisboa no solo confirmó que el 'efecto Arbeloa' había sido un espejismo y que la plantilla del Real Madrid conserva intactas las carencias que le costaron el puesto a Xabi Alonso. Entre otras cosas, el equipo blanco volvió a correr muchos menos kilómetros que su rival, diez menos en este caso, en un partido que también abrió nuevas grietas en el vestuario que hasta ahora no existían o, al menos, no se conocían públicamente.
Desde que Arbeloa asumió el cargo, Mbappé, Vinícius y Bellingham han jugado todos los minutos de todos los partidos en los que han participado. Son intocables, jueguen bien o mal, adulados por su entrenador en cada rueda de prensa. Arda Güler, en cambio, pasa por el banquillo en todos los partidos, aunque sea uno de los más destacados y el único que aporta fluidez a la circulación del balón.
El cabreo de Arda Güler
Y el turco se ha cansado. "¡Siempre yo, siempre yo!", bramó enfadado en Da Luz tras volver a ver su dorsal en la tablilla de cambios, en una reacción captada por las cámaras. Minutos antes, con menor vehemencia, Tchouaméni también había exhibido su disgusto por ser junto a Mastantuono, otro cambio fácil y recurrente de Arbeloa, el primer sustituido.
Poco importa que Arbeloa apele a la precariedad física de su plantilla, que se verá agravada con la disputa de los dos partidos del 'playoff'. El técnico no hace más rotaciones que las imprescindibles por lesión o sanción, sin que las presuntas estrellas descansen ni un minuto, ni siquiera con una goleada a favor en el marcador, como la que endosó al Mónaco (6-1) hace apenas una semana.
Fuera del vestuario, claro está, tampoco ha gustado que el técnico haya dado fiesta a sus jugadores este jueves tras semejante esperpento en Lisboa. Caldo de cultivo perfecto para que el Bernabéu vuelva a manifestarle al equipo su enfado, en el partido de Liga de este domingo (14.00 horas) contra el Rayo Vallecano.
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