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Opinión | Apunte

Camino del mingitorio

Xabi Alonso, técnico del Real Madrid, durante el partido frente al Manchester City.

Xabi Alonso, técnico del Real Madrid, durante el partido frente al Manchester City. / Óscar J. Barroso / Europa Press

Historia que tú hiciste, historia por hacer. Le va que ni pintada la letra del himno del Real Madrid a su entrenador. Leyenda blanca, su futuro pende de uno de esos hilos del palco de los que habló Piqué en su día. No hizo caso del consejo de su colega, y sin embargo amigo, Guardiola. No meó con la suya ni ante el Manchester City, ni ante el Celta ni hace semanas. La colonia que sí orinó olía más a Ancelotti que a otra cosa.

Pep, que no da puntada sin hilo, a la par que le animaba a ser el entrenador que muere con sus ideas le dejaba con el trasero al aire. Porque pedirle que sea fiel a sí mismo significa que ahora no lo es. O no le dejan. Me inclino más por lo segundo. Lo cierto es que el Bernabéu volvió a pitar a los suyos, sobre todo a Vinicius, por mucha mejora que presentara respecto al desastroso partido ante el Celta y por mucho que la megafonía intentará aminorarlo. Personalizaron la protesta en los jugadores, que deciden cuándo se motivan y sus horas valle. Eso le asegura unas semanas más el puesto a Xabi Alonso pero no la calma. A Florentino Pérez no le gusta nada que lo cuestionen públicamente. Nada.

A Guardiola le va la marcha, léase el feudo blanco y sus actores. Dejó la frase del orín para la historia y sumó su séptima victoria en el estadio de la capital, convirtiéndose en el técnico que más veces lo ha conseguido, incluido aquel 2-6 histórico. Lo recordó tras la victoria porque sabe lo que escuece.

Courtois pudo aguarle la fiesta -a este hombre no hay que ponerle un piso: hay que ponerle un pueblo- pero este Madrid carece de talento y firmeza futbolística. Compitió y maquilló algo la crisis, hubo poca autocrítica en el vestuario pero ésta sigue ahí y ha sido el respetable el que se ha rebelado y no quiere que esta agonía se alargue más. Pidió la pastilla para subir la tensión, que funcionó, aunque siempre te lleva a visitar más veces el mingitorio.

Luego ves que Doku y Savinho se los mean a todos y se te llevan los demonios. Disculpen ustedes y mi director este artículo un punto soez, pero el diccionario de Guardiola señala el camino. El de las palabras en minúsculas y el del fútbol con mayúsculas.

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