CAMPEÓN DE INVIERNO
Flick (capítulo II) mejor que Flick (capítulo I) en la Liga
La crónica: Raphinha, Lamine y Joan Garcia cierran el año a lo grande y frustran al Villarreal (0-2)
La contracrónica: Cuando falla la defensa y Flick mira a la delantera
El mensaje: Flick elogia la mentalidad y la actitud del Barça a falta de fútbol

Rashford pasa junto a Flick, en la banda, durante el partido de Liga entre el Barça y Osasuna. / Jordi Cotrina

Termina el mejor año de su vida. Mejor incluso este 2025, con tres títulos domésticos con el Barça, que aquel 2020 en que ganó todo con el Bayern Múnich. Termina orgulloso Hansi Flick porque su equipo, tras un arranque irregular, ha firmado un par de meses espectaculares que le han colocado en la cima de la clasificación, convertido ya en campeón de invierno, batiéndose a sí mismo, demostrando que tenía razón.
Tenía razón el técnico alemán cuando tras salir zarandeado de Stamford Bridge (recibió un 3-0 del Chelsea) prometió que se vería un Barça mejor. Y es Hansi un hombre de palabra, capaz de impulsar a sus jugadores (con o sin Lamine, con o sin Pedri, con o sin Raphinha, con o sin Joan Garcia) hacia el liderato llevando al Madrid del cuestionado Xabi Alonso con la lengua fuera por mucho Mbappé que tenga.
Ni así ha podido con el actual campeón, quien en ocho jornadas le ha metido un colosal parcial de nueve puntos a los blancos. Salieron del clásico los madridistas con cinco puntos de ventaja y ahora son cuatro de renta de los azulgranas y nueve sobre el Atlético de Madrid, quien tuvo el honor de empezar el invierno como campeón tras completar la primera vuelta de la pasada Liga en el primer lugar.
Y, de paso, Flick ha desmontado ese relato que se instaló en pleno bache sobre sus segundos años. Una tesis de que no le salían bien las cosas cuando, en realidad, solo ha dirigido a un club (el Bayern Múnich) antes de llegar al Camp Nou. Estuvo apenas 19 meses en el Allianz Arena. Lleva ahora Hansi justamente 19 meses también en Barcelona.

Raphinha y Lamine, durante el triunfo del Barça en La Cerámica. / Associated Press/LaPresse
Ni dos años y son los mejores momentos de su vida deportiva. Todo comenzó para Flick en el clásico del Bernabéu. Sucedió el pasado 26 de octubre. Y, curiosamente, en aquella derrota (2-1) contra el Madrid se gestó la semilla de una supersónica reacción, que le ha elevado a otro nivel, asumiendo sus imperfecciones, surfeando sobre la línea Flick (antes más evidente; ahora, no, tras encadenar 270 minutos de manera consecutiva sin encajar un gol) y llenando el granero.
Ocho de ocho; 24 puntos de 24 posibles
Ocho victorias consecutivas en la Liga delatan la trascendencia de la reacción. O sea, 24 puntos de 24 posibles. Un par de meses perfectos en el campeonato en el que ha ido recuperando piezas que dotan de la personalidad al Barça, que tiene ahora un registro que no poseía en el primer año de Hansi, huérfano de un guardián solvente, rota la rodilla de Ter Stegen y rescatado Szczesny de su jubilación porque Iñaki Peña no llenaba los ojos ni la portería.
Posee el alemán a Joan Garcia, un portero que gana partidos por si solo. Un Courtois actual. O un Valdés de aquel inolvidable Barça de Rijkaard y Guardiola. O de aquel Ter Stegen de Luis Enrique. Posee Hansi a un tipo que coloca un candado (firmó cinco paradas y una sexta monumental, aunque se invalidó por fuera de juega previo) en su casa.

Joan Garcia, portero del Barça, detiene un disparo de Buchanan. / Biel Aliño / EFE
Nadie tiene la clave secreta para desbloquearlo para tranquilidad de su defensa, convertida el domingo ante el Vila-Real en su gran enemigo. A cada error en el inicio de la jugada de Gerard Martín -tuvo un par-, de Pau Cubarsí o Balde emergía la gigantesca figura del exmeta del Espanyol, desesperando a los delanteros del ‘submarino amarillo’ y de Marcelino.
"El jugador más determinante del Barça ha sido el portero”, confesó el técnico asturiano, atormentado al comprobar como Ayoze, Buchanan, Sergi Cardona, Mikautadze y, de nuevo, Sergi Cardona toparan con el nuevo ángel de la guarda del Barça.
Enterrando debates
Mientras tanto, Flick, un tipo con palabra, volvía a casa para disfrutar de una semana de vacaciones con la sensación del trabajo bien hecho, inteligente en la gestión táctica y sabio en la humana donde no se conoce ningún incendio en el interior del vestuario, a pesar de que ha estimulado la competencia de tal manera que Lewandowski, indiscutible la pasada temporada, ya no es titular y se ha visto amenazada incluso la posición de Frenkie de Jong.
Su Barça (capítulo II) tiene ocho puntos más que el original y eso que ha jugado hasta un partido menos. En diciembre de 2024, era tercero, por detrás de Atlético y Madrid. Y en el camino ha desterrado viejos mitos que surgieron cuando su titubeante arranque indicando que sus segundas temporadas no eran buenas, amparado ese relato en que no duró ni dos años en el Bayern, a pesar de que había ganado todo (seis títulos de seis posibles, algo solo conquistado antes por Guardiola en el Barça y ahora por Luis Enrique con el Paris SG).
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