La noticia de los Catalans de l'Any
La cara y la cruz de Aitana Bonmatí: ser la mejor del mundo por tercera vez y pasar por el quirófano
Javier Cercas y Joan Roca, en representación de su madre, Montserrat Fontané, han escogido tras recibir el premio Català y Catalana de l'Any de EL PERIÓDICO las noticias más destacadas de 2025 a partir de la selección elaborada por las distintas áreas de redacción.
MULTIMEDIA | Todas las noticias más importantes del año elegidas por Javier Cercas y Joan Roca

Aitana Bonmatí, con sus tres Balones de Oro, en el Liceu. / Jordi Cotrina

Suena a tópico, pero un año da para mucho. Se pueden vivir infinidad de momentos y emociones y ninguna de ellas tiene por qué tener la más mínima relación con la anterior. Y es que, en los 365 días que ha tenido este 2025, Aitana Bonmatí ha vivido lo mejor y lo peor del mundo del fútbol. Ha logrado aquello con lo que muchas ni tan solo osan soñar, pero también se ha enfrentado a dos parones obligados por problemas de salud. El último, que la tendrá lejos de los terrenos de juego por unos largos meses, hasta la recta final de la temporada. Aitana Bonmatí cierra un año complicado para ella.
"Tiene mucho mérito, es brutal", reconoce Javier Cercas, escritor y Català de l'Any. Elegir al personaje capital del deporte este 2025 es complicado, sobre todo viendo todo lo logrado este año. "A mí me encanta el tenis y recuerdo perfectamente la final de Roland Garros que enfrentó a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner [triunfo para el murciano en una de las mejores finales de siempre en París], pero quiero valorar los tres Balones de Oro de Aitana, además seguidos. Tiene mucho mérito, es brutal. Además, como culé te convencerá”, dijo dirigiéndose a Joan Roca, en representación de su madre, Montserrat Fontané, Catalana de l'Any. “Es cierto, es muy meritorio”, coincidieron, destacando el tercer Balón de Oro de Aitana como noticia deportiva del año.
Trofeos y reconocimientos
Esa es la cara de la moneda de este año para la '14' del Barça. Aitana Bonmatí se asentó en el Olimpo del fútbol este año. Si su leyenda era enorme después de ser coronada dos años consecutivos como la mejor futbolista del mundo, volver a recibir tal reconocimiento por tercera vez la ha elevado a otro nivel. Ninguna otra futbolista ha logrado tal hito. Es más, se sentó en la mesa de las leyendas. Solo Messi y Platini lo lograron. Y ahora Aitana. Y la excepcionalidad de su gesta define a la perfección lo que es Aitana Bonmatí para el fútbol. Esa jugadora única a la vez que sencilla, cercana y con las ideas claras de quién quiere ser.

Aitana Bonmatí, con su tercer Balón de Oro, el pasado 22 de septiembre en París. / Mohammed Badra / EFE
Los focos volvieron a dirigirse a ella instantes después de que su nombre volviera a retumbar en Théatre Du Chatelet parisino. Sentada en la primera fila, entre Lamine Yamal y Pau Cubarsí, miraba el escenario. Suya era la tercera corona. La maga, la futbolista que ve el fútbol como ninguna otra. El Balón de Oro volvía a Ribes, a casa de la centrocampista que encarna el juego de Johan Cruyff, de quien porta el '14' con honor y orgullo. "Nunca imaginé, cuando era una niña, que conseguiría esto", confesó la futbolista emocionada y aún un poco aturdida en París.
El guion de aquella noche fue perfecto. Junto a uno de sus grandes ídolos, Andrés Iniesta, Aitana se colocó tras el atril, con el flamante balón dorado escoltándola. Ni siquiera se había preparado un discurso por si ganaba el galardón, para el que no partía como favorita [entre las candidatas estaba su compañera y doble Balón de Oro, Alexia Putellas, o Mariona Caldentey, mejor futbolista de la Premier con el Arsenal]. Cogió el trofeo Aitana con las dos manos, aupándolo y cercándolo. Como si no fuera real, como si necesitara sentirlo más cerca para creerlo.
Tras el galardón, volvió a desatarse la locura alrededor de la flamante campeona. Esta vez, el escenario fue de ensueño. El Gran Teatre del Liceu abría las puertas a la prensa no para una obra de teatro o una ópera. Los tres Balones de Oro presidían ese escenario emblemático. Con la camiseta del Barça, el 14 a la espalda, y unas zapatillas doradas únicas y estrenadas para la ocasión, Aitana Bonmatí era el centro de todo. Este 2025, llegó también el The Best de la FIFA, así como otros premios individuales que reconocieron sin cesar su talento.
La otra cara de la moneda
Sin embargo, Aitana Bonmatí no ha tenido el mejor año. Puede parecer una broma, pero es la realidad. Perder la final de la Champions contra el Arsenal en Lisboa y la final de la Eurocopa en los penaltis frente a Inglaterra le dolió a una futbolista tan exigente como ella. Pero ni siquiera esos fueron los peores momentos para la futbolista del Barça este 2025.

