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Opinión | Apunte

¡¡Manolo, adelante!!

Manolo González, técnico del Espanyol.

Manolo González, técnico del Espanyol. / Efe

En la vida pasan muchas cosas que mientras ocurren, uno no entiende. Y también que una vez después de que sucedan, uno sigue sin entender. Por ello sigo sin comprender el porqué del cabreo de Manolo González tras la victoria obtenida el domingo frente al Rayo Vallecano.

Acabado el encuentro, el periodista de Movistar Sergio Sánchez le preguntó a muestro míster una valoración del mismo. Y entonces vino algo que un servidor, como creo que muchos, no esperábamos: “A este quinto puesto no le damos el valor que tiene, incluso desde el club tampoco, deberíamos mostrar el orgullo con una apuesta de este tipo…”. Muchos mensajes, muchas frases sueltas y pocas cosas positivas.

Por los años que uno lleva viendo, opinando sobre fútbol, y escuchando a los protagonistas de este show, uno cree que deberíamos concretar los males que padecemos y sí evitar señalar a nadie. Las malas noticias o los necesarios avisos siempre convienen hacerse en privado. Eso de enviar recaditos públicos para quien quiera entenderlo ya lo entenderá y obrará en consecuencia no acostumbra a funcionar; y lo peor es que suele ser el inicio de una guerra de patadas por debajo de la mesa que tiene difícil cura.

Nuestro RCD Espanyol es grande. Inmensamente grande. Parece mentira que nos cueste creérnoslo. No debería ser así, pero a veces sucede. Nos avalan más de 125 años de existencia y una penetración en nuestro territorio fuera de toda duda.

Como somos una gran familia estos recados públicos sólo generan malestar, dudas acerca de a quién van dirigidos los dardos, insinuaciones absurdas, respuestas de quienes se sienten aludidos sin que sea así, y preguntas de perfiles que aprovechan cualquier mínimo gesto para atizar al mister buscando notoriedad.

Y aquí el prestigio, el carácter, la solvencia, el trabajo y los cojones los ha puesto usted, don Manolo. Olvide los mensajes y vaya a lo suyo. Y mientras, aquí seguimos sus soldados.

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