REAL MADRID - MÓNACO
El vengativo desplante de Vinícius al Bernabéu en su noche más redonda: "Más que abrazarme a mí, ha abrazado al madridismo"
El brasileño participó en cuatro de los seis goles del Real Madrid y evitó celebrar el que marcó con una grada que cambió el ensañamiento del sábado por aplausos: "Los últimos días han sido muy difíciles para mí por los pitos"
La crónica del partido: Noche de reconciliación en el Bernabéu ante un Mónaco de papel

Vinícius Junior celebra con Álvaro Arbeloa su gol contra el Mónaco. / AFP7 vía Europa Press

A veces se olvida, porque el personaje histriónico y visceral que él mismo se encarga de cultivar tiende a enmascarar todo lo demás hasta hacerlo desaparecer de la conversación, pero Vinícius Junior, por encima de todas las cosas, es un futbolista descomunal. Un jugador que fue digno de ganar un Balón de Oro hace apenas año y medio, por mucho que la rabieta infantil que el propio Real Madrid abrazó como propia convirtiera esa sólida candidatura en una mera caricatura.
Vinícius, ese futbolista descomunal, se presentaba en el partido de anoche contra el Mónaco tras su noche más difícil en el Bernabéu, una que le llevó a confesar a su gente más cercana que quizá lo mejor sea buscar un nuevo club el próximo verano. Y el brasileño, un "jugador emocional", como acertadamente diagnosticó el malogrado Xabi Alonso, respondió en el campo con una de sus mejores actuaciones individuales.
"Este es mi Vinícius"
Marcó un gol y repartió dos asistencias y media, contando el tanto en propia meta de Kehrer. Participó de manera directa, en definitiva, en cuatro goles, algo que solo había hecho una vez en su carrera, en un lejanísimo Real Madrid 6 - Levante 0 en mayo de 2022, cuando marcó tres tantos y sirvió otro. No hay mejor manera de convertir los abucheos en aplausos. "Este es mi Vinícius", dijo, sintético y directo, Tchouaméni, dando el titular para que nadie tuviera que rebuscarlo.
"Los últimos días han sido muy complicados para todos los compañeros, pero sobre todo para mí, por los pitidos y lo que se ha dicho sobre mí. Siempre estoy en el foco y quiero que sea por lo que hago dentro del campo, por todo lo que he hecho por este club. La exigencia es muy grande, no siempre voy a estar en mi mejor versión, pero siempre lo voy a dar todo por esta camiseta", dijo después el brasileño.
Apenas escuchó Vini unos tímidos pitidos cuando su nombre sonó por la megafonía del Bernabéu. Una minucia intrascendente en comparación con lo que había padecido tres días antes contra el Levante. Aquello fue una pitada que, por intensa y persistente, superó el umbral del reproche hasta convertirse en un ensañamiento puro y duro, pues no tocó ni un solo balón en aquel partido sin que fuera cruelmente abucheado por su propio público.

Vinícius, abrazado a todos sus compañeros tras su gol. / Jose Breton / AP
Contra el Mónaco iba a ser distinto, quedó claro desde el principio. Fuera porque la afición blanca consideró ya satisfecha su necesidad de protestar, fuera porque no es lo mismo un partido de Champions que recibir al penúltimo de la Liga, el Bernabéu se puso detrás de su equipo, de todo el equipo, con la Grada Fans que el club controla y patrocina esmerándose por regar de cariño a su '7' y servir de estímulo al resto del estadio.
Vinícius no olvida
Mbappé y la ternura defensiva de su exequipo pusieron todo de cara muy pronto, engrasando la reconciliación. Fueron cayendo los goles hasta que llegó el quinto. El de Vinícius. Vandalizó la escuadra monegasca con un disparo salvaje y se sintió al fin redimido. Su reacción, sin embargo, dejó claro que quizá perdone, el tiempo lo dirá, pero que no olvida.
En lugar de buscar a los aficionados, Vinícius giró sobre sí mismo hacia el centro del campo, el punto más alejado de la grada, para abrazarse con sus compañeros. Su siguiente estación, también la última, pues ignoró a los aficionados, estaba en la banda, donde Álvaro Arbeloa aplaudía. Su abrazo con el entrenador también fue significativo, después de cinco ruedas de prensa en las que el heredero de Xabi Alonso ha salido una y otra vez en su defensa.
"Más que abrazarme a mí, ha abrazado al madridismo. Es un abrazo a la afición", dijo Arbeloa, extrayendo la conclusión exactamente opuesta a la que reflejaron los hechos. Una entrevista no es un juzgado, un testigo no está obligado a decir la verdad. "Estoy muy feliz por ese reencuentro entre Vini y la afición. Vini necesita al Bernabéu", añadió, en una declaración más ortodoxa y racional.
El MVP del partido
"Hemos visto un Vini que es imparable cuando es feliz y el Bernabéu está con él. Estoy muy feliz por él, se merece el abrazo de sus compañeros y la ovación del Bernabéu. Era un abrazo a todo el mundo que le ha apoyado en los momentos difíciles", dijo un rato después en la sala de prensa, explicando que no le pide nada que no haya verbalizado ya ante los medios: "Le he dicho que le necesitamos, que va a ser importante, que le necesito feliz, al cien por cien, concentrado y disfrutando de su juego".
Se fue Vinícius del Bernabéu con el merecido galardón que entrega la Champions al mejor jugador de cada partido y sin decir ni una palabra de por qué celebró el gol como lo hizo, pues el periodista que le entrevistó no vio conveniente sacar el tema. "Tenemos que tener el apoyo de nuestra afición para que todo vuelva a la normalidad", reivindicó tras hablar donde mejor lo hace, en el campo. La afición, en sentido contrario al último precedente, también lo hizo. Queda el perdón del brasileño. ¿Llegará?
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