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Andà p'allá, bobo

Florentino no sabe qué hacer ni con Xabi Alonso ni con Vinicius

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

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Todo, todo, todo, puede pasar. Incluso hoy, O mañana. Los periodistas más fieles al Real Madrid, perdón, a Florentino Pérez, que aunque lo parezca no es lo mismo, viven pendientes de sus móviles y se pasan el día alternando las llamadas y los mensajitos con los cinco hombres que deciden las cosas en el palco, la planta noble, la ‘T4’, como la llaman muchos.

Las consultas y reuniones, las conversaciones y tertulias entre Florentino Pérez; José Ángel Sánchez, más conocido por ellos como ‘JAS’, el poderoso (aunque no decisivo) Director General de la Casa Blanca; el influyente (económicamente) Anas Laghrari, banquero y mano derecha financiera de ‘Flo’; Juni Calafat, siempre en la sombra pero el ‘alter ego’ del presidente en cuestiones deportivas y Santiago Solari, que últimamente aparece en la tele más que nadie, poniendo caritas de circunstancias ante el horroroso juego de su equipo, son continuas, constantes, diarias y, sobre todo, inciertas, dudosas, sin demasiado sentido.

Florentino está realmente preocupado y, sobre todo, inquieto y sin soluciones para los tres problemas que contempla a diario, móvil en mano, incluso en el palco: el horrible juego de su equipo, pese a ganar; la pérdida de credibilidad, mando, poder e imagen de Xabi Alonso en el vestuario merengue y el conflicto abierto, de nuevo, casi permanente, con Vinicius Júnior, que fue quien los bajó a todos del avión, el pasado año, cuando no le dieron el Balón de Oro. Ahí empezó todo.

Florentino Pérez y sus principales asesores quieren creer que tanto el horroroso juego del equipo como el descontrol de Xabi Alonso y la rebeldía de Vinicius, que lleva 17 partidos sin marcar, es, simplemente, un bache. El mundo piensa que el Real Madrid está en crisis. Y grande.

Lo primero que transmiten desde la ‘T4’ es que todo, todo, se debe a un bache de juego pasajero, momentáneo, de confianza, planteamiento, rodaje y acierto del equipo. En realidad, ese es el sueño de ‘Flo’ y su entorno, que lo que muchos consideran una enorme crisis (irrecuperable de la mano de Alonso), es solo un bache, que el equipo va salvando sin despegarse de la lucha por los títulos. La misma idea, insisto, es trasladable al juego del equipo, a la desconexión (total) de Alonso con sus futbolistas y a la tremenda pitada con la que el Santiago Bernabéu le deseó Felices Fiestas a ‘Vini’.

Por más vueltas que Florentino y los suyos le dan a esta triple crisis, no encuentran la solución a ninguno de sus tres problemones. El equipo no solo no evoluciona, sino que va hacia atrás, salvado, siempre, por las paradas de Courtois y los goles de Mbappé. Y, por descontado, el palco cree que la sentencia caerá en la Supercopa, en semifinales (Atlético) o en la finalísima (Barça o Athletic). Es ahí donde, sin duda, se resolverá el problema de fútbol y banquillo. Si Alonso gana el trofeo, salvará su primer año; de lo contrario, adiós para siempre. Eso sí, 'porsiaca', Álvaro Arbeloa, el sustituto, no se despega del móvil, que duerme en su mesita de noche.

Florentino Pérez y José Ángel Sánchez, en una imagen de archivo

Florentino Pérez y José Ángel Sánchez. / EFE

Lo que le está ocurriendo al equipo y a Alonso ha hecho que ‘Flo’ se reafirme, cómo no, en su teoría de siempre: este equipo lo puedo entrenar yo, no necesita entrenador, que son un mal menor. Y la actitud de ‘Flo’ durante los últimos meses ha ido en esa dirección, compartiendo charlas secretas con futbolistas claves, haciendo corrillos en viajes y hoteles e, incluso, sí, sí, bajando en más de una ocasión al vestuario para animar al equipo y, quién sabe, si hacerle alguna sugerencia al ‘míster’ tolosarra.

Con ‘Vini’ el asunto es aún más peliagudo. El brasileño, que cuenta con el apoyo total del presidente, que ha llegado, incluso, a desautorizar y ridiculizar a Alonso en este tema (como hizo el propio ‘Vini’ en su comunicado), es intocable y la tercera pata de la mesa: Mbappé, Courtois y Vinicius. No se hable más. Son los intocables de Florentino Pérez.

La misión es salvar al soldado ‘Vini’, arroparlo, quererlo, protegerlo, defenderlo, perdonarlo, tapar sus vergüenzas y, sobre todo, mimarlo para que renueve cuanto antes. Vinicius renovó por última vez, en octubre de 2023, hasta el 30 de junio de 2027, lo que significa que a ‘Flo’ le queda este año para tomar una decisión.

Los que conocen bien a Florentino Pérez, que considera que los entrenadores son "un mal menor", aseguran que el 'ser superior' no necesita al Santiago Bernabéu para despedir a Xabi Alonso, pero sí precisa la crítica y pitos del estadio a 'Vini', para desprenderse del brasileño.

Y para tomar esa decisión necesita dos cosas: una, que ‘Vini’ renueve, lo que no parece nada probable a corto plazo y, dos, que el Santiago Bernabéu se pronuncie ¡ya!, definitivamente, sobre si quiere o no a este Vinicius, es decir, al futbolista que lleva 17 partidos sin marcar (14 con el Real Madrid y 3 con Brasil). Porque el estadio blanco pita al futbolista que ha dejado de ser el ‘Vini’ del (frustrado) Balón de Oro. Al Bernabéu, si ‘Vini’ mete o da dos goles por partido, le importa poco que se enfrente a su técnico o que envíe a Segunda al rival.

Y en eso está ‘Flo’, en someter a ‘Vini’ al plebiscito del Santiago Bernabéu. Si la despedida frente al Sevilla solo fue, eso, un castigo momentáneo del estadio a su chico, cero problemas. ‘Flo’ lo acepta. Pero si la pitada se eterniza, permanece, se repite, entonces ‘Flo’ lo venderá, incluso sin haber renovado.

Puede que para despedir a Xabi Alonso, la planta noble no necesite que el Santiago Bernabéu pite al técnico. Para vender a ‘Vini’, sí. Y en ello están, con el móvil y el WhatsApp de los periodistas fieles en marcha, conectados, para saber cómo deben vender el despido de uno y la venta del otro.

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