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LA LUPA

El Barça es un reto viral, por Albert Blaya

No es descartable que en ese contexto de niñez acelerada los hijos de Flick se hayan convencido de lo improbable: ganarán... pero primero perderán.

LA CRÓNICA: Koundé apaga el bochorno alemán y el Barça se levanta en la Champions

La lupa del Barça-Eintracht, por Albert Blaya

Albert Blaya

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Tengo una teoría: el Barça solo juega una vez le marcan, como si el partido empezase en una desventaja a conciencia y buscada a modo de reto viral de Tik tok, algo no descartable en un vestuario que transforma los partidos en viajes de convivencia de la ESO. No es descartable que en ese contexto de niñez acelerada los hijos de Flick se hayan convencido de lo improbable: ganarán... pero primero perderán. Asumiendo esa inferioridad, que no es tal, el Barça se pone siempre en un escenario de lucha, generando en el estadio un clima de revanchismo que convence al futbolista de que el fútbol le debe algo. El Barça de Flick es un equipo convencido de que su momento todavía no ha llegado y para ello la mejor forma de de sentirlo es empezar perdiendo siempre.

Ante el Eintracht reinaba en el ambiente una sensación de urgencia. El Barça se tomó el partido como si la temporada estuviese en jaque y durante 30 minutos el Camp Nou no había visto una presión tan atenta y dominante como esta en años, pero las ocasiones no llegaban y el rival, que vivía agazapado, encontró un gol que evidenció el nerviosismo del Barça y que Lamine Yamal ante el Betis, aunque fuese anecdótico, probó las mieles de lo que es recibir en zonas interiores y que tu socio sea Pedri y no Koundé. Ante el Eintracht la pelota le llegaba distraída y lenta y eso llevó los ataques del Barça a chocar siempre con la misma piedra, convirtiendo la peor defensa de la Champions en la Juventus de 2017. Era un espejismo.

Koundé eres tú

En realidad Koundé eres tú. Admítelo. Ese sábado noche en el que todo apunta a un ocaso lamentable y de repente te encuentras, sin saber cómo, siendo el rey de la noche. Algo le pasó a Jules cuando pasó de regalar un potencial gol a marcar dos. Le tocó ser el héroe de Sevilla en una de las mejores noches de la historia reciente del club y lo fue en otra menos glamourosa pero relevante cuando, quizá, no hubiese tocado tener héroes.

Koundé remata de cabeza en el segundo gol azulgrana del Barça ante el Eintracht.

Koundé remata de cabeza en el segundo gol azulgrana del Barça ante el Eintracht. / JORDI COTRINA / EPC

En esos dos minutos se condensa quién es realmente el francés, un futbolista titánico cuando el fútbol es su aliado y una versión de plástico, como de juguete, cuando el fútbol le abandona. Lo divertido es cuando ambas versiones coinciden y crean momentos como el de este partido. El mejor antihéroe que se podría tener.

Eric, un jugador formidable

Si Koundé es un jugador imprevisible, Eric es su reverso. No hay mayor fiabilidad que la suya cuando, hace no tanto, la gente le miraba como si no perteneciese al sitio que ocupaba. Eso sucedió hace no tanto, cuando tuvo que irse a Girona porque no le querían y allí convertirse en pieza troncal de uno de los equipos más divertidos que hemos visto recientemente. Regresó a Barcelona convencido que tenía que jugar como si no tuviese contrato y el Barça no le fuese a renovar. Eso le llevó a ser el central que apuntaba y, por el camino, lateral y mediocentro de nivel FC Barcelona por puro convencimiento y fe, asumiendo tantos roles que Flick ya no se imagina un Barça sin él cuando, al inicio, Eric no tenía sitio.

Definir a Eric como central es como decir que el fútbol es solo fútbol. Verdades que esconden otras mucho más importantes. Eric es por encima de todo un jugador de fútbol formidable que ha necesitado años de escarnio para reconocerse como tal.

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