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Tenis

El día que España fue el rey del tenis en el Sant Jordi: "Hicimos algo único"

La Federació Catalana de Tenis reúne a los ganadores de la Copa Davis en Barcelona hace 25 años.

Albert Costa, Joan Balcells y Àlex Corretja, ganadores de la Copa Davis en el año 2000, este miércoles en Barcelona.

Albert Costa, Joan Balcells y Àlex Corretja, ganadores de la Copa Davis en el año 2000, este miércoles en Barcelona. / JORDI COTRINA

Giacomo Leoni Amat

Barcelona
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El Museu Olímpic de Barcelona es hogar de muchos recuerdos del deporte español, así que no podía haber sitio mejor para celebrar el 25 aniversario de la primera copa Davis conquistada por España que en el auditorio del museo situado en la mágica montaña de Montjuïc, muy cerca del Palau Sant Jordi, donde precisamente se gestó la histórica hazaña. Presentes en el acto conmemorativo estaban los protagonistas de esa selección del año 2000, salvo el que logró el último punto en el cuarto partido para darle el título a España, Juan Carlos Ferrero, actual entrenador de Carlos Alcaraz.

La selección de ese año 2000 estaba conformada por Alex Corretja, Albert Costa, Juan Carlos Ferrero y Joan Balcells. Capitaneados por Javier 'Dudu' Duarte, vencieron a la todopoderosa Australia, que precisamente había sido el verdugo en las anteriores dos finales disputadas en 1965 y 1967. Desde entonces España no había vuelto a disputar una final, pero un jovencísimo Juan Carlos Ferrero derrotó a Lleyton Hewitt en el cuarto partido y acabó con la maldición para ser paseado a hombros de Corretja por la pista antes de levantar la mítica Ensaladera.

Los logros que han seguido a esa generación brillan por sí solos. La Armada no ha vuelto a perder una serie en casa y se ha clasificado a ocho finales más, ganando cinco de ellas en la época dorada y liderada por leyendas del deporte nacional como Rafael Nadal, David Ferrer o Feliciano López, el español con más Davis junto a Nadal (5). El tenis español ha evolucionado mucho en los últimos tiempos, logrando situarse como una referencia mundial gracias a sus éxitos. Pero ningún trofeo será jamás tan especial como el primer título internacional que levantó ese icónico cuarteto hace 25 años. Para David Escuder, regidor de deportes del ayuntamiento de Barcelona, ese grupo fue "una alineación de la que te acuerdas de memoria, como las del Barça". El Palau Sant Jordi se llenó para esa ocasión tan especial, que terminó en gloria eterna y convirtió la ciudad de Barcelona "en la capital del deporte durante ese momento", según César Thovar, representante territorial de deportes.

Joan Balcells y Àlex Corretja, con la Ensaladera en el Museu Olímpic.

Joan Balcells y Àlex Corretja, con la Ensaladera en el Museu Olímpic. / Jordi Cotrina

“Honrar este legado no es minimizar lo que se ha conseguido ahora, sino poner en valor lo que se hizo”, fue el mensaje de Jordi Tamayo, presidente de la Federació Catalana de Tenis, antes de que los seis protagonistas del acto tomaran asiento para recordar ese momento de sus carreras. Una de las señas de identidad de esa selección fue la formación del G4, el grupo de cuatro capitanes liderado por Javier Duarte, quien llegó a arrodillarse para que fuera nombrado para ese rol. Agustí Pujol, presidente de la Federación Española de Tenis entre 1985 y 2004, se lo terminó otorgando: “Si queríamos ganar la Copa Davis teníamos que hacer cambios estructurales, y asi fue como nació el G4”.

Juan Avendaño, quien volvió a ganar la Davis como capitán en 2004, bromeó sobre la jerarquía interna de ese G4: “La decisión final siempre la tomaba yo. Se acertó con una formula muy extraña, pero cuando ganas todo está muy bien”. Jordi Vilaró, el otro capitán presente en el acto, definió la victoria como “una consagración de grandes jugadores”, a la vez que recordó el momento más dificil: “Dejar fuera de la final a Carlos Moyà”, para mantener la pareja de dobles que formaban Joan Balcells y Àlex Corretja, presentes junto a Albert Costa en el auditorio del museo olímpico de Barcelona.

