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COPA ÁFRICA

La pesadilla de Brahim: un penalti a lo panenka fallado, un 'Maracanazo' sobre sus hombros y una tormenta de burlas

El atacante del Real Madrid erró en el descuento el lanzamiento que habría convertido a Marruecos en campeón de la Copa de África 50 años después de su primer título. Y todo sucedió en Rabat

Brahim recibe el premio al máximo goleador de la Copa África de manos de Infantino.

Brahim recibe el premio al máximo goleador de la Copa África de manos de Infantino. / JALAL MORCHIDI / EFE

Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

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Cuando Brahim Abdelkader Díaz tuvo que decidir entre las selecciones de España, su país de nacimiento y el de su madre, y Marruecos, el de su padre, hubo un factor que decantó la balanza. Sabía que con Luis de la Fuente sería un jugador más, expuesto a su estado de forma y al del resto de seleccionables para entrar en las convocatorias, mientras que Walid Regragui le garantizó galones de estrella en uno de los proyectos nacionales más ambiciosos de la historia del fútbol africano.

Y, claro, no hay en el fútbol mayor ejemplo práctico de "tener galones" que ser el encargado de tirar un penalti en el tiempo de descuento de una final que llega hasta ahí empatada. De una Copa de África. En casa. La historia le disponía a Brahim la más roja de sus alfombras hacia la gloria eterna, 50 años después del primer y único éxito marroquí en el torneo continental. Pero el malagueño encontró el horror, una condena con la que tendrá que litigar de por vida.

Derrota marroquí en la prórroga

Brahim se puso enfrente de Édouard Mendy y no tuvo mejor idea que ejecutar el penalti a lo panenka. El portero de Senegal ni se movió, confiando en su intuición, y hundió con su sencilla parada a todo un estadio, a todo un país. El gol en la prórroga de Pape Gueye, jugador del Villarreal, confirmó la pesadilla marroquí, un 'Maracanazo' en versión africana, en el abarrotado estadio de Rabat.

Al delantero del Real Madrid todavía le quedaba un último y doloroso trámite que cumplir. Máximo goleador del torneo, tuvo que pasar por la platea de galardones a recoger ese premio de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Triste, más aún, desencajado y con la mirada perdida, consciente de que el que iba a ser el momento álgido de su carrera se había convertido en una pesadilla que quedará en los anales, con su rostro como protagonista.

El penalti de Brahim, parado por Mendy.

El penalti de Brahim, parado por Mendy. / Youssef Loulidi / AP

Su seleccionador, Walid Regragui, se esmeró en vaciarle de responsabilidad. Apeló el técnico a que el parón que hubo en el descuento, después de que Senegal amenazara con abandonar el estadio en protesta por las decisiones arbitrales, le "desestabilizó", aunque "eso no justifica la forma en que disparó".

Burlas en redes sociales

Porque el lanzamiento fue tan deficiente que el portero senegalés, Mendy, incluso fue preguntado por si ambas selecciones habían pactado el error ante el órdago lanzado por Senegal, tras el esperpento arbitral con un gol anulado y un penalti en contra en el descuento: "Claro que no. Hay que ser serio. ¿De verdad crees que a un minuto del final y con un país que lleva 50 años esperando un título, podemos ponernos de acuerdo? Él quería marcar y yo tengo el mérito de haberlo parado, eso es todo".

En las horas posteriores, llegaron el escarnio y el acoso. La primera publicación que aparece en su Instagram, un post fijado de junio de 2023, pasó de tener 30.000 comentarios a superar los 300.000. Algunos mensajes de apoyo que quedaron diluidos en una maraña de burlas e insultos.

Brahim, tras horas de silencio y dolor, "me duele el alma", tomó la palabra en la tarde del lunes, a través de sus redes sociales: "Ayer fallé y asumo toda la responsabilidad y me disculpo de todo corazón. Me costará recuperarme, porque esta herida no cicatriza fácilmente, pero lo intentaré. No por mí, sino por todos los que creyeron en mí y por todos los que sufrieron conmigo".

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