BARÇA-OSASUNA (2-0)
Raphinha garantiza el liderato y las felices fiestas de los culés
El brasileño derriba con un doblete la resistencia que opuso un defensivo Osasuna durante una hora

Raphinha celebra con rabia el gol marcado, mientras Ferran y Rashford se felicitan / Jordi Cotrina

Líder hasta el año que viene. Felices fiestas disfrutarán los culés, a no que ser que el Guadalajara, en la Copa el martes, les dé un disgusto. Pero en la Liga verán al Barça en el primer puesto hasta el 2026, con siete puntos de ventaja sobre el Madrid, con un partido pendiente (ante el Villarreal) y dos de los blancos (este domingo en casa del Alavés y la próxima jornada frente al Sevilla).
“Xabi quédate”, cantó el Camp Nou, a modo de mofa y befa por la crisis blanca, apelando a la continuidad de Xabi Alonso. A cinco puntos veían al gran rival después del clásico y siete por encima del hombro le observan ahora.

Raphinha lanza el zurdazo del 1 0. / Jordi Cotrina
El Camp Nou sí canta de corazón a Raphinha, el autor del gol que desatacaba el duelo, y el que confirmaba la victoria cuando empezaba una cierta agitación tras un par de ataques navarros, y canta emocionado a Pedri, el mago que mueve los hilos del equipo en presencia del antiguo prestidigitador llamado Andrés Iniesta que miraba complacido desde el palco.
Un ejercicio de paciencia
Osasuna sometió al Barça a un ejercicio de paciencia. Montó una muralla de cemento armado con cinco defensas y cuatro centrocampistas siempre por detrás de la línea del balón. Nada nuevo. Con sólo dos puntos obtenidos en ocho salidas, con apenas tres goles marcados, el síndrome de debilidad era comprensible. En el historial de visitas anteriores constaban dos masacres de ocho goles y dos de siete. Los dos fueron una digna derrota.
A Flick le corroía un cierto sentimiento de deuda con dos jugadores, los dos que entraron en la alineación respecto a la última frente al Eintracht. A Ferran Torres, trigoleador ante el Betis, no le premió con la titularidad en la Champions, sino que le castigó en beneficio de Lewandowski; a Marcus Rashford, también titular y notable en Sevilla, se sentó en la Champions pese a ser el máximo goleador del equipo. Su salida en el segundo tiempo en lugar de Fermín fue crucial para la remontada del marcador. Ese relevo se repitió de inicio y se deshizo tras el 1-0.

Raphinha y Pedri se abrazan tras el primer gol del brasileño. / Jordi Cotrina
Bendito gol
La entrada de Rashford desplazó a Raphinha a la función de mediapunta. Su movilidad no produjo ninguna zozobra entre los blancos navarros ni sus carreras al espacio crearon profundidad de tan atrasado que estaba el rival.
El brasileño carece de finura para maniobrar entre la muchedumbre y la alianza acercándose a Lamine Yamal no sumó. Su bendito gol fue un avance celérico y vertical conducido por Pedri que él terminó con un zurdazo ajustado que resquebrajó al cuadro navarro, con los cinco cambios agotados, y el segundo fue a placer, casi sobre la línea. Mientras, el pobre Ferran, ni la tocó en todo el partido, emparedado entre Boyomo y Catena.

Ferran Torres remata a la portería de Osasuna. / Jordi Cotrina
Vino Osasuna al Camp Nou a resistir, sin una pretensión más ambiciosa que conservar el punto que el reglamento le regalaba por comparecer. Sin embargo, remató antes y mejor que el Barça mediante Budimir.
Sucedió antes del gol anulado por el VAR a Ferran por un fuera de juego en el lanzamiento del córner en corto. Una norma llamada a ser revisada por absurda. La dificultad de entrar entre la tupida defensa motivó que los intentos azulgranas volaran desde lejos y acabaran lejos. Balde, Eric y Martín dispararon a las nubes.

Gerard Martín rechaza un balón ante Budimir. / Jordi Cotrina
Lamine Yamal y Rashford ensancharon el campo hasta el límite, casi pegados a la cal para tener más espacio ellos y facilitar las penetraciones de los interiores. El equipo construía preferentemente mediante Lamine Yamal, que tiende a recrearse cada vez más, pero el que tiene mejor regate para eliminar contrarios. Le arrancó una amarilla a Bretones, su marcador, no la segunda.

Lamine Yamal intenta desbordar a Bretones. / Jordi Cotrina
La paciencia que demandaba el partido la tuvo Flick para mantener la fórmula tras el descanso, aunque sobraban pases y faltaban remates. Hubo mayor brío tras el descanso. A un tiro de falta de Rashford respondió Víctor Muñoz con otra carrera amenazante. El delantero pelirrojo que debutó en Montjuïc con el Madrid y que a punto estuvo de marcar el 4-4, exigió la permanente atención de Balde y Gerard Martín; de Budimir cuidaba Cubarsí. Todos los culés respiraron cuando se marcharon sustituidos con el 0-0.
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