SEGUNDA VIDA (25)
Luis Milla: "Fui al banco a pagar mi cláusula para irme del Barça al Madrid y Hacienda me hizo una inspección"
Jordi Villacampa: "Cuando jugaba me habría ido bien un psicólogo, pero entonces se veía de débil"
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El ex futbolista y entrenador Luis Milla. / JOSÉ LUIS ROCA

Luis Milla (Teruel, 1966) fue muchísimas cosas en el mundo del fútbol, 13 temporadas repartidas entre el Barça, el Real Madrid y el Valencia. Pero por encima de todo, quizá se le recuerde por ser el primer '4' de Cruyff, el precursor de una estirpe que se extiende hasta la actualidad, el pionero de la revolución táctica que cambió para siempre la historia del club azulgrana y de todo el fútbol español. Un periodo breve, dos temporadas, que finalizó con una abrupta salida rumbo al gran rival. Una negociación fracasada con el propio Cruyff y una cláusula de 360 millones de pesetas, unos dos millones de euros al cambio, tuvieron la culpa.
¿Cómo acaba a principios de los 80 un chico de Teruel en La Masia?
Yo tenía 17 años y jugaba en el Teruel, en Tercera División, con jugadores aficionados, entre ellos mi hermano. Y ya sabe como son los pueblos o, en este caso, las ciudades pequeñas. Empezó a correr la voz de que había un chico joven que estaba destacando y vino a verme un ojeador del Barça, que trabajaba sobre todo en la zona valenciana. Me vio en un partido, le gusté y me planteó la posibilidad de irme a hacer una prueba a Barcelona. Estuvo cuatro días y me quedé.
¿Recuerda su primer día en la gran ciudad?
Claro, perfectamente, era la primera vez en mi vida que iba a Barcelona. Tengo grabado en la memoria el momento de entrar por la Diagonal y ver por primera vez el Camp Nou, ahí a la derecha. Todo era nuevo y sorprendente para mí, también el primer entrenamiento. A lo mejor me faltaba un punto de autoestima, pero de verdad pensaba que no me iba a quedar, porque vi mucha calidad, era el equipo de División de Honor, eran todos elegidos. Lo hice bien y tuve la suerte de que me quedé. Nos pagaban la residencia y los estudios y una pequeña ayuda económica. Mi madre era viuda en aquel momento y para ella fue una gran pena, pero era ley de vida. Era mi sueño y tenía la oportunidad de pelear por él.
Tengo grabado en la memoria el momento de entrar por la Diagonal y ver por primera vez el Camp Nou, a la derecha. Todo era nuevo y sorprendente para mí

Luis Milla, durante su etapa en el Barça. / ARCHIVO
Va creciendo en La Masia hasta que llega Cruyff al Barça, en 1988, y le convierte en su ‘4’.
Él llegó con una ideas muy novedosas para el fútbol español, revolucionarias. Fue un cambio drástico para todos, en una plantilla con jugadores nuevos que interiorizaron bien su forma de trabajar, porque era divertida, con un fútbol ofensivo. Eso caló entre los jugadores y además los resultados acompañaron. Cruyff entendió que necesitaba un jugador muy particular para cubrir esa posición de mediocentro en su idea de juego. Nos subió a cuatro o cinco del filial en verano y le acabé convenciendo para que cubriera esa posición conmigo.
Una vez, hablando con Toshack, bromeaba diciendo que si el Barça actual y su estilo existen es por él. Que si le hubiera ganado a Cruyff la final de Copa del 90 con el Madrid, le habrían despedido y todo lo que llegó después habría sido muy diferente.
Y es verdad. A partir de ahí, Cruyff eligió muy bien a los tres o cuatro jugadores con los que tenía que potenciar el equipo y cogió la dinámica buena, pero esa Copa le salvó. El primer año con Johan conseguimos la Recopa, pero no ganamos la Liga ninguno de esos dos años, piensa que estaba entonces el Madrid de la Quinta del Buitre, que llevaba cinco consecutivas. Ese segundo año hubo problemas y Cruyff estaba cuestionado. La final de Copa era el último partido de la temporada, lo ganamos y consiguió continuar.
Quien no siguió fue usted.
Exacto. Fue un problema contractual, de no llegar a un acuerdo para renovar mi contrato. Yo era internacional y estaba muy a gusto en el Barça, era el club en el que había soñado jugar toda mi vida, pero cuando eres profesional tienes que pensar en otros factores: en que te valoren bien, en tener un buen contrato. Y entendía que el Barça no lo estaba haciendo. Negociaba con Cruyff, que lo era todo en esa época, el director deportivo y el entrenador, pero no llegábamos a un acuerdo. En marzo o en abril, aunque era titular, tomó la decisión de no contar más conmigo y se terminó la temporada para mí, porque también me quedé fuera del Mundial de Italia. Él era así, estricto, era su manera de gestionar las cosas. Yo entendí en ese momento que lo mejor era marcharme, también porque sentí que el Madrid sí se había preocupado por mí y me había valorado. Y no me arrepiento de nada, pasé siete años fantásticos allí, luego otros cuatro en el Valencia, y siempre me trataron fenomenal.
Negociaba con Cruyff, que lo era todo en esa época, pero no llegábamos a un acuerdo. En marzo o en abril, tomó la decisión de no contar más conmigo. Era su manera de gestionar las cosas

