LA CONTRACRÓNICA
De la puntera de Lewandowski al talón de Lamine Yamal
El Barça vuelve a sufrir en Anoeta la anulación de un gol milimétrico con el mismo VAR (Del Cerro Grande) de la temporada pasada

Robert Lewandowski y Marcus Rashford se lamentan del remate del ariete polaco al poste. / Miguel Oses / AP

Robert Lewandowski es suplente y no han sonado las alarmas. Ni se oyen protestas ni se leen artículos de opinión. El goleador del triplete se sienta en el banquillo sin estrépito alguno. Con una naturalidad insólita por su parte, siendo como él una estrella mundial, uno de los futbolistas más prestigiosos y un goleador sin par, y una indiferencia insólita en el barcelonismo, tan dado a discutir causas perdidas cuando no ridículas.
Ni un tambor como los que sonaron en San Sebastián truena en Barcelona en son de guerra alertando por la desaparición de Lewandowski, el único delantero titular del tricampeón que ha perdido su privilegio. Sólo 11 veces ha escrito Flick su nombre en la pizarra del vestuario en los 30 partidos oficiales y no se recogen noticias ni sospechas de que exista un cisma en Sant Joan Despí. El único que se sienta más veces que él es Roony Bardghji, el último llegado a la plantilla. Lamine Yamal (23) y Raphinha (14) conservan su rango desde la campaña anterior. Marcus Rashford, el delantero incorporado como recambio de la tripleta, ha sido 19 veces titular.

Robert Lewandowski cabecea al marco de la Real Sociedad tras aparecer en el segundo tiempo. / Miguel Oses / AP
Un relevo sencillo
A Lewandowski, que empezó lesionado y sufrió luego otra dolencia muscular, le ha traspasado el chándal Ferran Torres. En Anoeta ocupó el asiento contiguo a João Cancelo, cerca de Ter Stegen, veteranos y extitulares como él. Sólo han coincidido una vez en la alineación: ante el Athletic (4-0), con Ferran desplazado en la banda. El relevo se ha producido con sencillez, como un cambio inexorable. Al valenciano se le reservaban los platos de segunda mesa, pero ahora ya participa en algún banquete. Jugó en Santander la eliminatoria copera y, en cambio, conservó el sitio en San Sebastián; había jugado en Guadalajara, y también continuó en Villarreal. La final de la Supercopa, sin embargo, Flick se la dio a Lewandowski.
Ferran se ha fortificado con los 16 goles que ha marcado en sus 20 titularidades. Es el máximo realizador del equipo y ha dejado huella en las cuatro competiciones. Lewandowski, a los 37 años, mide y le miden los esfuerzos. Pero es una garantía, y Flick le miró para encomendarle el remedio a la momentánea derrota.
Después de tres goles anulados (a Fermín, De Jong y Lamine Yamal), y dos postes (de Olmo), Lewandowski salió al campo para recuperar la presencia que había perdido el Barça en el área. Tardó muy poco en encumbrar de nuevo a Remiro con un cabezazo a bocajarro, antes de que el balón tocara en el larguero. Koundú sumó el cuarto tiro al palo y Rashford se apuntó el quinto.

Frenkie de Jong sonríe sarcásticamente tras recibir una tarjeta amarilla de Jesús Gil Manzano. / ANDER GILLENEA / AFP
No ha cambiado en Anoeta el vértigo de un partido que recogió otro episodio inolvidable en el voluminoso libro de las polémicas arbitrales. A Lewandowski, titular el año pasado, le anularon el año pasado un gol por un milimétrico fuera de juego. La representación gráfica que simuló la acción reprodujo la bota de Lewandowski exageradamente grande, lo que justifica la anulación. El Barça perdió aquel partido. "Es una decisión errónea, absolutamente errónea", protestó después Flick.
Diferencia ínfima
De la puntera de Lewandowski se pasó al talón de Lamine Yamal. Era el tercer gol a anulado al Barça en una combinación que habían trazado el extremo y Koundé. Las imágenes no eran concluyentes de lo ajustadas que eran las medidas. Las figuras que aparentaban el delantero azulgrana y el defensa blanquiazul reflejaron, aparentemente, que el talón de Lamine estaba más adelantado. Tan ínfimo que dejaba las mismas dudas de la pasada campaña. Frenkie de Jong deslizó que la decisión no era indiscutible tras hablar con el cuarto árbitro.
La otra coincidencia entre los dos partidos era la presencia del árbitro madrileño Carlos del Cerro Grande en la sala VAR. Con Jesús Gil Manzano también se repiten los malhumores de los azulgranas, que no podían reprocharse más que su mala puntería.
"Sólo nos ha faltado meter las ocasiones", consignó De Jong, mientras digería su "frustración" con el árbitro. "Merecimos ganar", insistió el centrocampista. El Barça remató 24 veces al marco de Remiro, mientras que la Real sólo conectó siete intentos. Le bastó con acertar dos veces.
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