Andá p'allá, bobo
"Como nos lo creamos, nos vamos a dar una hostia de narices", ese es Manolo González

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Estarás o no de acuerdo con su ‘tarannà’, que decimos los catalanes, con su personalidad, su manera de ser, su forma de maltratar, bastante a menudo, a los periodistas, a los que considera forofos del FCBarcelona (el domingo, incluso se lo dijo a una periodista de TV3: “Sois vosotros los que os pasáis el día pensando en el Barça”), pero lo que es evidente es que Manolo González, un conductor de autobuses que, finalmente, ha conseguido que su profesión sea la de entrenador de fútbol, se ha convertido, en esta primera vuelta de LaLiga, en el técnico sorpresa, en el ‘míster’ de moda, en el MVP de los banquillos en estas Navidades.
El Espanyol, que anoche enlazó su quinta victoria consecutiva en LaLiga y, ahora, persigue la sexta frente al Barça, en el derbi de inicios de 2026, suma ya 33 puntos y está a tan solo 9 puntos de la salvación matemática (42), que es la cifra que los pericos han calculado que se necesitará para salvarse antes de que concluya el campeonato. Y para conseguir esos nueve puntos (tres victorias), tienen por delante 21 partidos, 63 puntos.
González ha logrado, en pocos meses, que los pericos recuperen el orgullo de ser pericos y, sobre todo, la capacidad de poder mirar a la cara a cualquier equipo de LaLiga. No solo son quintos en la general, sino que al mismísimo Athletic, al que derrotaron anoche en San Mamés con todo merecimiento (1-2), le sacan ya 10 puntos.
Manolo González, un antiguo conductor de autobuses, se siente orgullosísimo de que su equipo, "todos, los que juegan mucho y los que juegan poco", lleven la felicidad a los hogares de los pericos "que ya se merecían vivir un año como este".
“Esto solo tiene un secreto: los futbolistas y trabajar mucho, mucho, mucho. No hay nada más”, comentó anoche un alegre, pero nada eufórico (“esto es muy largo y yo conozco el fútbol”) Manolo González, que bromeó con el hecho de que el Espanyol no se ha gastado un duro. “Esto es como si yo quisiera tener pelo y no me gasto un duro, lo tendré muy difícil; pues nosotros hemos sido capaces de conseguir lo que hemos conseguido sin grandes fichajes”.
Y es que este Espanyol es, sobre todo, un equipo, donde no hay estrellas, donde la estrella, no solo es el once titular, sino toda la plantilla. “Deberías ver cómo se entrenan los suplentes, los que apenas tienen minutos para demostrar lo que valen. Ese es el mérito de esta plantilla, que lo da todo, todo, que lo dejan todo en el campo. Nos equivocaríamos si pensásemos que ya lo hemos hecho todo. Como nos lo creamos, nos vamos a dar una hostia de narices”.

Ernesto Valverde y Manolo González. / Quique Garcia / EFE
Manolo González no está aquí, dice, para hacer historia, está aquí para hacer felices a los pericos. “Ya era hora de que nuestra afición se sintiese orgullosa de su club y de sus futbolistas. Ya era hora de que viviesen un año, este 2025 y esperemos que se alargue toda la temporada, felices, contentos, orgullosos de lo que está haciendo su equipo y cómo lo está logrando”.
Todo hay que decirlo, a Manolo González, a quien sus jugadores suelen llamarle cariñosamente 'Vinagre’, posiblemente por eso, porque se resiste a lanzar las campanas al vuelo, no le gustan las críticas e, incluso, en momentos de euforia comedida como ahora, le pide a su afición que “cuando se produzcan las derrotas, cuando lleguen los malos momentos, que llegarán porque es imposible mantener un ritmo de victorias y puntuación como el que estamos teniendo, apoyen a los jugadores, estén al lado de los futbolistas”.
"Todo, todo, todo lo que estamos consiguiendo es cosa de los futbolistas, que lo dejan todo en el campo", confiesa el técnico blanquiazul, que pide el apoyo incondicional de la afición para cuando lleguen los momentos duros.
Y es evidente que, aunque se niegue a verbalizarlo, Manolo González, un conductor de autobuses nacido en un pueblecito de Lugo (Folgoso de Caurel), de apenas 1.000 habitantes, está a punto de vivir uno de los momentos más esperados de su vida deportiva: plantarle cara al mismísimo Barça, el histórico rival de su Espanyol, en su estadio, el sábado 3 de enero, a las 21.00 horas, habiendo en juego mucho más que tres puntos.
Aquella "cagada"
Manolo González sabe que ese es el Everest del fútbol y más para un club y una plantilla como la del Espanyol. Antes, eso sí, Manolo González disfrutará de las mejores Navidades de su vida, fijo, y, sobre todo, se sentirá la mar de orgulloso por habérselas proporcionado también al pueblo perico.
La cesta de Navidad que Manolo González y sus chicos (33 puntos en 17 jornadas, quintos de LaLiga) han regalado a su afición es deliciosa y, por descontado, hace olvidar “la cagada”, como definió el propio técnico, protagonizada en la Copa del Rey.
Es evidente que para aspirar a todo hay que gastarse mucho dinero, tal vez no tanto como para que Manolo González tenga pelo, pero sí como para construir una plantilla capaz de competir por los dos grandes títulos.
Suscríbete para seguir leyendo
- La inversora que acusa a Laporta de estafarle presenta un contrato firmado pese a que él lo negó
- Márquez lidera la presentación de Ducati con la sensación de estar renovado cara a la temporada 2027-2028
- El único reproche de Flick en el Barça: 'Tenemos que ser más resolutivos ante la portería
- El Girona oficializa la incorporación de Ter Stegen, que no podrá jugar contra el Barça
- Barça-Goldman Sachs: se coge antes a un mentiroso que a un cojo
- Tremenda 'rajada' de Mourinho en la que señala a Arbeloa: 'Hay gente que no ha hecho nada entrenando a grandes equipos
- El Barça se rebela en Praga contra una noche kafkiana
- Marc Barceló, el prodigio de nueve años que asombra al mundo: 'Todo empezó con un cubo de Rubik y un mapa