Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La previa

Espanyol y Barça se enfrentan en un derbi solo para cuerdos

Blanquiazules y azulgranas miden este sábado (21.00 h., Movistar) en el RCDE Stadium su excelente momento deportivo en un ambiente condicionado por el regreso del exportero blanquiazul Joan Garcia a Cornellà

Hansi Flick y Manolo González, técnicos del Barça y el Espanyol, este viernes en el RCDE Stadium de Cornellà.

Hansi Flick y Manolo González, técnicos del Barça y el Espanyol, este viernes en el RCDE Stadium de Cornellà. / MANU MITRU

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El equilibrio es imposible porque el fútbol, por mucho que uno pretenda la estética y la belleza deportiva, acostumbra a arrimarse al caos y a los instintos más bajos de quienes ejercen de espectadores, pero también de voceros y propagandistas. El Espanyol, que no ganaba cinco partidos seguidos en la Liga desde los tiempos de Miguel Ángel Brindisi (1999), un club que se ha liberado de la gota china, que no malaya, de Mr. Chen para echarse a los brazos del estadounidense Alan Pace, recibe al Barça en el RCDE Stadium de Cornellà, donde nunca ganó a los azulgrana en el campeonato liguero. Pero ni siquiera la posibilidad de atender al mejor derbi catalán de los últimos tiempos, con el Barça de Flick como firme líder del campeonato y el Espanyol de Manolo González en la quinta plaza, parece amansar el ansia por la brega y el tumulto. Que los fondos del estadio tengan que estar protegidos por redes por si a alguien se le ocurre lanzar algo al portero Joan Garcia, zona cero del conflicto, no invita a la calma.

Hansi Flick y Manolo González, este viernes en el RCDE Stadium de Cornellà.

Hansi Flick y Manolo González, este viernes en el RCDE Stadium de Cornellà. / MANU MITRU

Porque, sí. Esta vez a quien toca proteger o zarandear es a Joan Garcia, cuyo pecado el pasado verano fue cambiar un Espanyol al que ayudó con sus paradas a evitar el tercer descenso de la era Chen por el Barcelona, donde se le prometió que sería el «número uno» –así le gusta llamarlo Flick– por delante del capitán Ter Stegen y de un Szczesny de vuelta de todo. A cambio, Joan Garcia dejó una cláusula de 25 millones de euros. Dinero con el que el Espanyol, gracias al gran criterio del director deportivo Fran Garagarza –convaleciente de un infarto sufrido el pasado mes de noviembre–, construyó una plantilla coherente y, bajo el mando de Manolo González, temible por su espíritu de supervivencia.

Sin embargo, nada de eso parece servir cuando entran en juego las emociones. A la hinchada blanquiazul, al parecer, no le gustó que Joan Garcia besara el escudo del Espanyol en el guateque de celebración con el que se finiquitó el sufrido curso pasado si ya intuía que firmaría por el Barça. Más aun después de escuchar cómo Manolo González decía que se jugaría un brazo a que eso no sucedería. Pero sucedió. Y Joan Garcia, a sus 24 años y después de demostrar que le sobra personalidad y calidad para defender una portería tan puñetera como la azulgrana, volverá a pisar territorio blanquiazul. Sin que de sus labios haya brotado en todo este tiempo declaración controvertida alguna contra el club que le dio la alternativa, alejándolo de lo ocurrido en su día con Thibaut Courtois, portero del Real Madrid y anticristo para el Atlético.

Joan Garcia, portero del Barça, en el entrenamiento de este viernes.

Joan Garcia, portero del Barça, en el entrenamiento de este viernes. / Afp7

La directiva del Espanyol, en alianza con los cuerpos de seguridad, ha hecho estos últimos días cuanto ha estado en su mano para evitar altercados. Más allá de las redes y de la prohibición de toda simbología azulgrana, avisó a sus socios y aficionados de las graves consecuencias que tendría cualquier incidente. Y no sólo económicas. El RCDE Stadium está apercibido de cierre.

"Cuando vino Figo al Camp Nou..."

De ahí que sorprendiera que mientras Flick, en la víspera del partido, ventilara su comparecencia sin meterse en jardines, Manolo entrara de lleno en la disputa dialéctica. De acuerdo. El técnico del Espanyol, alabado insistemente por Flick –«su trabajo es fantástico», clamó el alemán– es un tipo directo al que no le van las medias verdades. Pero también dejó para el recuerdo de los derbis varias proclamas. A saber: «Parece que peguemos a la gente cada semana. Aquí no hemos matado a nadie». O: «Aquí no vendremos con ramos de rosas, es de sentido común. Como cuando en el Camp Nou nos cantan ‘A Segunda’. O esta misma: «Lecciones, no. Lecciones de comportamiento, no. Que cuando vino Luis Figo al Camp Nou... No están en condiciones de dar lecciones a nadie». Y claro: «El tema Joan Garcia, 'se me’n fot'».

Lamine Yamal, en el entrenamiento de este viernes en Sant Joan Despí.

Lamine Yamal, en el entrenamiento de este viernes en Sant Joan Despí. / Alejandro García / EFE

Con todo, y mientras Flick dedicaba medio segundo a justificar la inquietante ausencia en el primer entrenamiento del año de Lamine Yamal –sin parte médico de por medio, estaba indispuesto, y este viernes ya se ejercitó con normalidad–, Manolo se congratulaba de recuperar a su capitán, Javi Puado –ausente los tres últimos meses, coincidiendo con la gran racha blanquiazul– y Ramon Terrats, uno de los futbolistas que más ganas tienen de vivir un derbi como blanquiazul.

Sobran los alicientes deportivos. El Barça vuelve allí donde cantó sus dos últimos alirones. Y será un buen momento para que Flick, que busca su noveno triunfo seguido en la Liga y que igualará con el Barça el número de partidos entrenados al Bayern (86), resuelva qué hacer con Frenkie de Jong estando Pedri ya de vuelta, y Eric más que consolidado en la base.

Y como último vértice del Triángulo de las Bermudas, el papel del colegiado Víctor García Verdura, árbitro de Mataró con el que el Comité Técnico de Árbitros confirma que rompe con el arcaico principio de la territorialidad. Manolo desconfía: «Si el Espanyol sale beneficiado, el árbitro tiene que irse de Catalunya».

Suscríbete para seguir leyendo