El ex futbolista y entrenador Luis Milla. / JOSÉ LUIS ROCA
Usted mismo fue a un banco con el cheque de 360 millones de pesetas para pagar su cláusula de rescisión.
Sí, sí. Tenía 23 años y fue una situación un poco… surrealista. Tuve que ir yo con mi representante y una persona vinculada al club a ingresar el dinero en la cuenta del Barcelona. Y luego tuve una inspección de Hacienda.
Tenía 23 años y fue una situación un poco… surrealista. Tuve que ir yo con mi representante y una persona vinculada al club a ingresar el dinero en la cuenta del Barcelona
¿Cómo?
Pues sí, era un dinero que el Real Madrid me había ingresado a mí para que yo se lo pagara al Barcelona. Es un dinero que aparece de repente en mi cuenta, era mucho dinero, y me dijeron de Hacienda que me iban a venir a hacer una inspección. Tuve que explicar de dónde salía y el motivo del ingreso. No hubo mayor problema.
Nada más llegar al Madrid sufre una lesión de cruzado que usted, en parte, achacó al estrés que había vivido con el cambio de club.
Nunca lo puedes saber con seguridad, pero yo tenía la sensación de que a las dos semanas de pretemporada no estaba lo preparado que debía. Me rompí el cruzado y me perdí casi toda la temporada. Y fue una sensación… Imagínate, firmas por el Madrid, con la ilusión de dejar atrás todos los problemas que había vivido en Barcelona en los meses anteriores, y tu primer paso es en falso. Lo bueno es que me mentalicé bien, pensé en positivo y trabajé con un muy buen recuperador. Al final las rodillas se quedaron fenomenal y en seis meses, muy pronto, estaba recuperado.

Luis Milla, a la izquierda, en un partido con el Real Madrid en 1996. / EFE / EFE
Jugó con grandísimos futbolistas en su carrera. ¿Cuál fue el mejor?
Déjeme decir tres, uno de cada club: Laudrup en el Barça, aunque también coincidí con él en el Madrid y fui su segundo en el Getafe años más tarde. Un tío muy del norte, muy especial, pero con el que conecté, somos muy amigos. En el Madrid te diría Hierro y en el Valencia, Romario.
Y eso que aquel Romario ya estaba de vuelta de todo.
Valdano es el que le repesca en el Valencia, igual que me ficha a mí; ya me había entrenado en el Madrid. Era una apuesta personal, su idea era jugar en torno a Romario, aunque había veteranos que no lo veían muy claro. Romario vuelve de Brasil para eso, con una serie de ventajas y beneplácitos del club. Empieza la pretemporada como un avión, era un espectáculo, pero en el último amistoso se lesiona. Sin él, perdemos los tres primeros partidos, despiden a Valdano, llega Ranieri con un estilo totalmente diferente y Romario no se adapta. Se dejó ir y se convirtió en un problema.

El ex futbolista y entrenador Luis Milla. / JOSÉ LUIS ROCA
¿Cuántos días llegaban al vestuario por la mañana y pensaban “otra vez ha venido sin dormir”?
Bueno, no sé, pero eso se sabía. Recuerdo una gran bronca en la que Ranieri le dice que si sale por la noche, no va a jugar. Y él le contestó que necesitaba salir y que eso el club ya lo sabía. Romario incluso hizo una rueda de prensa y ahí el club decide sacarle.
Recuerdo una gran bronca en la que Ranieri le dice a Romario que si sale por la noche, no va a jugar. Y él le contestó que necesitaba salir y que eso el club ya lo sabía
¿Es la mayor bronca que ha presenciado en su carrera?
Diría que sí, pero también me acuerdo de una de Cruyff con Julio Alberto y con Lobo Carrasco, a cuenta de unas primas que tenía que cobrar la plantilla y con las que él no estaba de acuerdo. Era un tío muy recto, muy estricto, sobre todo en el tema económico. Con todo, para mí los dos entrenadores de mayor referencia de mi carrera fueron Cruyff y Ranieri, pese a que lo que pasó con Johan y pese a que tenían dos estilos completamente distintos.
Cruyff era un tío muy recto, muy estricto, sobre todo en el tema económico
Mencionaba antes a Hierro.
Además de su calidad como futbolista, Fernando era un gran tipo, un gran capitán que se preocupaba de que el vestuario funcionara lo mejor posible. Con Raúl, intentó estar cerca de él para que se equivocara lo menos posible, para guiarlo.

