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EL MERCADO DE INVIERNO

Ter Stegen y el Girona: una operación a fuego lento

La alta ficha del portero del Barça dificulta una cesión en la que las tres partes tendrán que hacer renuncias.

Hansi Flick y Ter Stegen durante el entrenamiento de los jugadores del Barça en el Spotify Camp Nou en el primer test con asistencia.

Hansi Flick y Ter Stegen durante el entrenamiento de los jugadores del Barça en el Spotify Camp Nou en el primer test con asistencia. / JORDI COTRINA / EPC

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
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Marc-André ter Stegen ambiciona ser titular para poder acudir al Mundial (a jugar, no a ser suplente), pero no quiere marcharse lejos de Barcelona. El Girona busca un portero y está a una hora de coche. El Barça no pondría reparos a que el guardameta se marchara por una temporada (media, en realidad). Todas las voluntades confluyen hacia un futuro acuerdo.

¿Cuál es el problema? El dinero. ¿Cuál es la solución? Las renuncias.

Ter Stegen, en el entrenamiento de puertas abiertas del Barça de este lunes.

Ter Stegen, en el entrenamiento de puertas abiertas del Barça de este lunes. / Zowy Voeten / EPC

Ter Stegen no está por renunciar a su ficha, con la convicción de que ya hizo concesiones al club en el pasado, y desea conservar su contrato hasta 2028 con la elevada ficha que ha ido incrementándose con el paso de los años. El Barça desea desprenderse de esa losa económica, que algunas fuentes estiman en 16 millones de euros anuales, y que complica el fairplay salarial. Y el Girona no tiene dinero para pagar los emolumentos del portero alemán, ni la mitad ni una cuarta parte. También condicionado por el fairplay, necesita invertir los ahorros en varios refuerzos, no solo el de la portería. La situación en la tabla le obliga a sumar las incorporaciones que pueda.

Una área solucionada

Ter Stegen soluciona uno de los déficits del equipo gerundense: la debilidad de una de las áreas, la propia. Quique Cárcel, el director técnico, sabe que además de contratar un meta que evite goles, necesita un delantero que los marque. El Girona, en posición de descenso, es el cuarto equipo menos goleador con 15 tantos. Lo pasan peor el Oviedo (7) y el Getafe y el Rayo Vallecano (13).

El croata Dominik Livakovic se marchó de Montilivi sin jugar ni un minuto ni ganas de hacerlo. Llegó a Girona por la grave lesión de Juan Carlos Martín procedente del Fenerbahçe de Turquía, convencido de que sería titular y se pondría en forma para ir al Mundial. No tuvo la capacidad para desbancar a Paulo Gazzaniga, a pesar de la irregularidad del argentino. El tercer portero, Vladyslav Krapyvtsov, también se lesionó y podría estar a punto a mediados de enero. Tampoco es el hombre que extendería la tranquilidad en Girona para encarar la segunda vuelta.

Ter Stegen en el banquillo junto a Fermín y Lewandowski antes de empezar el partido de liga entre el Barça y el Osasuna.

Ter Stegen en el banquillo junto a Fermín y Lewandowski antes de empezar el partido de liga entre el Barça y el Osasuna. / JORDI COTRINA / EPC

Repartir la ficha

Ter Stegen es otra cosa. El meta alemán corrige el juego con el pie desde la portería y su estado de forma y categoría le convierten en un refuerzo que pasa de ser inasequible a accesible. El capitán del Barça aún pretende presentar batalla en la Copa y la Supercopa de España, indiferente a que Hansi Flick haya designado a Joan Garcia como el número uno de la portería. Una vez vea que es imposible jugar en el Camp Nou, barruntará una cesión. Faltan días para que la decisión sea madura. La operación, de fructificar, requerirá una cocción lenta y a baja temperatura.

El Barça desea traspasarle o cederle como mal menor para librarse de lo que le queda de ficha de esta campaña. Pero si se desprende de Ter Stegen, tendrá que seguir costando su salario porque el Girona no tiene disposición económica de asimilarlo en sus parámetros económicos. Los dos clubs tendrán de ceder: uno para ahorrarse menos, y otro para pagar más. Y además de ellos, el principal interesado, Ter Stegen habrá de manifestarse. Jugar le saldrá caro.

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