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Andà p'alla, bobo

La campaña azulgrana arranca con la inundación del proyecto estrella de Laporta

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Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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Ya está. Todo el mundo esperando el papelito y tenemos hasta vídeos, cientos de fotos, miles de socios mojados. Ya tenemos la prueba de que todo, todo, ha sido una chapuza. Una inmensa chapuza.

Ya solo falta esperar a que mañana, poco antes de comer, aparezca la vicepresidenta Elena Fort, responsable del Espai Barça, para decirnos que todo está bajo control, que era normal, que se trataba de probar la instalación.

O no, mejor aún, podría aparecer ese señor llamado Joan Sentelles, de cargo tan rimbombante como es Director General del Espai Barça, asegurando que han tomado nota, cartas en el asunto y que, aunque la obra es magnífica, una auténtica joya de la ingeniería y arquitectura mundial, “estas cosas pasan”.

Qué va, qué va, ni Elena Fort ni Joan Sentelles, la conferencia de prensa la deberían protagonizar, uno al lado del otro, Ferran Olivé, tesorero del Barça, mano derecha del presidente Joan Laporta y el directivo que le confesó a El Periódico que la elección de Limak, como constructora del Spotify Camp Nou, fue de Goldman&Sachs, los señores del dinero. Eso y, al lado del doctor metido a contable culé, aparecería Jorge Alcover, representante de los inversores, de los prestamistas, de los que sacarán más y más negocio de esta chapuza, diciendo que “no, no, fueron ustedes”.

Ya tenemos la prueba de que todo, todo, especialmente la elección de la constructora Limak y la precipitación, ansiedad y necesidad de regresar al Camp Nou, ha resultado una gran chapuza.

Total, que al día después de convocarse las elecciones a la presidencia del FCBarcelona, la gran obra, la joya de la corona, el proyecto emblemático sobre el que se tiene que sustentar una nueva victoria electoral, la reelección, de todos estos señores (y alguna señora o igual Elena Fort no sigue), va y se inunda, deja totalmente mojados, incómodos, cabreados, a miles y miles de culés. Mira, alguno hasta puede que, hoy mismo, decida cambiar su voto. O no, el equipo va como un tiro, pelillos a la mar.

Es el momento de decir, de confirmar, de certificar que todo, todo, ha sido un error, un tremendo error. Desde adelantar la reconstrucción hasta elegir, quién fuese (me temo que el Barça, con el visto bueno de Goldman&Sachs) a Limak como la constructora para una obra que esta lluvia ha demostrado que le venía grande, diga lo que diga el señor Alcover, elogiando la construcción del aeropuerto de Estambul por parte de la constructora turca.

Un inmenso disparate

Es hora de decir que todo ha sido un inmenso disparate. No solo por el retraso, más de un año, más de 350 millones de euros de penalización (no cobramos), probablemente con materiales ‘low cost’, con subcontratas más que cuestionables, con demandas de los trabajadores, con despidos, con expedientes sancionadores… en serio, solo Laporta, Fort, Olivé, Sentelles, creían que esto no iba a ocurrir. Los demás estábamos absolutamente convencidos de que, tarde o temprano, pasaría.

Y ellos, necesitados de volver al Camp Nou cuanto antes, necesitamos de dinero, necesitados de mejorar su imagen, necesitados de cumplir promesas incumplidas, necesitados de los votos en plena campaña electoral, forzaron el regreso al Camp Nou, forzaron al Ayuntamiento de Barcelona, cuyos técnicos y expertos en seguridad (no los políticos) se resistían a adelantar las fechas y provocaron un nuevo ridículo.

Lewandowski remata ante Aaron sin fortuna bajo un manto de granizo durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Real Oviedo en el Camp Nou

Lewandowski remata ante Aaron sin fortuna bajo un manto de granizo durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Real Oviedo en el Camp Nou / JORDI COTRINA

Es posible que esta noche, a la salida de Via Veneto o del Botafumeiro, se produzca una reunión de urgencia en el ático del señor Laporta. Puede. Lo que sí es seguro que el señor Gabriel Martínez, DIRCOM del Barça, lleva ya un montón de minutos pensando cómo afrontar este nuevo ridículo de su amado Barça. Fijo que estará conversando (¿discutiendo?), no, no, es un señor que procede del Banc de Sabadell y no discute, con los directivos para saber quién da la cara mañana, quién se atreve a dar explicaciones sobre lo inexplicable. ¿Reconocer erroes?, ¡ni hablar!, perderíamos las elecciones.

Una nueva mentira

La campaña electoral, la fácil reelección de Joan Laporta empieza a complicarse. Qué va, qué va, el equipo va como un tiro. Lo cierto es que el anuncio electoral arranca con una nueva mentira: Limak no estaba preparada para esta obra, otra cosa es que estuviese preparada para otros negocios, pero no para reconstruir un estadio de más de 100.000 espectadores.

Y aquí estamos, esperando a Elena Fort, a Joan Sentelles, a Ferran Olivé, a Jorge Alcover, para que nos expliquen de que material están hechos los sueños de los culés. De goteras, de lluvia, de trajes mojados y zapatos empapados. Estaba claro que esto sonaba, olía, a chapuza, según la RAE, “trabajo mal hecho y sin esmero”. No dice nada del precio. Ni del retraso.

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