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EL APUNTE

Bandera negra

Florentino se rinde: Xabi es el mejor escudo y la solución menos mala

Florentino Perez junto a Joan Laporta durante el Madrid-Barça en octubre.

Florentino Perez junto a Joan Laporta durante el Madrid-Barça en octubre. / Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa / Europa Press

Carme Barceló

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Florentino Pérez se ha quedado solo y cabreado. Ni siquiera un momento entrañable, como es la comida para celebrar la Navidad con la prensa, le reconcilió con el blanco espíritu de estas fiestas. Reconozco que no esperaba menos. El presidente del Real Madrid encaja mal las derrotas y si sale en el retrato, todavía más. Hasta que fue del brazo con Joan Laporta en el proyecto de la Superliga, el mandatario merengue escenificó una tregua que no se creía ni él. “Estamos para ayudarnos”, decía hace un año con la boca pequeña. Pero estaba claro que semejante y antinatural alianza no iba a llegar a buen puerto. Pérez se tomó un Omeprazol para digerir el ‘momentum’ y a la que el presidente del Barça se bajó del barco enarboló la bandera negra. “¡A por ellos!”, que gritaban aquellos. Hizo suyo el grito de guerra y descosió la herida. 

El ‘affaire Negreira’ se vive en el barcelonismo con mucho pudor, cierta vergüenza y mucha precaución. Nadie pregunta y menos contestan. Pagar durante muchos años al vicepresidente de CTA y con la ‘mosca’ de aprobación en las facturas de distintos presidentes no es bocado de buen grado. Estética y éticamente reprobable, este servicio de marca blanca no fue utilizado por técnicos como Luis Enrique o Ernesto Valverde, según declararon. De eso a que se pagara a árbitros para favorecer al FC Barcelona en la etapa en la que desplegó el mejor fútbol bajo la batuta del mejor entrenador y del mejor jugador de la historia, media un abismo. Pero cuando pintan bastos en la capital, esta munición que el club azulgrana ha regalado al enemigo, se convierte en el tupido velo que cubre sus carencias.

Maestro en el desvío del foco, Florentino Pérez ha sacado la artillería pesada y el victimismo a pasear. Entretanto, el técnico al que ha dejado a los pies de los caballos se juega el puesto partido a partido. Antítesis del ‘Cholo’ Simeone, paradojas de la vida, que lleva agarrado a la frase desde hace trece años y tanto le dan los arbitrajes, las estrellas y los estrellados. Su bandera es más blanca que la de su rival en Madrid y lo más negro que le ocupa es su propia indumentaria. Vivir para ver.

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