Andà p'allá, bobo
Hasta los cojones de los futbolistas, ¿verdad, Michel?

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Siempre, siempre, siempre nos quedamos cortos. Lo he pensando en multitud de ocasiones, cuando alguien (yo jamás he hablado de dinero, entre otras cosas porque nunca he tenido en mis manos o me han dejado ver un contrato) publica que tal o cual jugador gana 35 millones de euros limpios al año, siempre he pensado que ganaba más.
¿Por qué?, porque si un medio de comunicación cuenta que yo gano 35 millones de euros limpios al año y no es cierto, es decir, gano muchísimo menos, le meto una querella que entra en pánico. Por tanto, cuando publicamos que fulanito gana 35 millones de euros limpios al año es porque, en efecto, gana 35 millones de euros limpios al año o porque gana mucho más. Insisto, de lo contrario, nos llevarían a los juzgados.
Siempre, siempre nos quedamos cortos. Y la prueba ha sido la reacción de Miguel Ángel Sánchez ‘Michel’, entrenador del Girona, a la supuesta información que señalaba que el portero croata Dominik Livakovic no había jugado de titular en el desastroso partido de Copa por una decisión técnica. De nuevo nos quedamos cortos. No jugó porque se negó a jugar.
Ojalá Michel se atreva algún día a contar la verdad sobre lo que le está ocurriendo este año al Girona, con la misma contundencia que ha contado el 'caso Livakovic'.
Y la magnífica y completísima respuesta que Michel esbozó ante los periodistas para explicar lo que había ocurrido demuestra, en efecto, que nosotros estamos a millones de kilómetros de distancia de todo lo que ocurre en las catacumbas de un equipo de fútbol y, por descontado, no nos enteramos ni del 2% de lo que sucede, por qué sucede, cómo sucede y lo mucho (o poco) que han de aguantar los entrenadores, la parte más débil de todo este tinglado.
Es por eso que lo mejor que podemos hacer es no creerles. No porque mientan, que también, sino porque jamás nos contarán la verdad. Esta vez, nos hemos enterado de la verdad, de la auténtica verdad, que es un auténtico escándalo (nada nuevo para nosotros: los futbolistas, todos, son tremendamente egoístas), porque al entrenador le ha interesado explicarlo para demostrar que no había sido una decisión técnica. Ojalá Michel explicase, con tan tremenda sinceridad y contundencia, todo lo que le está ocurriendo al Girona este año.

Míchel, entrenador del Girona. / EL PERIÓDICO
Y no solo Michel, no. Es posible que aquel es “mentira”, “basura”, con el que Hansi Flick resolvió el contencioso de si Lamine Yamal había o no llegado tarde al entrenamiento de activación del día del PSG, tenga, dentro de unos años (o meses), una lectura muy distinta y sepamos la auténtica verdad de aquel episodio.
¿Y Xabi Alonso?
O algún día, Arne Slot acabe contando cómo el egipcio Mohamed Salah, en su momento, en su día, no hace tanto, la estrella, el mito, del no menos mítico Liverpool, se convirtió en el malo de la película y él, Slot, acabó apartándolo del equipo. Insisto, siempre, siempre, nos quedamos cortos y solo conocemos el 2%, como mucho, de la película.
O cómo Luis Enrique, firme en sus convicciones nos guste más o menos, es el 'puto amo' del PSG, ha ganado la Champions sin Kylian Mbappé y no se puso a llorar cuando el tremendo goleador francés, que jamás ganó la Copa de Europa con los ricos parisinos, decidió, tras siete años, irse al Real Madrid.
Ojalá algún día Xabi Alonso acabe hasta los cojones de Florentino, 'Vini', Valverde, Bellingham y cuente cómo y por qué el vestuario blanco le está haciendo la cama. Sería muy sano para el fútbol.
Y ya ni les cuento el día que a Xabi Alonso, ¡cosa que jamás ocurrirá!, acabe hasta los cojones del Florentino Pérez, Vinicius Júnior, Valverde, Bellingham, todos los divos que hay en el vestuario del Real Madrid y explique, de verdad, cómo le hicieron la cama los futbolistas que, según él, están de su lado y le apoyan ciento por ciento. Ya, sí, fijo. Es más, se nota mucho, mucho: dos victorias en los últimos ocho encuentros.
Sería estupendo que los entrenadores, siempre y cuando, como ocurre en el caso de Michel, Slot o Luis Enrique cuenten con el total apoyo de su director deportivo, presidente o dueño, nos cuenten la verdad de todo lo que ocurre dentro de su vestuario.
Mientras eso no ocurra, que no ocurre (casi) nunca, seguiremos persiguiendo gargantas profundas que nos pongan en la senda de lo que sucede. Y, claro, no siempre acertamos. Y, por descontado, no siempre se atreven a desmentirte con tanta contundencia como lo acaba de hacer Michel. Por necesidad, claro. Estaba hasta los huevos del tal Livakovic. "Un buen chaval, sí, muy buen chaval", apostilló el ‘míster’ madrileño. Y tanto.
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