Obituario
Carles Vilarrubí, el empresario catalán amante del cine y la gastronomía que lloró por el Barça
Muere Carles Vilarrubí, empresario y exvicepresidente del Barça, a los 71 años
Vilarrubí, el presidente que la ‘cuina catalana’ necesitaba; por Pau Arenós
Muere Carles Vilarrubí, empresario y vicepresidente del Barça: reacciones del mundo empresarial, del deporte y la política

Carles Vilarrubí / EFE / TONI GARRIGA

A Carles Vilarrubí se le ha conocido durante los últimos años por ocupar la presidencia de la Academia Catalana de Gastronomía y Nutrición y por formar parte de la junta directiva del FC Barcelona en la etapa de Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu. Sin embargo, era también un empresario con un largo recorrido, un amante de Catalunya, un apasionado de la lectura y un cinéfilo empedernido. De memoria prodigiosa, fue un gran conversador y tertuliano.
Hombre de consenso y figura clave en los primeros tiempos de Convergència i Unió, fue muy próximo a Jordi Pujol y amigo personal de Artur Mas. La política fue otra de sus pasiones, aunque también destacó en el mundo empresarial: presidió la correduría de seguros Willis y el holding CVC. En los últimos años ejercía como consejero sénior de la banca Rothschild en Londres, donde ocupó el cargo de vicepresidente. Fue también patrono de la Valentí Fuster Mount Sinai Foundation for Science, Health and Empowerment.
Su amistad con doctor Fuster le convirtió en su médico de cabecera. Vilarrubí viajaba con frecuencia a Nueva York para someterse a revisiones médicas. Su última cita fue a mitad del mes de noviembre. No salió satisfecho. Otro papel menos reconocido, pero que desempeñaba con dedicación y pasión, era el de asesor de su esposa, Sol Daurella, especialmente desde que ella ocupa la presidencia de Coca-Cola Europacific Partners.
En sus inicios, su vinculación con Convergència propició que participara activamente en la creación de Catalunya Ràdio, donde fue director y, posteriormente, consejero de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió. Más tarde formó parte del equipo fundador de RAC1.
Hace diez años fue elegido presidente de la Academia Catalana de Gastronomía y Nutrición, cargo que ejerció siempre con el apoyo de su amigo del alma, el abogado Joan Font. Desde entonces, los premios de la Academia se convirtieron en un evento reconocido: una fiesta de referencia y un punto de encuentro para los chefs catalanes.
El pasado 10 de noviembre organizó en el Espai Francesca Bonnemaison, la mesa redonda “Mujer y gastronomía catalana: el talento no tiene género”. Su cabeza no se detenía nunca: lo mismo ideaba iniciativas sobre gastronomía y mujeres que organizaba una cena en su casa para hablar de fútbol o una tertulia con periodistas. Buen jugador de golf, le gustaba cazar, esquiar, pilotar avionetas, conducir coches de lujo o desaparecer en verano por el Mediterráneo. El 22 de noviembre fue su última comparecencia pública, cuando asistió al primer día del juicio contra los Pujol.
El Barça, su otra vida
De joven, Carles Vilarrubí fue jugador de hockey sobre patines del Barça. Le gustaba recordarlo y mostrar fotos de aquella época. Decía que jugaba bien, aunque quienes hemos practicado este deporte sabemos la poca repercusión que tiene. Años más tarde descubrió la otra cara de la moneda: la de directivo.
Recuerdo a la perfección aquella campaña electoral que ganó Rosell y, más aún, el día en que Vilarrubí dimitió como vicepresidente institucional. Al entrar en la candidatura tenía dudas sobre algunos de sus compañeros de viaje, pero Rosell le convenció para que asumiera el cargo. Sus recelos respondían más al desconocimiento de sus futuros colegas de junta que a otra cosa. Ganaron y aprovechó los viajes para convertir al Barça en altavoz de la cultura catalana y, al mismo tiempo, reactivar un palco que estaba en decadencia.
Dudó si continuar cuando Sandro Rosell dimitió, pero siguió hasta que el 1 de octubre de 2017 no pudo más. Aquel día, tras lo ocurrido en las calles de Catalunya, no aceptó que se jugara el partido contra la UD Las Palmas y presentó la dimisión. Recibí una llamada suya cuando, minutos antes del encuentro, abandonó el Camp Nou. Conducía su coche y no podía hablar: lloraba. Dejar el Barça le dejó muy tocado. Fue una de las decisiones más difíciles de su dilatada trayectoria personal y profesional. Con el tiempo, visto lo sucedido con Rosell y Bartomeu, coincidimos en que fue uno de sus mayores aciertos.
En los últimos años, de vez en cuando, me llamaba desde cualquier lugar del mundo para preguntarme en qué canal daban el Barça. En realidad, era una simple excusa para ponerse al día. A Carles le gustaba estar informado de todo, y lo estaba.
Hace unos días ingresó en la Teknon por problemas respiratorios. Su esposa, Sol, estaba relativamente tranquila. Permaneció allí bien atendido, pero este sábado por la noche falleció a los 71 años, justo el mismo día y casi a la misma hora que Brigitte Bardot. Su esposa, hijos, familia y amigos le echarán mucho de menos: Vilarrubí se hacía querer.
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