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Ferran Abat, traumatólogo deportivo: "La lesión de Aitana Bonmatí encaja con una fractura por estrés"

El doctor Ferran Abat explica que las lesiones por estrés son comunes en deportistas, especialmente en mujeres, debido a la biomecánica alterada y la falta de masa muscular.

Aitana Bonmatí, centrocampista del FC Barcelona, durante el encuentro frente al Levantem, el 23 de noviembre

Aitana Bonmatí, centrocampista del FC Barcelona, durante el encuentro frente al Levantem, el 23 de noviembre / Biel Alino / EFE

Begoña González

Begoña González

Barcelona
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A finales de octubre, Patri Guijarro sufrió una fractura por estrés en el hueso escafoides del pie derecho. A su baja, sensible para el FC Barcelona, se le sumó la de Aitana Bonmatí hace poco más de una semana por una fractura en el peroné tras un mal apoyo durante una concentración de la Selección española en Las Rozas. Aunque pueda sorprender el término, las lesiones óseas por sobrecarga, sin necesidad de haber un impacto, son una causa frecuente de lesión en el fútbol profesional y especialmente en el femenino.

Estas lesiones, sin embargo, pueden ocurrir a cualquier persona y son especialmente vulnerables las mujeres por los efectos del ciclo hormonal y la menor densidad ósea que presentan. “A priori estas lesiones ocurren en huesos que no presentan patologías, ni están afectados por la toma de medicamentos o el cáncer o ningún factor del estilo, suele ocurrir en deportistas jóvenes y profesionales. Ocurre en huesos sanos pero que están sometidos a una carga muy intensa y probablemente lo hagan con falta de masa muscular o por una vía biomecánica alterada”, explica el doctor Ferran Abat, traumatólogo deportivo y fundador de Resport Clinic.

En ese sentido, explica el especialista, la musculatura que rodea el hueso en cuestión es clave. “La musculatura es la estructura del cuerpo encargada de absorber la carga, pero si esta es insuficiente o hay algún desajuste biomecánico, como una mala pisada por ejemplo, el hueso termina soportando mayor carga de la que puede gestionar”, argumenta. 

Las futbolistas, las más propensas

En el caso de las futbolistas, por ejemplo, encontramos factores como la altísima carga de entrenamiento que unidos a precisamente malas técnicas de carrera terminan dando lugar a este tipo de lesiones. “Lo de Aitana es muy probablemente una fractura de estrés, porque no tiene ninguna patología que haga que ese hueso esté blando ni ha recibido ninguna patada. Seguramente tenga una mala biomecánica y no apoye del todo bien el pie. La repetición constante del gesto sumado a la carga de entrenamiento, probablemente haya hecho que se rompa”, asegura el traumatólogo deportivo. Casos como el suyo, sin embargo, son más habituales de lo que creemos. 

“Es muy habitual también en corredores que pisan mal, que al poner más peso en la parte externa del pie, terminan sufriendo fracturas por estrés en el quinto metatarsiano del pie”, asegura el doctor. “Para entenderlo imagina que te rascas la mano puntualmente. ¿No pasa nada, verdad? pero si te rascas repetidamente en la misma zona, al final te haces una herida. Pues con la fractura por estrés ocurre algo similar. Ese movimiento por sí solo no causaría una fractura, pero hacerlo de forma repetida sí puede hacerlo”, añade.

Fracturas por insuficiencia

Sin embargo, resulta clave diferenciar este tipo de lesiones de las fracturas por insuficiencia. Este tipo de lesiones ocurre cuando el hueso en sí no tiene la fuerza necesaria para soportar ese estímulo recibido y en este caso acostumbra a afectar más a pacientes de mayor edad o con alguna patología de base. “Este tipo de fracturas ocurren a causa de la osteoporosis o tras haber tenido la zona inmovilizada durante un tiempo. Esos huesos pierden densidad y se hacen más frágiles”, explica el experto. 

A diferencia de una fractura por una caída de moto en la que con mayor probabilidad el hueso se rompe en trozos o se desplaza, en este caso las roturas por estrés son más sencillas y lo principal es tratar de corregir el movimiento que lo ha causado. “La biomecánica es muy complicada de controlar porque depende de muchos factores como su propia forma de andar, las botas que use o los terrenos en los que se juega. Pero es cierto que estas lesiones habitualmente requieren tratamientos menos agresivos”, explica el especialista. 

Edemas óseos

De todas maneras, avisa el especialista, es mucho más habitual que se diagnostiquen edemas óseos en los deportistas profesionales que llegar al extremo de la fractura por estrés. “El edema óseo es la antesala de la rotura. Seguramente Aitana si hubiera sido sometida a una resonancia magnética antes de su lesión se hubiera podido observar un edema óseo, que es como un hematoma dentro del hueso”, asegura. 

Para tratar de prevenir estas lesiones, además de las revisiones periódicas, resulta crucial poner el foco de atención en la alimentación y los niveles de vitamina D. “En mujeres además es muy importante y a veces un poco más complicado por temas de presión estética, pero es básico tener una alimentación equilibrada y suficiente para evitar estas lesiones”, zanja el doctor. 

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