Raúl, Donato y Milla, en un partido entre el Real Madrid y el Deportivo en 1996. / EFE
Raúl fue una revolución en el Madrid.
Apareció siendo un crío de 17 años. No era un jugador especialmente sobresaliente en nada, pero era bueno en todo y un animal competitivo que tenía un don. Era muy inteligente para encontrar su momento y para entender dónde iba a caer cada balón. Valdano le dio desde el principio muchísima confianza porque vio en él a un grandísimo talento.
Estuvo en el Valencia que perdió dos finales de Champions seguidas.
Veníamos de una inercia muy positiva con Ranieri, ganando una Copa del Rey. Ese verano (1999) se marcha al Atlético y llega Cúper, que le da continuidad con dos años muy buenos. Recuerdo que íbamos a jugar la final de Champions contra un Madrid que iba muy mal en Liga y nosotros estábamos muy bien. Nos decían que éramos favoritos, pero yo percibía esos días previos mucha tensión, mucho nerviosismo en todo el mundo, hasta en el entrenador, que era quien tenía que transmitir tranquilidad. Había demasiadas dudas. Y por mi experiencia, ese tipo de partidos hay que saber jugarlos y los jugadores que tienen más recorrido son quienes tienen más posibilidades de ganarlos.

Luis Milla hijo, jugando con el Piojo López en un entrenamiento del Valencia. / ARCHIVO
Tuvo una carrera espectacular, pero en cierta manera tuvo mala suerte: sale del Barça justo cuando emerge el Dream Team; del Madrid justo cuando van a ganar tres Champions en cinco años; y del Valencia justo antes de que ganen dos ligas.
Puede ser, pero no me puedo quejar. Seis años en Barcelona, siete en Madrid, cuatro en Valencia… A mí si me dicen que voy a ganar cuatro Copas, tres Supercopas, dos Ligas, a estar en dos finales de Champions... ¿Cómo me voy a quejar?
Como entrenador, su momento álgido fue la Eurocopa sub’21 de 2011, con los De Gea, Thiago, Javi Martínez, Mata, Herrera, Muniain… Un equipazo.
Esa selección tenía un nivel extraordinario, no solo por ganar, sino también por su forma de ganar. Venía de una final en sub'19 y de ganar los Juegos del Mediterráneo y es verdad que tuve muchísima suerte con esa generación, pero también se hicieron las cosas bien desde la Federación y los entrenadores. Fue una gran experiencia, extraordinaria.

Luis Milla y sus ayudantes, entre ellos Julen Lopetegui, tras ganar la Eurocopa sub'21 en 2011. / Ricardo Ramirez / EFE
Un año después, sin embargo, llega la decepción olímpica en Londres 2012.
Veníamos de dos años sin haber perdido un partido con ese mismo equipo. Y de repente, por lo que sea, el fútbol te cambia la tendencia. Quizá yo me equivoqué, había jugadores que venían de una temporada muy exigente y nos decidimos por una preparación más corta para darles descanso y a lo mejor no fue lo adecuado, porque además era una lista de solo 18 jugadores. El primer resultado fue malo y entramos en una dinámica mala a la que no supimos dar la vuelta.
Se va a Emiratos después, pasa por Lugo y Zaragoza y acaba de seleccionador de Indonesia.
Fueron dos años extraordinarios. Fui allí tres días y vi que estaban enamorados de mi idea, de mí. Se quedan con que has sido campeón en Europa y conseguimos cosas importantes. La pena es que, al volver, las puertas para trabajar en España estaban cerradas, estaba fuera de lugar. Después regresé para entrenar a un club 'top3' de allí. Si vuelvo a trabajar como entrenador, sería en Indonesia, en un club muy concreto, con un proyecto muy concreto. Pero pasan los años y cada vez cuesta un poquito más moverte. Me he perdido muchas cosas de mi familia, de mi hijo, y ahora además lo tengo aquí jugando en Getafe.
Si vuelvo a trabajar como entrenador, sería en Indonesia

Luis Milla hijo, junto a Ferran Torres, en un Barça-Getafe. / Alejandro García / EFE
Y no le va nada mal.
Lo ha vivido con mucha pasión desde niño. Cuando tenía cuatro años ya quería empezar. No tenía la edad mínima y le aceptaron por ser yo quien era, que entonces era jugador del Valencia. Creció siendo físicamente más pequeño que los chicos de su edad y eso le convertía en ‘sospechoso’, se fijaban más en que no tenía fuerza que en su talento. Con 19 años se rompió el cruzado y yo tenía dudas de que fuera a sobreponerse. Pero se lo ha currado, ha querido ser futbolista, lo ha peleado, escalando poquito a poco, y lo ha conseguido.
¿Luis Milla hijo es mejor jugador que Luis Milla padre?
Es mejor. Los padres siempre queremos que nuestros hijos sean mejores que nosotros y él lo es.
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