LA CONTRACRÓNICA
El Barça marca cuatro goles y el Camp Nou celebra cinco
La hinchada azulgrana coreó el gol del Sporting al Athletic que enviaba al Madrid a la repesca, derrotado y humillado también por un gol del portero del Benfica de Mourinho

Dani Olmo, Raphinha y Fermín celebran el 3 1. / Jordi Cotrina

Estaban los dos equipos en el vestuario y de pronto irrumpió en el césped Marc Bernal. Despeinado el Barça, confuso y crispado por el gol del Copenhague, Hansi Flick mandó a calentar al mediocentro. Al menos utilizado de la plantilla, entre que ha estado lesionado durante un año, el sentido de la prudencia del entrenador y la falta de oportunidades para que el futbolista adquiera el ritmo perdido.
Pero era una situación límite, sin ser del todo cierto. El Barça seguía clasificado, pero perdía una dosis grande de prestigio cuando alrededor del césped de contaban los goles que se le endosarían al pobre Copenhague, y ganaba una eliminatoria molesta e indeseada con ese 0-1.

Lamine Yamal dispara a portería en el tiro que significó el segundo gol azulgrana. / Jordi Cotrina
El quinto gol
Metió cuatro goles el Barça y el Camp Nou celebró cinco. El quinto fue el del Sporting de Lisboa. Y no porque haya sintonía entre los clubs. Ni que se lo marcara al Athletic en San Mamés (2-3), que podría ser en la creciente tirria que se profesan las aficiones..
El público empezó a saltar alborozado cantando "Madridista el que no boti", lo que desveló el misterio: ese resultado enviaba al Madrid a la repesca. Del tercer lugar a la emboscada de la eliminatoria de febrero con ridículo incluido por el 4-2 final marcado por Trubin, el portero del Benfica (4-2), ante un Madrid que terminó con nueve, derrotado por su viejo amigo José Mourinho. Ese gol clasificó al Benfica.

Raphinha lanza el penalti que supuso el tercer gol. / Jordi Cotrina
Uno contra uno o contra dos
"Cuando te meten un gol en la Champions es difícil de remontar", admitió Lamine Yamal, feliz por el partido realizado con un gol y una asistencia. De ahí que fuera elegido el mejor del partido. El extremo desconocía los resultados ajenos, o eso dijo después de que Gavi, al final del encuentro, le enseñasra algo de su telérono móvil.
"Descontar dos partidos de esta eliminatoria, con el calendario que tenemos, nos da la vida, soy muy feliz", dijo Lamine Yamal contento por su actuación, "En la Champions me siento más libre, porque juego en uno contra uno, a veces un uno contra dos. Me estoy acostumbrando, pero es lo que hay", añadió, sin expresar ningún signo de molestia.

Lewandowski evita la salida del portero del Copenhague. / Jordi Cotrina
Los 40 de Lewandowski
Flick había elegido a Eric Garcia para ejercer de mediocentro sin ser su posición natural en lugar de Bernal y de Casadó, al que también recurrió. Sustituyó a Eric por indisposición. Había recibido un balonazo en la cabeza y estaba mareado. Al minuto de reanudarse el juego, Bernal soltó un zurdazo que rechazó el portero Kotarski, y el Camp Nou rugió.
No se habían extinguido los bramidos que Lewandowski empataba. El segundo gol del polaco en la competición. Seco en los seis primeros partidos de la liguilla, el tercer artillero de la historia de la Champions se sentaba junto a Leo Messi con el mérito compartido de haber marcado goles a 40 equipos distintos. Luego marcó Lamine Yamal y después Raphinha, y la delantera del triplete, en 24 minutos, había corregido el dislate del primer tiempo.

Marc Bernal, durante el partido ante el Copenhague. / AFP7 vía Europa Press
El tridente y uno más
A la tripleta se les sumó uno más. El suplente de los tres. Marcus Rashford rompió un maleficio: 50 faltas después del último acierto de Lewandowski, el inglés lograba transformar otro golpe franco para colorear la noche que acabó como todos preveían y deseaban.
Los apuros que pasó el Barça fueron una tónica común y extendida en toda la jornada. Aun sin ganar, hubo momentos en los que estuvo entre los ocho primeros por los errores que cometían sus competidores en ese múltiple empate a puntos de ocho equipos. El Barça se había instalado en la quinta plaza de la que nadie pudo desbancarle. Ni con el segundo gol que marcó el Copenhague anulado por el VAR.

Hansi Flick, decepcionado durante el primer tiempo ante el Copenhague. / Dani Barbeito / SPO
Flick, severo
"En la segunda parte hemos jugado mucho mejor, pero tenemos que empezar así desde el principio", comentó Flick, casi más enfadado que contento por un sufrimiento que consideraba gratuito. Por la concesión que brindó al Copenhague un gol muy fácil y por la mala lectura que se hizo del juego en la pase inicial. ·"Estábamos insistiendo mucho en jugar por dentro cuando queremos jugar por fuera", analizó. La segunda parte, para Flick, fue "genial".
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