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Andà p'allá, bobo

Si los pilla el Bayern de Múnich, el Arsenal o el PSG, los destroza, a los dos, a los dos

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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Ya está. Como diría Gerard Piqué: “Se queda”. Ya no hay quién toque a Xabi Alonso. El FC Barcelona desperdició la ocasión para acabar, de un plumazo, con la era del tolosarra en el Santiago Bernabéu. Como yo soy muy mal pensado, igual decidieron que era eso lo que les interesaba, que el Real Madrid siga dirigido por un entrenador que también anoche, también, tuvo un ataque de entrenador y lo cambió todo.

Incluso fue kamikaze cuando sacó a Kylian Mbappé para provocar la tanda de penaltis, no para que le salvara pues, repito, Florentino Pérez no se atreverá a despedir a su ‘míster’. Esta noche mismo, mañana o pasado afirmará que nunca estuvo en peligro su puesto.

La verdad es que la final fue un despropósito de todos y de todo. Fue una final que no vale los 51 millones de euros que han pagado los árabes, aunque a ellos les importa muy poco lo que cuesten las cosas. Ellos pagan y se sirven un clásico para su disfrute o ni siquiera eso.

Fue una final emocionante, pero decepcionante. Fue una final entre los dos mejores equipos de España, sí, pero ni mucho menos entre los dos equipos que mejor juegan a fútbol. Nadie juega a fútbol, lo siento (o no), como el Villarreal de Marcelino.

Ni FCBarcelona, el flamante campeón, ni Real Madrid, renqueante y medio lesionado, están hoy, enero 2026, para plantar cara a los grandes equipos de Europa. Veremos si cuando llegue el momento están a la altura de los mejores.

El Real Madrid no jugó nunca a fútbol, ni cuando ganaba las Champions a pares y el Barça dejó de jugar a fútbol cuando se acabó la temporada pasada. Ya no hemos vuelto a ver a aquel equipazo, aquellos automatismos, aquella solvencia, aquel despliegue, aquel dominio, aquella presión, aquel fuera de juego, aquella brillantez, aquella eficacia. Sí hemos seguido viendo el rendimiento, la dedicación, el sacrificio y las victorias.

Pero a este Barça, sí, sí, a este Barça del título de la Supercopa, que ya lo quisiera el Real Madrid y ‘Flo’ para lanzárselo a la cara a Joan Laporta, después de que el presidente azulgrana lo despreciase, y a este conjunto merengue los pilla el Bayern de Múnich y les mete cuatro, los atrapa el Arsenal y les cuela cinco y se enfrentan al PSG y acaban 8-1.

Hacía mucho tiempo que antes de iniciarse el partido no había una desigualdad tan, tan, grande entre Barça y Real Madrid. Y, sobre el terreno de juego, no existió. Y fue culpa, sin duda, de los barcelonistas mucho más que de los merengues que, los pobres, bastante hicieron con sobrevivir a la que se anunció que les iba a caer encima. No fue así y, repito, puede que sea bueno para el Barça: se queda Xabi, sigue Alonso y la parroquia culé ya tiene otro título que celebrar.

YEDA (ARABIA SAUDÍ), 11/01/2026.- Los jugadores del FC Barcelona celebran con el presidente blaugrana, Joan Laporta, su victoria a la finalización del encuentro de la final de la Supercopa de España que han disputado FC Barcelona y Real Madrid, este domingo en el estadio Ciudad Deportiva del Rey Abdalá de Yeda (Arabia Saudí). EFE/ Kai Försterling

Los jugadores del FC Barcelona celebran la Supercopa con Joan Laporta. / Kai Försterling / EFE

Y ya no digamos Hansi Flick al que se le caen los títulos y, sobre todo, las finales. Lleva ganadas ocho de ocho y tres de ellas al mismísimo Real Madrid. Repito, porque hay que repetirlo, no vimos, ni de broma, al Barça poderoso y deslumbrante que todos creíamos que íbamos a ver, entre otras razones porque era un momento fantástico para meterle mano al Real Madrid, dejar clara su superioridad y, sobre todo, provocar un lío de narices en las oficinas de la Casa Blanca.

Nada de eso pasó. Ni siquiera vimos a un Lamine Yamal fantástico (mira, fue mucho mejor Vinícius Júnior, que rompió su sequía goleadora de 19 partidos, 16 con el Real Madrid y 3 con Brasil). Tampoco Pedri fue maravilloso. Si fue eficaz Raphinha y suerte tuvieron los azulgranas que Joan Garcia se disfrazó de Courtois en las dos últimas ocasiones, en los minutos añadidos, de Carreras y Asencio.

Repito, Europa les queda tan, tan, tan lejos. Ganar esta Liga es demasiado fácil. Ganar esta Supercopa, facilísimo. Lo único que tiene valor es la ‘orejona’. Y ni Madrid ni Barça están para eso.

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