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Supercopa de España

Ambiente festivo aunque escaso para la final de la Supercopa femenina

Aledaños del estadio antes de la final de la Supercopa de España

Aledaños del estadio antes de la final de la Supercopa de España / EL PERIÓDICO

Laia Bonals

Laia Bonals

Castelló de La Plana
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El primer título de la temporada se lo disputan los dos mejores contendientes del país. Los colores de Barça y Real Madrid formaron parte del paisaje de Castelló de La Plana para la final de la Supercopa de España. La afición, en un desplazamiento mucho menos masivo que en otras ocasiones, intentó responder.

Los vagones del tren con destino Castellón iban llenos. El murmullo desde las colas para poder embarcar se mantuvieron también mientras los pasajeros iban tomando asiento. Alguna mirada furtiva en medio de cierta tensión. Ha sido una semana complicada después de doble accidente ferroviario que ha sacudido España. Y, dentro del vagón camino a la final de la Supercopa de España, ese era el tema que planeaba en el aire.

Fue el medio seleccionado por algunos aficionados, mientras que otros prefirieron el coche para trasladarse a la Comunitat Valenciana. Una comunidad autónoma que acoge este sábado dos grandes citas, además del Clásico femenino en la final de la Supercopa. El Espanyol visita Mestalla para medirse al Valencia y el Real Madrid pretende conquistar el Estadio de la Cerámica venciendo al Villarreal.

Castellón, sin embargo, se engalanó para el gran partido. La competición femenina ya lleva días conquistando la ciudad con las dos semifinales que dieron a Barça y Madrid el billete para la gran final. Este sábado, día de partido, el ambiente festivo inunda las calles de la ciudad que ha visto como los hoteles se han llenado para la cita.

La ciudad luce carteles y una fan zone al lado del estadio que, pese a ser pequeña como una rotonda, ha congregado a decenas de personas, sobre todo niños, con actividades durante las horas antes del partido. A pocos metros el estadio se empezaba a llenar mientras se iba poniendo el sol con cielo violeta que le daba aún un punto más de romanticismo a la cita. Dentro del estadio, arriba y abajo iban los aficionados en busca de las mejores fotos. La prensa, con espacio muy reducido, y casi sin mesas para todos, muchos debieron buscarse la vida y terminar haciendo el trabajo desde la misma grada.

La mayoría de los seguidores, con camisetas o elementos del Barça, se iban colocando en sus asientos para el encuentro. El desplazamiento no fue masivo como en otras ocasiones, pero centenares de aficionados se congregaron para dar ánimos a sus futbolistas favoritas.

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