Aitana Bonmatí, abrazada a Mariona Caldentey, junto a sus compañeras de la selección española tras perder frente a Inglaterra la final de la pasada Eurocopa. / SEBASTIEN BOZON / Afp
El primero fue en verano, cuando una meningitis vírica la dejó KO unos días antes de la Eurocopa de Suiza. El 27 de junio la ingresaban y tenía que ver el amistoso ante Japón por la televisión del hospital. Llegaron los miedos cuando tuvo que quedarse allí un par de noches. A los pocos días recibió el alta médica y empezaba una recuperación en tiempo récord para poder llegar a la Eurocopa. Un mes después, fue decisiva para que España se plantara en su primera final del torneo continental.
Pero el tormento llegó hace unas semanas. En un entrenamiento con la selección española tuvo "un mal apoyo en una acción fortuita". Así definió la Federación Española el momento en el que Aitana Bonmatí se rompió el peroné de la pierna izquierda. "La operación ha salido bien y ahora es momento de regenerarme física y mentalmente", contaba en una publicación en sus redes sociales después de ser intervenida.
"El fútbol de élite te lleva al límite en todos los aspectos y existen factores que actualmente me estaban impidiendo poder disfrutar de la profesión y del día a día. Honestamente, sentía que era un momento para poner el freno y, de hecho, me lo planteé, pero no lo hice y la vida me ha frenado de golpe. Con esta lección afronto lo que viene, convencida de que será un aprendizaje", reflexionó la centrocampista, que aún sigue inmersa en las primeras etapas de su recuperación.
Sin duda, este 2025 ha sido una montaña rusa para Aitana Bonmatí. Con el fin de año llega el momento de cerrar momentos dolorosos y de guardar los bonitos en lugares a los que volver. El año que ya empieza es una nueva oportunidad para todo, pero especialmente para volver a disfrutar de lo que más le gusta. De volver a ser feliz con el balón en los pies.
Siendo el FC Barcelona un club siempre convulso y dado a la polarización, la irrupción en el imaginario azulgrana del técnico alemán, sosegado y firme en sus convicciones, supuso un agradecido cambio de tiempo. Flick convirtió a Raphinha en uno de los mejores jugadores del mundo, ofreció a Pedri el mando y, claro, se preocupó de tutelar el talento adolescente de Lamine Yamal. Ganó la Supercopa de Arabia, la Copa del Rey y LaLiga, acelerando el fin de Ancelotti en el Real Madrid.
París vivió una de las mejores finales de la historia de Roland Garros, con Alcaraz derrotando a su némesis, Jannik Sinner, tras salvar tres bolas de partido en un duelo que se resolvió en 5 horas y 29 minutos. Fue el momento cumbre del murciano en el mejor año de su carrera, en el que, pese a caer en cuartos en Australia y perder la final de Wimbledon ante Sinner, también ganó el US Open frente al italiano. El número 1, eso sí, dice adiós al año despidiéndose de su entrenador, Juan Carlos Ferrero.
La atleta granadina es ya la mejor atleta de siempre del deporte español, hombre o mujer. El pasado septiembre, en Tokio, demostró que no hay nadie como ella al revalidar los oros mundiales en 20 y 35 km marcha que ya había ganado en 2023. Semejante proeza sólo había estado al alcance de leyendas como Usain Bolt, Carl Lewis o Mo Farah. Doble medallista olímpica en los Juegos de París de 2024, María Pérez fue también reconocida como la mejor atleta del año para World Athletics. Nadie como ella.
Quizá haya que buscar respuestas en las manos del doctor Sánchez Sotelo, de la clínica Mayo de Minnesota (EEUU) y responsable de la cuarta operación a la que se sometió Marc Márquez para reconstruir su húmero derecho. El piloto de Cervera, a bordo de su Ducati, volvió a su senda triunfal 12 años después para conquistar su noveno título mundial de motociclismo (séptimo de MotoGP). Una proeza coloreada por su hermano Àlex, subcampeón de la categoría.
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