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Copa del Rey

Ceballos, el portero que pudo fichar Cruyff al que le daban pánico los aviones: "No he vuelto a volar"

El Racing, rival de los azulgranas este jueves en la Copa, vuelve a El Sardinero, donde protagonizó históricas goleadas. El legendario portero racinguista rememora aquel tiempo.

Ceballos, portero del Racing, frente a Romario, delantero del Barça, en noviembre de 1993.

Ceballos, portero del Racing, frente a Romario, delantero del Barça, en noviembre de 1993. / EFE

Arnau Segura

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El Barça solo ha perdido tres de sus últimos 44 partidos contra el Racing, pero Santander jamás olvidará esas tres alegrías: un 5-0, un 4-0 y un 3-0. "Aquí hay muchas ganas de volver a vivir días así, de vivir días de Primera. Es el sitio natural del Racing. Se ha pasado un desierto durante muchos años porque incluso llegó un momento que parecía que el club podía desaparecer, pero en los últimos años las cosas están yendo bien y hay mucha ilusión", asiente José Ceballos (Pámanes, Cantabria; 1968), leyenda verdiblanca y jugador que más veces ha defendido la camiseta del club cántabro. El Racing, rival del Barça este jueves en los octavos de final de la Copa del Rey, es el 16º equipo de la clasificación histórica de Primera y el actual líder de Segunda.

Ceballos llegó hasta los 460 partidos con el Racing: 459 más de los que podía soñar cuando era un niño que cogía el autobús para ir al estadio con su hermano, hijos de familia ganadera. "En aquellos años la mayoría de la gente de Cantabria tenía vacas o trabajaba en la minería", dice con nostalgia. Sigue en el club como coordinador de los entrenadores de porteros de la base. En el ranking de jugadores con más días de verdiblanco le sigue Quique Setién (369), otro mito del Racing y exentrenador del Barça. "Era un jugador extraordinario y en esta época sería mejor todavía porque sus condiciones encajarían muy bien en el fútbol de ahora. Era un centrocampista que pensaba mucho y que veía las cosas antes que pasaran", prosigue.

Ceballos, leyenda del Racing.

Ceballos, leyenda del Racing. / Racing de Santander

Son dos de los artífices del ascenso a Primera de 1993, tras superar al Espanyol en la promoción, y del que para muchos es y será el mejor partido de la historia del Racing: el 5-0 del sábado 11 de febrero de 1995 contra el Barça de Johan Cruyff, un Dream Team terminal que ya solo encadenaba pesadillas. "Fue algo histórico. Es uno de los días marcados", admite Ceballos. De vez en cuando aparecen los goles de la nada en las redes sociales y sonríe. Para los locales fue una noche mágica y eterna y para los visitantes, una derrota estrepitosa, un clavo más en el ataúd de un equipo agonizante.

El Barça jugó con Busquets; Eusebio, Ferrer, Abelardo; Amor, Guardiola, José Mari, Hagi; Stoichkov, Bakero y Korneev. Esteban Torre, el padre de Pablo Torre, y Setién marcaron los dos primeros goles. Las vallas publicitarias del Sardinero testifican que era otra época: Atún Calvo, Caixa Penedès, Fortuna y Mahou. El Barça lamentó una mano muy clara de Setién dentro del área y una expulsión muy rigurosa de Ferrer. Luego ya se desató la tragedia. Jesús Merino hizo la sentencia y Dmitri Radchenko redondeó la noche con la complicidad de Carles Busquets: primero le regaló el 4-0 con un error imperdonable y en el 89' se fue expulsado tras cometer penalti. Radchenko anotó el 5-0 engañando a Jesús Mariano Angoy. Cuatro días antes el yerno de Cruyff había debutado como azulgrana en otra dolorosa derrota: por 1-4 contra el Atlético de Madrid en la Copa, tras una expulsión de Julen Lopetegui. El Barça iba enhebrando puntos finales: un mes antes había caído por 5-0 en el Santiago Bernabéu.

Aún desde las entrañas del Sardinero Cruyff dijo que "aquí hay muchos que se esconden y no se puede estar siempre riendo", pero tiró de su libreta para matizar que "es lo mismo perder 1-0 que 5-0". No le pareció igual a Joan Gaspart, vicepresidente azulgrana: "Estoy avergonzado. Es un resultado inadmisible e indigno para un club de la categoría del Barcelona. No es lo mismo perder 1-0 que 5-0, porque con el primer resultado luchas por empatar. Quien diga eso es que no siente los colores". "Ha sido un sueño", reivindicó el entrenador local, Vicente Miera.

Kluivert trata de superar a Ceballos en el año 2000.

Kluivert trata de superar a Ceballos en el año 2000. / CÉSAR RANGEL / AP

Justo seis años después, el 11 de febrero de 2001, llegó el 4-0, de nuevo con Ceballos en la portería. El Racing llegaba al partido colista y de hecho finalizaría el curso en Segunda, pero caricaturizó al equipo de Llorenç Serra Ferrer. El 3-0 fue el 4 de enero de 2004, ya con Frank Rijkaard en el banquillo y con Rüstü Reçber como triste protagonista. Ceballos se había retirado después de 14 temporadas bajo palos.

"Aquí tenemos buenos recuerdos de los Barça-Racing", añade Ceballos. Presume de ser el portero que encajó el primer gol de Ronaldo Nazário en LaLiga, en 1995. Dice que fue uno de los mejores jugadores a los que se enfrentó, pero no el mejor. "Romário me parecía un jugador increíble. Era talento puro. Siempre estudiaba a los rivales para saber cómo podían finalizar en los mano a mano, pero él era imprevisible: era tan bueno que decidía sobre la marcha", afirma. El último duelo entre ambos equipos fue en 2012: un 0-2 con doblete de Leo Messi a pase de Cesc Fàbregas, en el último año de Pep Guardiola en el Barça y de Pedro Munitis en activo. En el lado local también estaba un Cristhian Stuani de 25 años.

Ceballos recuerda muchos viajes de ida y vuelta a Barcelona y a tantos otros puntos de la geografía futbolística española solo en coche, por su miedo a los aviones. "No he vuelto a coger un avión desde que me retiré. Le tenía pánico", admite. También confiesa que pudo fichar por el Barça, ser compañero de Ronaldo, de Romário. "Algo hubo, algo hubo. En el año 94 o 95", reconoce con una tímida sonrisa. Le llegó una oferta culé a través del Racing, pero la rechazó sin llegar a saber las cantidades: "Yo estaba muy cómodo en mi casa y no vi necesario fichar por el Barça. Me quedé en Santander tan tranquilo, tan feliz y tan contento". Jugar en el equipo de la tierra donde pastaban las vacas de casa siempre fue lo máximo.

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