SUPERCOPA | BARÇA 5 - ATHLETIC 0
El Barça desata una tormenta de fútbol en el desierto
El equipo de Flick alcanza la final de la Supercopa dibujando una goleada escandalosa, con un tramo extático de cuatro goles en 16 minutos, frente a un lastimoso Athletic

Barcelona - Athletic Club. / Altaf Qadri / AP

Nunca fue un gran jugador de póker Ernesto Valverde. Al 'Txingurri', al que la ciudad de Yeda le trae pésimos recuerdos, pues aquí vivió su último partido al frente del Barça antes de que Bartomeu le decapitara para sacar a Quique Setién de su retiro agreste en Cantabria, se le percibía el pesimismo en el rostro el día antes de la semifinal. En verdad, tenía motivos para la mueca, pues el sentido común no concedía demasiadas oportunidades a este errático Athletic frente a un rival que, cuando acelera, es pura dinamita. Pero dicta el tópico, pese a todo, que los partidos hay que jugarlos. El problema para los vascos fue que el de anoche solo lo jugó el Barça. Y muy bien.
Le bastó, de hecho, con hacerlo durante un cuarto de hora de la primera mitad, un tramo de puro éxtasis azulgrana, con cuatro goles amontonados uno tras otro. Una goleada colectiva con mil padres, ninguno de ellos Lamine, en el banquillo tras no entrenar en la previa. No necesitó a su adolescente estrella el Barça para masacrar a un Athletic lastimoso en su fútbol y con una preocupante falta de amor propio para, al menos, resistirse a la claudicación frente a una tormenta de fútbol en el desierto, para delirio de los fervorosos aficionados locales, más culés que nadie.
El público saudí, con el Barça
Cuando los porteros del Athletic salieron a calentar, los madrugadores hinchas saudíes, que ni mucho menos llenaron el campo, les brindaron una pitada gigantesca, también poco después al escuchar por megafonía himno del equipo rojiblanco. El pueblo saudí, en esto, sí es soberano y libre. Pobre consuelo, aunque se fueran felices a rabiar a casa.
Con el Barça, en cambio, todo eran vítores de entusiasmo, sobre todo al mostrarse en la pantalla los nombres de Pedri, Raphinha, Lewandowski y un Lamine Yamal que dejó su sitio en el once a Roony Bardghji, en un once con Eric García de regreso al puesto de central y Fermín acompañando a Pedri y De Jong.

Fermín celebra su gol contra el Athletic en Yeda. / Altaf Qadri / AP
Fuera por las modificaciones, por el calor y la humedad que azotaban Yeda o por lo que fuera, el Barça arrancó la noche algo aturdido, permitiendo que el Athletic gozara de las primeras llegadas. Una realidad engañosa y pasajera que apenas duró 10 minutos y que el preludio de un tramo de fútbol memorable del conjunto azulgrana, deplorable por parte de la dimitida defensa vasca.
Cuatro goles en un suspiro
En 16 minutos, los que van del 22 al 38, el Barça sumó cuatro goles. A saber: Ferran como un verdadero 'nueve' de área aprovechando un pase de Fermín; el andaluz fusilando tras un quirúrgico pase atrás de Raphinha desde la línea de fondo; Roony con la ayuda de un Simón que se tragó su tímido disparo; y Raphinha reventando la escuadra rojiblanca con un zurdazo.

Barcelona - Athletic Club. / STR / EFE
Fue un absoluto delirio ese cuarto de hora, con Fermín confirmando que en su actual estado de forma ha de ser imprescindible en el Barça y con Raphinha recordando que desde la banda izquierda es un futbolista mucho más determinante que jugando por dentro. También sirvió para reafirmar que, hoy, en clave selección, Simón está varios peldaños por debajo de un Joan Garcia que contempló casi todo desde una comodísima lejanía.
Raphinha marca el quinto
Justo después del descanso, Raphinha marcó el quinto y, ahí, un desesperado Valverde ya arrió la bandera blanca, cambiando a jugadores importantes como Iñaki Williams y Sancet, pensando ya en futuros partidos. Nico, el gran foco de los pitidos locales, ni siquiera calentó, mermado como lleva varias semanas. No merecía la pena.
Poco después, Flick hizo lo mismo con Raphinha o De Jong mientras los saudíes hacían la ola, con el acicate de ver a Lamine en vivo los 20 minutos finales. Tampoco hacía falta, pero el alemán quiso darle rodaje al extremo. Fue todo ese tramo final a título de inventario, con el Athletic de luto, incapaz de marcar siquiera el del honor, y el Barça pensando ya en una final contra el Atlético o el Madrid a la que, pase lo que pase mañana, llegará como favorito.
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