SANCIONADO EN EUROPA
Flick gestiona con tacto las "pequeñas decepciones" de Lamine Yamal
La crónica: Koundé apaga el bochorno alemán y se levanta en la Champions (2-1)
Las reacciones: Fastidio de Lamine Yamal por la sustitución
La lupa: El Barça es un reto viral

Lamine, sustituido por Flick durante el partido contra el Eintracht. / JORDI COTRINA

No le gustó a Lamine Yamal nada el cambio ante el Eintracht. Y eso que era un cambio estratégico ya que se produjo en el último minuto y para fortalecer la defensa incrustando a Christensen en el eje y desplazando a Gerard Martin al costado izquierdo en lugar de un cansado Balde para ganar al Eintracht (2-1).
Entró Roony Bardghji para suplir a la joven estrella azulgrana, que se marchó maldiciendo esa decisión de Flick, obligando a los especialistas en lecturas de labios a exprimir su talento para descubrir que iba diciendo camino del banquillo.
No quiso Lamine ocultar su enfado con el tradicional gesto de taparse la boca, mientras el técnico alemán, convencido de que era una decisión lógica le esperaba de pie. Hubo saludo. Nadie negó la mano a nadie.
También hubo saludo después con Marcus Sorg y Arnau Blanco, los ayudantes de Hansi. Y se coló con su indisimulado enfado en la segunda fila del banquillo, cerca de Balde, y sentado al lado del Carles Naval, el delegado, mientras el Barça sufría para aguantar ese valioso 2-1 hasta el último suspiro de un extraño partido.
Extraño porque empezó de mala manera -quinto encuentro consecutivo en que el equipo empieza perdiendo y cuarto en el que remonta, solo erró en Stamford Bridge ante el Chelsea- y terminó con un triunfo que le mantiene con opciones de llegar a terminar entre los ocho primeros de la Champions. Y extraño porque Lamine Yamal mostró su enfado, gestionado con tacto y delicadeza por Flick, quien luego, y ya en la sala de prensa, le restó todo tipo de importancia a esa mala cara.
"Lamine ha tenido una pequeña decepción, pero tenía amarilla y necesitaba piernas frescas y esa es la razón. Entiendo totalmente a Lamine, porque él cree que puede jugar todos los momentos"
"No, no es un problema", argumentó el técnico, recordando que cuando era jugador también sentía esa sensación, por lo que entendía ese sentimiento de estar "un poco molesto". O lo que luego calificó Flick como "una pequeña decepción". Pequeños gestos que luego se convierten en grandes casos por la dimensión del jugador.
No jugará en Praga por sanción
"Lamine tenía amarilla y necesitaba piernas frescas y esa es la razón. La próxima vez se sentará en el banquillo", señaló bromeando ya en la rueda de prensa. "No, es simplemente Lamine y es como es. Entiendo totalmente a Lamine, porque él cree que puede jugar todos los momentos. Me parece bien, yo no tengo ningún problema", alegó el entrenador azulgrana-
No quiso Flick convertir esa "pequeña decepción" en un caso mediático que erosione el buen momento del equipo, que ha encadenado su cuarto triunfo consecutivo: tres en Liga y uno en Champions.
"Es joven y lo entiendo perfectamente porque también he sido jugador. Quizás yo no lo mostraba así pero lo acepto sin problemas", llegó a decir Flick, quien entiende a todos, incluido Lamine Yamal, la gran estrella de Barça, pero no se deja llevar por lo que piensan los demás.

Amenda comete falta sobre Lamine durante el partido de fase de grupos de Champions del Barça ante el Eintracht en el Camp Nou. / Jordi Cotrina
Y los hechos hablan por el alemán, quien primero actúa -ha quitado a Lamine en siete de los 12 últimos partidos desde que volvió de su pubalgia- y luego reflexiona, sin importarle que se enfaden los demás. Ni siquiera Lamine, que se perderá el duelo de Praga el próximo 21 de enero por acumulación de tarjetas amarillas.
La frustración de Lamine
Estaba, además, el delantero frustrado porque no encontró el camino del gol, sintiéndose encarcelado tácticamente, sobre todo en la primera parte cuando el Eintracht, con un estudiadísimo trabajo, le arrinconó en la banda, enfrentado a situaciones de dos contra uno y hasta de tres contra en uno. Terminó el partido, su partido en el minuto 89, con dos disparos, ninguno a puerta. Ambos bloqueados por la defensa alemana.
De ahí que Flick interviniera en el descanso, con 0-1 en el marcador del nuevo Camp Nou (quinto partido consecutivo en el que su Barça empieza perdiendo), fijando a los extremos más pegados a la banda para generar espacios por dentro y que la pelota llegara más limpia a Pedri.

Koundé remata de cabeza en el segundo gol del Barça ante el Eintracht. / Jordi Cotrina
La entrada de Rashford modificó ese paisaje áspero en el que pese a no estar lúcido con el regate: ters buenos de ocho intentos. Aún así, y pese a que no se sentía nada cómodo en el Camp Nou, dejó una asistencia en un trabajado saque de esquina en corto. Rashford, Pedri y Lamine, que fue la última estación antes de que Koundé firmara el 2-1, un cabezazo cuyo destino inicial era colocar el balón dentro del área, pero terminó finalmente en la red.
Pero eso no conformó a Lamine, quien dejó claro que no le gustó nada el cambio. Y Flick, entretanto, le seguirá cambiando.
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