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Andá p'allá, bobo

Lo siento, pero los buenos, los buenísimos, son Pedri y Raphinha

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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¿Es el clic esperado?, pues puede ser, sí, el ansiado clic. ¿Es cosa de que están volviendo los lesionados, los mejores? Pues puede ser, sí, que el regreso de los verdaderos motores del equipo campeón sean tan necesarios y, a menudo, insustituibles, que hagan que las cosas cambien. ¿Será, tal vez, que los muchachos le han visto las orejas al lobo y han decidido volver a ser los de antes? Sin duda, algo de eso ocurrió anoche en el partidazo frente al Atlético. ¿Puede ser que, además, estos chicos necesitasen la magia, el empuje, el calor del viejo, nuevo, Camp Nou? Eso, por descontado, incluso con ‘solo’ 45.000 gargantas.

Es posible que la tentación de anunciar que el Barça campeón, el Barça (casi) intratable, especialmente en LaLiga, ha regresado sea un cúmulo de cosas y no todas ellas, qué va, qué va, fruto de que van regresando los buenos. También hay que levantar la voz por esos jóvenes, por Gerard Martín, Casado o ese divertido e intenso Dro, por no señalar a Eric García, el comodín de Hansi Flick, que son marca de la casa, fruto de La Masia.

No debemos olvidar que el partido empezó 0-1 y, cuando llevas una racha en la que no ganas a ningún grande, cuando los drones de las dudas sobrevuelan tu cabeza, cuando hasta tu entrenador reconoce que no estamos redondos, empezar un partido de esos en los que debes marcar la diferencia, perdiendo, es una prueba de fuego añadida pese a que, en el minuto uno, aún eres líder.

Ni todo lo que contagia Raphinha ni todo lo que crea Pedri tiene recambio. Nadie, en el Barça campeón, el que está regresando, tiene el ímpetu, el coraje, la pasión, la fuerza, el alma del brasileño. Y nadie dirige la orquesta y genera el fútbol que produce el canario. Ellos son los putos amos de este montaje.

Pero, digámoslo ya de una vez, si entre los regresos, si entre tus 11 futbolistas, si entre la gente que esperas que suba el nivel, que te despeje las dudas, están Pedri y su socio Raphinha, entonces siéntate, saca las palomitas del microondas, hazme caso, baja el volumen de la tele, ponte una emisora catalana y disfruta del espectáculo: estás en manos de Pedri y Raphinha, déjate llevar. ¡Esos sí que son buenos, buenísimos! Y, aunque ganar al Atlético siempre supone sufrir, vas a terminar saltando en el sofá.

Es posible, aunque no, no es posible, que alguien piense que, futbolísticamente hablando, puedes sustituir a Raphinha. Me temo que no es posible. Porque Raphinha, desde que decidió fichar por el Barça (y éste sí que era culé de nacimiento, sí) se ha convertido en uno de los soldados culés. Raphinha es el alma de este equipo. Raphinha es el que contagia presión, ganas, sangre blaugrana. Y ese Raphinha, en un Barça que ha decidido jugar al borde del precipicio, es más necesario que nunca. Es vital. Más que otros, sí.

Raphinha conversa con Pedri en su sustitución durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Alavés en el Camp Nou

Raphinha conversa con Pedri en su sustitución durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Alavés en el Camp Nou / JORDI COTRINA

“Yo todavía no he entendido cómo es posible que Raphinha no ganase, el pasado año, el Balón de Oro”, explicó anoche el Cholo Simeone. “Cómo es posible que alguien que juega de extremo, de media punta, de centrocampista, que roba, que golea, que presiona, que anima, que arrastra a los suyos, no ganase el Balón de Oro”.

Puede que Simeone recuerde que el Barça estuvo a punto, a punto, de desprenderse de Raphinha. Y, que lo sepan, fue él (y Natalia Rodrigues, su esposa) quien hizo todo, todo, lo posible e imposible para quedarse. Es por eso que puede que hoy mismo Mateo Alemany llame a Deco y le ofrezca un intercambio con Julián Álvarez, que, dicen, tanto gusta en el Camp Nou. Nooooooooooo, por favor, nooooooooooooo.

“Yo todavía no he entendido cómo es posible que Raphinha no ganase, la pasada temporada, el Balón de Oro. Alguien que juega de extremo, de media punta, de centrocampista, que roba, que golea, que presiona, debe ganar el Balón de Oro”.

Diego 'Cholo' Simeone

— Entrenador del Atlético de Madrid

Pero, miren, todo equipo, cosa que parece haber olvidado el Real Madrid, o Florentino Pérez, necesita un metrónomo: aparato utilizado para indicar el tempo o pulso de las composiciones musicales…y futbolísticas. La orquesta azulgrana solo tiene un director, solo puede sonar de maravilla, cuando Pedri coge la batuta, cuando Pedri está sano, cuando Pedri está fuerte, recuperado. Ese Pedri es obra de Julio Tous, el señor de la fuerza, al que le están cayendo palos de la manera más injusta del mundo. Ese Pedri que les encanta es el bueno, el buenísimo. Y ese Pedri sí es insustituible porque es el que maneja el invento, le da pausa, velocidad, sentido, profundidad y hasta obra milagros.

Los buenos, los buenísimos, los fuera de serie, los (casi) únicos e insustituibles, se llaman Pedri y Raphinha. Luego ya vendrá Lamine Yamal con la magia o la genialidad, pero el Barça bueno, el campeón, empieza a despertar de la mano del ímpetu, la fuerza, la pasión, el coraje, el empuje, la presión y el ánimo del brasileño y termina sentenciando los partidos, protagonizando proezas, cuando Pedri se sube a la tarima del director de orquesta y los pone a correr.

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