LOS PROTAGONISTAS DEL DEPORTE 2025 (12)
El hiperliderazgo de Joan Laporta, bajo el foco en un año de urnas
El presidente azulgrana se postula para una reelección que, de ganar y cumplir, le comportaría un reinado de 17 años en el trono barcelonista, solo superado por Josep Lluis Núñez, que hizo 22

Joan Laporta, en Dubai, en los premios de LaLiga durante la gala de los Globe Soccer Awards, la semana pasada.. / Fabio Ferrari/LaPresse / LAP

Sin apenas disimulo, Joan Laporta, de 63 años, empezó a finales de 2025 la precampaña. Aún no hay fecha para la cita con las urnas. Él debe elegir un día entre el 15 de marzo y el 15 de junio de este 2026. Pero ya abrió la veda con algunos actos en busca de la reelección y el socio barcelonista decidirá si le prorroga o le tumba la presidencia en función de dónde ponga el foco.
¿En lo deportivo, como siempre? No tiene pinta de que el Barça de Hansi Flick se despeñe por un barranco, al menos de aquí al principio de la horquilla. Su olfato para elegir entrenador habrá quedado de nuevo acreditado y encima, al carecer de fondos, reconstruyendo la plantilla con múltiples chicos de la casa que excitan al barcelonismo. Si el foco es ese, voto para Laporta, que de paso ha logrado asear la sección de baloncesto con Xavi Pascual.

Hansi Flick es presentado como nuevo entrenador del FC Barcelona. / EFE
¿En el regreso al Camp Nou? Se ha producido con un año de retraso, una capacidad menor de la anunciada y episodios de confusión para el seguidor fiel, mareado como una perdiz. Del coste y los tipos de interés altos nadie se quiere acordar. Del misterio sobre el Palau Blaugrana, solo algunos. Y de la arbitraria elección de Limak, resignación. Pinta aquí también voto para Laporta, porque el estadio, aún entre grúas y para largo, ya luce palmito.
¿En la capacidad de liderazgo? El presidente emana carisma, rey de las medias verdades, el populismo y las frases con gancho. Se ha vuelto a ligar a Javier Tebas y LaLiga, a Aleksander Ceferin y la UEFA, a Al Khelaifi y la European Football Clubs (ante ECA) y no lo ha hecho con Donald Trump porque no lo ha necesitado. Encima, el hacha de guerra contra el Real Madrid se ha desempolvado a tiempo después de un mandato de complicidad por los intereses comunes (léase Superliga). En tiempos de hiperliderazgos, Laporta sobresale, aunque a veces de forma tóxica, como certificaría la salida de puñados de ejecutivos y directivos.

Florentino Pérez y Joan Laporta, durante la entrega de medallas de la final de la Supercopa de 2025. / Alberto Estevez / EFE
¿No hace falta convocar elecciones como ya les gusta proclamar a los coros seguidistas? No tan rápido. Pese a las ganas de amnesia de algunos, la gestión durante este mandato ha tenido más manchas que un mantel en una cena de despedida de soltero.
El desorden y la economía
¿Por dónde empezar? Por fijarnos solo en 2025, el principio sería la tortuosa Nochevieja de hace un año, con la inscripción de Dani Olmo y Pau Víctor arrastrándose por despachos de todas las instancias. La improvisación del Barça presidencialista y el reglamentarismo de LaLiga (Tebas y Laporta no iban de la mano entonces) se desempató en la interpretación favorable del CSD y un corte de mangas sonoro y documentado. Salvación por la campana y risas. Pero la sensación de caos ante lo que debería ser un mero trámite burocrático fue impactante.

Joan Laporta y Ruslan Birladeanu, de New Era Visionary Group, en la presentación de Barça Mobile. / Zowy Voeten / EPC
La economía es un tema al que ponen reiteradamente el foco los contrincantes ya conocidos en las elecciones, esto es, Víctor Font, Xavier Vilajoana y Marc Ciria. “¡Ojo con la herencia de Laporta!”, ha alertado el primero. Los últimos cinco años laportistas, pese a todas las ventas e hipotecas de patrimonio, se saldan de momento con un gran agujero de 230 millones en pérdidas. Por esa razón la falta de ‘fair play’ financiero ha sido como unos grilletes en los tobillos del club que nunca ha podido descerrar. Y la deuda sigue siendo una montaña enorme. Lo más positivo, la reducción de la masa salarial. ¿Es la economía una baza tácticamente buena para la oposición? Esto es fútbol y la historia invita al escepticismo. Además, el relato propagandístico oficial es capaz de sacarse de la manga un libro titulado ‘Així hem salvat al Barça’, pronto en su librería más cercana. Con la economía es fácil confundir.
Acuerdos polémicos
También podría haber partido si el foco se coloca en los partners extraños que es capaz de encontrar esta junta. No tanto por Zero-Knowledge Proof, contrato recientemente cancelado al descubrir la asociación con un personaje de fama deleznable como Andrew Tate. Ahí está el acuerdo con Congo, país de corrupción rampante; la vinculación con New Era Visionary Group, empresa que no se sabe qué es pero experta en telefonía y en explotación de palcos VIP, no sería; la caótica organizadora de la gira veraniega por Asia; o los comisionistas que siempre aparecen, tipo Darren Dein, introducido para sellar la renovación con Nike, empresa amiga de la entidad azulgrana.

Colas en el Spotify Camp Nou, el pasado sábado, para tratar de entrar en el 'estadi'. / EL PERIÓDICO
Cuesta medir el alcance del descontento del socio, que se oye pero no es un estruendo, a veces desconcertado por las aplicaciones, los bailes de asientos, los precios y el peculiar sentido de la transparencia de la junta. La Grada d’Animació es un asunto con su propia disputa.
Y luego está el factor Messi, si es que juega alguno en los comicios. Laporta se ha reconciliado con Ronald Koeman, pero sigue a la greña con otras dos leyendas como el rosarino y Xavi.
Al menos, en comparación con el anterior, este año ha empezado con calma. Lo agradecen muchos redactores de deportes. A Joan Garcia se le logró inscribir horas antes de empezar la Liga ante el Mallorca y Marcus Rashford debió esperar unos días más. Siempre al límite. ¿Pero quién se acuerda de eso?

Joan Laporta, con su junta directiva, en el palco del Spotify Camp Nou. / JORDI COTRINA
A Laporta le esperan algunas citas en los tribunales como imputado por presunta estafa cuando no era presidente, pero hasta ahora, de una forma u otra, sea cual sea la adversidad, siempre logra que la pelota ruede, nunca caiga por un precipicio. Así que se postula para cinco años más con la seguridad en sí mismo de siempre.
De ganar y cumplir el nuevo mandato sumaría 17 años en la presidencia, solo por detrás de Josep Lluis Núñez, que hizo 22. Dos linajes. A los opositores les gusta proclamar que el descontento social es mayor del que parece. Veremos.
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