Baloncesto
La pasión de los Otis Livingston llega a Girona: "Mi sueño es retransmitir un partido en el que juegue mi hijo"
Padre e hijo se reúnen con este diario en Fontajau para hablar de su trayectoria como periodista deportivo estrella de la CBS y jugador del Bàsquet Girona, respectivamente, y de la relación que mantienen.

Los Otis Livingston en el pabellón de Fontajau (Girona). / David Aparicio
La familia Livingston, originaria de Estados Unidos, suele pasar la Navidad en Nueva York entre decorados, pistas de patinaje, luces, nieve, aceras llenas de abetos y una magia que deja auténticas postales de invierno. Este año, sin embargo, está viviendo unas fiestas diferentes en Girona porque Otis Livingston II, base del Bàsquet Girona, no tiene vacaciones al no haber parón en la Liga ACB.
«Era importante para nosotros venir a visitarlo. Es la primera vez que viajamos a Girona y que pasamos la Navidad fuera de Nueva York, pero teníamos que estar juntos. De eso se trata, básicamente», explica Otis Livingston, padre del jugador y prestigioso periodista deportivo de la cadena de televisión estadounidense CBS —colecciona varios Premios Emmy—. «Estoy contento. Significa mucho para mí tener a la familia cerca, que hayan venido y podamos pasar tiempo juntos. Además, han podido ver una victoria del equipo, ¡eso es lo mejor de todo!», celebra el hijo.

Otis Livingston II trata de defender a su padre en Fontajau. / David Aparicio
Otis Livingston llegó el lunes de la semana pasada a la ciudad y regresará a Nueva York por Año Nuevo, este jueves, por lo que pudo presenciar el triunfo de los de Moncho Fernández en el último partido contra el Hiopos Lleida (103-86) en Fontajau. «Me gustó mucho el ambiente que se respira en el pabellón. La afición fue muy intensa, se nota que les gusta el equipo. La gente estuvo muy bien animando», dice.
La atmósfera no es comparable a la de un encuentro de la NBA, pero también tiene sus cosas buenas: «puedes sentir el apoyo de los seguidores de cerca». «Mi padre casi nunca puede verme jugar en directo, fue especial y diferente. Quería rendir bien, estar metido en el partido sin perder el foco. Él ha vivido toda mi carrera desde que era pequeño y fue un momento bonito. Hay muchos y muchos años detrás. Que venga a animarme en un partido como jugador profesional significa mucho», valora Otis Livingston II.
El reconocido presentador de CBS Sports pasó desapercibido el pasado domingo en la grada de Fontajau, donde todo el mundo se rinde a los pies del base norteamericano, al que ya han bautizado con el nombre de Ot, El Bruixot. «Volveré a Estados Unidos como el padre de Otis. Yo no soy nadie, solo su padre. Otis se está haciendo un nombre por sí mismo y estoy muy orgulloso. Se ha hecho todo un hombre, a pesar de la edad que tiene (29 años), es muy joven. Tiene toda mi admiración», asegura Otis Livingston. Al padre se le iluminan los ojos mientras mira a su hijo. «Allá donde ha ido, todo el mundo lo conoce y sabe que es un buen jugador. Pero, sobre todo, es una buena persona. Eso lo hace especial. Muchos chicos pueden jugar a baloncesto, pero hay quienes no tienen el carácter adecuado. Él siempre lo ha tenido. Creo que eso se ha reflejado en los equipos en los que ha estado (Galatasaray y Würzburg, entre otros). Se lleva bien con los compañeros, el cuerpo técnico, los trabajadores del club, la afición... Lo estáis viendo en Girona. Para mí, eso es lo más importante», añade.
Acostumbrado a tratar con grandes estrellas como Aaron Rodgers, Dwight Gooden, Alonzo Mouring o Steve Young, a Livingston no le cuesta nada valorar la carrera de su hijo. «Es un diez sobre diez», afirma. Y continúa: «Evidentemente, ha tenido altibajos, pero la manera en que los ha afrontado lo hace especial. No era el jugador más alto, pero ha tenido persistencia para conseguir dedicarse al baloncesto. Tampoco era el mejor tirador, pero está logrando meter las mejores canastas de los partidos. Es inteligente y se hace grande en la pista. Tiene mucho juego que ofrecer».

Los Otis Livingston en la grada de Fontajau. / David Aparicio
De la ACB reconoce que solo sigue los partidos del Bàsquet Girona: «¡Y los de sus rivales!». Reviso las estadísticas y los 'highlights' de otros duelos; hay muy buenos equipos en esta Liga. Siempre tienes que estar al máximo nivel». A la vez, él, que es un especialista en la NBA, la NFL o la MLB, comenta que «sería divertido» retransmitir un partido de la máxima competición española. A poder ser, uno en el que juegue Livingston II. «Era mi sueño cuando Otis estaba en la universidad, pero tuvo que marcharse de Estados Unidos para continuar con su carrera. Pero sí. Siempre seguirá siendo mi sueño retransmitir un partido en el que juegue Otis».
Una familia de baloncesto
En la familia Livingston se ha respirado baloncesto toda la vida. El padre había jugado en la NCAA con los Kansas Jayhawks en la temporada 1987-88, pero nunca acabó dedicándose a ello profesionalmente. Se decantó por el periodismo. «Ver un partido de baloncesto es muy diferente a jugarlo. Lo disfruto más desde fuera y estoy feliz por Otis. Sé perfectamente cómo es el mundo del baloncesto y lo que aporta a la gente. Él estudió en la universidad (George Mason, de Virginia) gracias al baloncesto y ahora se dedica profesionalmente; aún es mejor porque es un extra de baloncesto para él. Estoy orgulloso. Yo, de pequeño, también quería ser jugador de baloncesto, pero, a diferencia de Otis, no era lo bastante bueno ni tenía lo que hace falta para ser profesional. El destino me tenía preparado otra cosa, aunque nunca lo he dejado de lado. Cuando tuve a mi primera hija, le dije que jugara a baloncesto; también al segundo... a todos. Es un deporte que puede dar mucha felicidad y experiencias; incluso es una buena forma de financiar la universidad. ¡Con cinco hijos es un poco caro! ¡Y todos han ido! Nos ha ayudado mucho».
El baloncesto también es el responsable de que vivan en continentes diferentes, pero son felices así. El padre sigue la carrera de su hijo en el Bàsquet Girona desde la distancia y el hijo crece como profesional, haciéndose un nombre propio en la ACB. Otis Livingston y Otis Livingston II han disfrutado mucho de esta Navidad en Girona; incluso han aprovechado para jugar un uno contra uno en Fontajau.
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