Costa ganaría en París el titulo individual más importante de su carrera dos años más tarde, pero asegura que no lo hubiera conseguido de no ser por la decepción que se llevó en el primer partido de esa gran final contra Australia: “Estaba hundido porque me hacía muchísima ilusión, pero aprendí mucho. Gané el Roland Garros gracias a perder ese partido”. Recuerda cómo los nervios le pasaron factura: “Estaba como un flan, deseando salir segundo en el sorteo, pero ahora lo veo con perspectiva y tenía 25 años, la responsabilidad era enorme. Álex era el numero uno, y me tocó el marrón”.

La gran ventaja que seguramente le dio a España más posibilidades de ganar fue la superficie. Las dos finales perdidas en Australia se jugaron sobre hierba, y la tierra batida fue fundamental a pesar de los imprevistos: “Las condiciones de la pista estaban rápidas, y toda la semana habían estado más secas. Empezamos mal la eliminatoria, pero después Juan Carlos lo arregló y el partido de dobles se ganó en tres sets. Fue alucinante, un momento realmente histórico, sentenció Albert Costa.

Albert Costa, Àlex Corretja, Joan Balcells y Juan Carlos Ferrero levantan el trofeo de la Copa Davis tras ganar por 3-1 al equipo de Australia en la final de la Davis jugada en el Palau Sant Jordi de Barcelona

Albert Costa, Àlex Corretja, Joan Balcells y Juan Carlos Ferrero levantan el trofeo de la Copa Davis tras ganar por 3-1 al equipo de Australia en la final de la Davis jugada en el Palau Sant Jordi de Barcelona / JORDI COTRINA

El artífice de esa jugada maestra que terminó con la maldición no atendió a la ceremonia, pero sí lo hizo Àlex Corretja, quien arrancó diciendo que lo mejor para esta celebración es “hablar desde el sentimiento”. El ahora comentarista no dejó escapar la oportunidad para recordar una final ganada contra Carlos Moyà cuando volvió a salir su nombre, pero al igual que es capaz de aportar sentido del humor, también es capaz de recordar y describir. El ganador de 17 titulos ATP fue el primero en ser informado de que no sería él quien jugaría el partido de individuales: “No fue fácil, pero no podía tener envidia y todo el equipo me hizo entender de que daba igual quien era el que picaba el revés de Ferrero. Daba igual quién fuera el mejor, fueron muy valientes con su apuesta y lograron que por primera vez el tenis español estuviera en la cima.”

Corretja sí pudo formar pareja con Balcells y hacerse con la decisiva victoria en el tercer partido que colocaba a España 2-1 arriba en la final. Balcells todavía recuerda cómo los australianos llegaban confiados de que “tenían un punto asegurado con los dobles, y eso me hirió el orgullo. Nos compenetramos muy bien, Àlex se adaptó al juego de dobles, y salió todo rodado (6-4, 6-4, 6-4)". Balcells, al igual que Corretja, centró su discurso en las emociones: “Mi carrera individual no es solo lo que siento yo, sino lo que transmite a la gente”. Desde luego que fue un recuerdo imborrable para cualquiera que siguiera el tenis en esa época, y para quien descubre la historia por primera vez.

Final de la Copa Davis sobre la pista de tierra batida construída en el Palau Sant Jordi de Barcelona entre España y Australia con presencia de 14.000 espectadores.

Final de la Copa Davis sobre la pista de tierra batida construída en el Palau Sant Jordi de Barcelona entre España y Australia con presencia de 14.000 espectadores. / JORDI COTRINA

El panorama ha cambiado mucho entre el nuevo formato ideado por Gerard Piqué y la forma en que se vive la selección española en la capital catalana: “Cada vez que pasamos por la montaña de Montjuïc y miramos al Palau [recordamos] que hicimos algo único. Tambien se pudo hacer en Madrid, pero a nivel del mar nos daba más oportunidades contra Australia. Hoy quizá no sería posible porque no se vivía un ambiente tan político, era todo deportivo”.

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