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Entrenamiento de alta intensidad, cortisol y pérdida de peso: ¿aliados o enemigos?

La ciencia de las hormonas del estrés, los picos de glucosa y el metabolismo lleva años estudiando los efectos del ejercicio físico en la salud

El HIIT es uno de los tipos de entrenamiento que más opiniones contrarias ha generado con sus efectos sobre la hormona del cortisol

El ejercicio físico recomendado puede prevenir enfermedades.

El ejercicio físico recomendado puede prevenir enfermedades. / Freepik

Begoña González

Begoña González

Barcelona
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El entrenamiento interválico de alta intensidad, conocido por el nombre que le dan sus siglas en inglés (HIIT), se puso muy de moda en la década anterior. Influencers, atletas y cadenas de gimnasios se rindieron a la efectividad de los entrenamientos cortos de alta intensidad como método milagroso para la pérdida de peso. A pesar de que su eficacia, demostrada a través de múltiples estudios, con el tiempo también se ha procedido a demostrar que podría tener efectos adversos en algunas personas.

Basado en periodos de ejercicio muy intenso intercalados con periodos de reposo o de menor intensidad, el HIIT es una gran alternativa para mejorar el rendimiento aeróbico, fortalecer la musculatura y disminuir la grasa corporal, no solo durante su práctica, sino también durante un periodo de tiempo después haberla realizado dado el estado de alerta que este deja en el cuerpo. 

Sin embargo, y a pesar de todos los estudios previamente mencionados que han destacado los beneficios de la práctica de HIIT, existen también estudios que destacan el aumento del cortisol durante y después de la práctica de este ejercicio. Y aunque no necesariamente el aumento del cortisol es algo negativo, pues es una respuesta natural del cuerpo a los estímulos (considerados estresores), sí es cierto que unos niveles demasiado altos o elevados durante periodos demasiado largos pueden tener consecuencias negativas en el cuerpo. 

La insulina y el cortisol

Peter Walker y Richard Mackenzie debaten en su libro 'Mucho más que el cortisol' (Ed. Diana) los efectos positivos o negativos que este tipo de entrenamiento puede tener en factores como el nivel de cortisol en el cuerpo o la problemática para perder peso. "El ejercicio de alta intensidad por sí mismo, aislado del estrés, ha demostrado sin ningún género de dudas, que mejora la resistencia insulínica", afirman en su libro.

Son muchas las pruebas realizadas en laboratorio que demuestran la vinculación entre el cortisol y el azúcar en sangre. "Quienes padecen niveles más altos de cortisol presentan también niveles más altos de glucosa en sangre y reaccionan peor a la presencia de pequeñas cantidades de insulina, haciéndolos más propensos a sufrir enfermedades como la diabetes", apuntan. Y es que el estrés, en cierto modo, no es más que el producto de unas hormonas en concentraciones determinadas que se disparan hacia el riego sanguíneo y desestabilizan las funciones de otras hormonas también presentes.

Ejercicio y cortisol

"La presencia de cortisol en el cuerpo es normal y necesaria. Cada mañana tenemos un pico de cortisol para ser capaces de despertarnos, sin ir más lejos. Obviamente, la cantidad y frecuencia con la que se experimentan estos picos de esta hormona son lo que pueden llegar a ser perjudiciales y en lo que debemos fijar la atención", apunta el periodista y escritor de libros sobre salud Peter Walker en una entrevista con este diario.

"No debamos sentirnos culpables por estar estresados, es parte de la vida y en cierto modo puede ser positivo. Hay estreses que simplemente responden a nuestro propio sistema de alerta y de esos no podemos escapar ni es bueno que desaparezcan, pero sí hay que entenderlo para poderlo mantener bajo control", añade. Así, entendemos también que el ejercicio físico puede ayudar a aliviar el estrés o los síntomas de este, pero no todos los tipos son adecuados para todas las personas.

El HIIT y el cortisol

Es el caso del HIIT. Estudios realizados en grupos poblacionales variados han demostrado que este tipo de entrenamiento contribuye a aumentar la testosterona y el cortisol durante la práctica y que estos permanecen elevados hasta pasados los 60 minutos de la conclusión del ejercicio volviendo a sus niveles habituales poco después. Por sí solo, este aumento del cortisol no es preocupante, el problema llega cuando este momento de estrés se suma a tantos otros que ocurren a lo largo del día contribuyendo a generar un nivel elevado de cortisol de forma crónica.

"Una vez que el cortisol se ve elevado de forma crónica es cuando deja de hacer su función correctamente e interfiere en otras funciones y a enfermedades como la diabetes porque contrarresta la acción de otras hormonas como la insulina", apunta, por otro lado, el coautor del libro Richard Mackenzie, investigador y profesor especialista en metabolismo en la Universidad de Coventry.

"El estrés pasa factura física y no solo mentalmente. El estrés crónico hace que cueste mucho más quedarse embarazada o hacer buenas digestiones, perder peso... En la era moderna tenemos menos tiempo de descanso del estrés por el ritmo de vida y la hiperconexión y ese es el problema", resume Mackenzie. Por tanto, podemos deducir que el HIIT no es un mal ejercicio en sí, pero es menos recomendable para personas que ya presenten niveles de estrés elevados en reposo.

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