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Opinión | Apunte

El chándal de Arbeloa

Arbeloa, en un entrenamiento con el Real Madrid.

Arbeloa, en un entrenamiento con el Real Madrid. / Efe

Desconozco lo que marcan las tendencias de la moda esta temporada pero lo que, de momento, nos deja lo que llevamos de 2026 es una simpar querencia al chándal. A Nicolás Maduro lo detuvieron vistiendo esta prenda que se agotó pocas horas después. Este estilo de ‘estar por casa’ -el dictador estaba en la suya, eso quedó claro- lo trasladó Arbeloa en su presentación a los medios como nuevo entrenador del Real Madrid. Es curioso porque cuando se hizo cargo del Castilla hace unos meses algunos medios destacaron que con su llegada había aterrizado también un nuevo estilo a la hora de vestir. Aparcó las prendas deportivas para parecerse a su amigo Xabi Alonso, decían. Camiseta, chaqueta y zapatos lucía en aquel estreno versus el chándal de la rueda de prensa previa al partido de Copa del Rey ante el Albacete.

¿Prisas? ¿Improvisación? ¿Falta de plancha? Lo que sí quedó muy claro es que Florentino Pérez no quiso implicarse en esta nueva etapa en la que debutaba su entrenador número 15. Dio la sensación que pasaba por allí Emilio Butragueño y que el guión se lo había escrito Di Stéfano. Madridismo en vena, loas a Vinicius, verbo alegre, referencias veladas a lo que mató a su amigo Alonso y ni una sola mención al estilo (el del futuro, porque no existe) ni al fútbol que podemos llegar a ver, padecer o disfrutar. Golpes en el pecho, el escudo y las glorias deportivas por bandera y el chándal para visibilizar la marca blanca de este nuevo y enésimo proyecto del presidente del Real Madrid. 

“Ganar, ganar y volver a ganar”, clamaba el nuevo técnico en el más puro estilo Luis Aragonés que blanco no era, precisamente. Pues volvió a perder y lo hizo dejando a muchas estrellas en casa para poner su firma llevándose a los canteranos que ahora resulta que sí quieren. Ni con la chaqueta tres cuartos que le iba tan grande como el equipo logró darle la vuelta a la imagen de unos jugadores que han perdido dos títulos en tres días. Ni con outfits de segunda mano salvan esta temporada. Retales de rebajas y poco más.

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