Fútbol Sala
Antonio Pérez, graduado en Derecho y referente en el fútbol sala: "Los estudios me han ayudado a ser más inteligente en la toma de decisiones"
El cierre jiennense del Barça explica cómo ha cambiado desde su debut, las sensaciones que tiene desde que llegó Javi Rodríguez al banquillo azulgrana y qué espera para la Eurocopa 2026

Entrevista a Antonio Pérez, jugador del Barça de fútbol sala, en la Ciutat Esportiva Joan Gamper. / MANU MITRU / EPC
En la antesala del comienzo del Europeo de fútbol sala -que se disputará en Riga, Kaunas y Liubliana del 21 de enero al 7 de febrero-, Antonio Pérez (Jaén, 2000), cierre del FC Barcelona y de la selección española y una de las figuras más influyentes del panorama nacional, atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera.
Él mismo reconoce que se siente “muy bien, cada vez más maduro en el ámbito del juego y también personalmente”.
Será su primer Europeo con la absoluta, un torneo que España no conquista desde 2016 y que afronta con una mezcla de ilusión, responsabilidad y ambición. “Sueño con ganar este Europeo y devolver al fútbol sala español al lugar que merece. Sería increíble levantar ese título después de tantos años sin lograrlo. Vamos a hacer todo lo posible para merecerlo”.
Del debut con 18 años a un jugador total
Cuando mira atrás, a aquel debut con solo 18 años en Jaén, Antonio percibe una evolución total: “He mejorado en todo: físicamente, mentalmente, en la toma de decisiones... Antes era un niño que jugaba entre mayores. Ahora me siento preparado y consciente de lo que requiere cada situación”. Su crecimiento también se ha reflejado en ataque; un claro ejemplo de ello es la pasada temporada donde fue el máximo goleador del Barça: “Siempre intento ser mejor que el día anterior. He evolucionado en todos los aspectos del juego. A veces aporto más goles, otras más defensa o asistencias, pero lo importante es que el equipo gane”.

Antonio Pérez, jugador del FC Barcelona de fútbol sala / MANU MITRU / EPC
Su posición lo convierte en una prolongación del entrenador en la pista, un rol que asume con naturalidad. “El cuerpo técnico confía mucho en mí. Es una posición difícil; tienes que organizar, defender, dirigir un poco al equipo. Me siento con mucha confianza y con jerarquía”.
La era Javi Rodríguez: ambición y liderazgo
La llegada de Javi Rodríguez ha supuesto un punto de inflexión en el Barça. Antonio destaca, sobre todo, la ambición que el técnico ha inyectado en el día a día. “Si puedes ganar 5-0, mejor que 5-1. Esa intensidad diaria es la gran diferencia”.
En lo personal, el entrenador catalán ha potenciado su liderazgo. “Me ha ayudado a ser más ambicioso, a no desconectar nunca. Aunque vayas ganando 5-1, hay que ir a por más”. Javi Rodríguez lo considera una pieza clave de su proyecto, un papel que Antonio encaja con naturalidad: “Soy esa cabeza del equipo desde atrás, dando seguridad y ayudando a que los compañeros se sientan más libres. Estoy muy contento con ese rol”.

Antonio Pérez, jugador del FC Barcelona de fútbol sala / MANU MITRU / EPC
El Europeo, además de un reto deportivo, es también una gran oportunidad para dar visibilidad al propio fútbol sala: “Es donde más se puede dar visibilidad al deporte. Es un espectáculo frenético, muy bonito de ver. Ojalá algún día sea olímpico”. Vestir la camiseta de España en un gran torneo lo emociona profundamente. “Es inexplicable. Representar a tu país en un escaparate internacional es algo muy especial. Ojalá pueda hacerlo muchos años”.
Jesús Velasco, un aliado en el banquillo
La presencia de Jesús Velasco en la selección es un plus para Antonio, que ya trabajó con él hace unos años en el Barça. “Lo considero uno de los mejores entrenadores que he tenido. Me conoce perfectamente y confía en mí. Eso me da mucha tranquilidad”.
Sobre las opciones de España, es prudente pero optimista: “Hay selecciones muy fuertes como Portugal, Ucrania o Francia. Pero en estos torneos todo puede pasar. Ojalá podamos llegar a la final y hacer un gran papel”.

El jugador de la Selección Española de Futbol Sala, Antonio Pérez, se lleva el balón ante el jugador de Moldavia durante el primer partido de la fase de clasificación para el Mundial 2024. / JESUS MONROY / EFE
Si tuviera que convencer a alguien que no sigue el fútbol sala, lo haría apelando al ritmo frenético del juego. “Es un deporte donde es imposible aburrirse. Hay muchísimos tiros, paradas, robos… todo en un espacio corto de tiempo. No te da pie a desconectar”.
Derecho y deporte de élite: algo poco habitual
Más allá del balón, Antonio ha logrado algo poco común: compaginar el fútbol sala profesional con una carrera universitaria tan exigente como Derecho. “No fue fácil. Tuve que renunciar a muchas cosas, estudiar en viajes, antes de partidos… Pero la Universidad de Jaén y el club me ayudaron mucho. Estoy muy orgulloso”.
Nunca sintió que tuviera que elegir entre el fútbol sala y los libros. “Quería ser jugador profesional, pero también sacarme la carrera. Me ha ayudado a ser disciplinado y a tomar mejores decisiones en la pista”.
Incluso compara los nervios antes de un examen con los de una final: “Son buenos, te mantienen alerta. El deporte me ha enseñado a canalizarlos, y los estudios me han ayudado a ser más inteligente en la toma de decisiones”.
Tal como explica el jugador, en 2018 se matriculó en la carrera de Derecho mientras firmaba un contrato de cuatro años con el Jaén. Su objetivo era claro: completar los estudios al mismo tiempo que finalizaba su etapa en el club, para poder decidir con la carrera terminada si continuaba allí o iniciaba un nuevo camino profesional.
Y así fue. Se graduó en mayo de 2022 y, con el título en la mano, puso fin a su etapa en Jaén para trasladarse a Barcelona. Una vez instalado en la Ciudad Condal, comenzó de forma online el Máster de Abogacía, que completó en 2024.
Este recorrido académico y deportivo refleja una planificación cuidadosa y una determinación constante por abrirse nuevas oportunidades, dentro y fuera del terreno de juego.
Sueños a corto y largo plazo
A corto plazo, Antonio solo pide salud y que las lesiones respeten al equipo. Y, si se puede soñar un poco más, “hacer un gran Europeo y ganarlo”. A largo plazo, su deseo va más allá de los títulos. “Quiero que se me recuerde como una buena persona, alguien que siempre ayudaba a los demás y que lo daba todo en la pista. Con una sonrisa y siendo buena gente se llega a cualquier lado”.
Con el Europeo a la vuelta de la esquina, el cierre jiennense, convertido en una referencia del Barça y de la selección, simboliza ese impulso: disciplina, liderazgo y un sueño compartido.
La Eurocopa de 2026, tras una década sin levantar el título, no solo será un examen deportivo, sino una oportunidad para reivindicar el fútbol sala español. Y Antonio, con la serenidad de quien sabe que está preparado, quiere ser protagonista del regreso.
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