Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

REAL MADRID - MÓNACO

Ansu Fati aterriza en el Bernabéu en busca de redención: "Cuando está sano, gana partidos"

Cedido por el Barça, el delantero hispanoguineano lucha contra su precariedad física para enderezar su carrera en el Mónaco.

Ansu Fati, en un partido con el Mónaco.

Ansu Fati, en un partido con el Mónaco. / EFE

Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Es posible que el aficionado azulgrana ya no lo recuerde, porque el cerebro humano tiende a borrar las decepciones que provocan las promesas incumplidas, pero Ansu Fati sigue siendo, hoy, futbolista del FC Barcelona. Cedido en el AS Mónaco con opción de compra de unos 11 millones de euros, sí, pero todavía propiedad del club catalán. Aunque muchos no lo recuerden, pues su nombre evoca a una aspiración ya amortizada.

Ansu Fati fue Lamine Yamal antes que Lamine Yamal. Ansu Fati fue un proyecto de Leo Messi (hasta heredó su '10') cuando al argentino ya se le intuía el crepúsculo. Ansu Fati, hoy, solo trata de ser Ansu Fati. Antes aún, de descubrir quién va a ser en el mundo del fútbol, todavía 23 años, toda una carrera deportiva por delante, tratando de esquivar la penumbra que envuelve a aquellos jóvenes cracks que pasan a la historia como juguetes rotos.

Hansi Flick saluda a Ansu Fati en uno de sus últimos partidos con el Barça.

Hansi Flick saluda a Ansu Fati en uno de sus últimos partidos con el Barça. / JORDI COTRINA

En el Principado desarrolla esta temporada ese proceso de autodescubrimiento. Un exilio francomonegasco que la Champions pone en pausa este martes (21.00 horas), con su regreso a España, al Santiago Bernabéu, para enfrentarse al Real Madrid, el rival más recurrente de su carrera. 10 veces jugó un clásico, con tres victorias (una de ellas en Chamartín) y dos goles.

Los números de Ansu Fati en el Mónaco

¿Y qué tal le va a Ansu Fati en Mónaco? Es difícil dar una respuesta rápida y redonda a la pregunta. En un equipo en crisis, noveno en la Ligue 1, Ansu ha respondido con goles cuando ha jugado. El problema, más que recurrente en su atropellada carrera, es que los problemas físicos no le han permitido gozar de regularidad. Una vez más.

Su hoja de servicios muestra que suma siete goles en los 15 encuentros en los que ha participado. Está a un solo tanto de la segunda mejor temporada de su carrera (la de su debut en el Barça, la 2019-20) y a cuatro de su plusmarca personal, en la campaña 2022-23. Según datos de Flashscore, es el segundo jugador de las cinco grandes Liga con mejor ratio de goles por minutos jugados. Solo Harry Kane le supera. El tercero en la lista es Robert Lewandowski.

17 lesiones en siete temporadas

Ansu, de hecho, llega al Bernabéu tras haber marcado en el último partido liguero, la derrota del pasado viernes (1-3) contra el Lorient. Fue el encuentro de su reaparición, tras mes y medio de baja por una lesión en el muslo. Según el registro que realiza el portal Transfermarkt, fue la 17ª lesión de sus seis años y medio de carrera al máximo nivel. Dolencias que, en total, le han hecho perderse 139 partidos y le han mantenido 734 días de baja, exactamente dos años completos. Una barbaridad.

Y dicho registro no tiene en cuenta la extraña situación que vivió el chico en verano. Su cesión al Mónaco se hizo oficial el 1 de julio, pero no disputó ni un solo minuto, ni siquiera en amistosos de pretemporada, hasta el 18 de septiembre. Una inactividad que quien era entonces su entrenador, Adi Hütter, destituido en octubre, achacó a la necesidad de que alcanzara un tono físico óptimo, tras un año de muy poca participación a las órdenes de Hansi Flick, apenas 300 minutos.

Ansu Fati, tras su primer gol con el Mónaco.

Ansu Fati, tras su primer gol con el Mónaco. / Omar Havana / AP

Seis goles en cinco partidos

La receta, sin lugar a dudas, funcionó. Ansu marcó seis goles en sus cinco primeros partidos con el Mónaco, pese a que solo fue titular en dos de ellos. En tres semanas, el delantero hispanoguineano ya había alcanzado la tercera temporada más goleadora de su carrera. Justo después, con el despido a Hütter al cargo y la llegada de Sébastien Pocognoli, su estrella se apagó.

"Cuando está sano, gana partidos", dijo de él su actual entrenador semanas después de llegar al cargo. Ayer en Madrid, antes del entrenamiento de su equipo en el Bernabéu, aclaró que "nunca" ha tenido "problemas con él" y que "no es un chico difícil de llevar". Apelaba, seguramente, a un episodio en el que mostró su enfado por una sustitución. Nada que ver, en un paralelismo que viene a cuento dado el escenario, con el desplante de Vinícius a Xabi Alonso en el último clásico liguero.

Sébastien Pocognoli, entrenador del Mónaco, ayer en el Bernabéu.

Sébastien Pocognoli, entrenador del Mónaco, ayer en el Bernabéu. / AFP7 vía Europa Press

"Ahora está de vuelta y mentalmente está muy bien porque físicamente también lo está. Puede ser un jugador muy bueno si está preparado físicamente. Si las buenas actuaciones, tanto individuales como colectivas, llegan… todo depende de él", profundizó su entrenador, antes de un partido en el que, seguramente, partirá desde el banquillo, dado que solo ha jugado 15 minutos en los dos últimos meses. Un día propicio, por el rival y el escenario, para que Ansu Fati profundice en el camino a su redención.

Suscríbete para seguir leyendo