Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

LA RECONQUISTA DEL LIDERATO

Flick reconstruye al Barça tras la caída en el clásico: 15 puntos de 15

La crónica: El Barça piensa en grande y niega al Atlético (3-1)

La contracrónica: El Barça que pinta Pedri y ejecuta Raphinha es otro

El mensaje: Flick, tras la victoria ante el Atlético: "Lo necesitábamos. Hemos estado a otro nivel"

Hansi Flick, técnico del Barça, durante el triunfo frente al Atlético en el Camp Nou.

Hansi Flick, técnico del Barça, durante el triunfo frente al Atlético en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

Marcos López

Marcos López

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

De un día a otro, un Flick distinto. Del Flick, abatido, desolado, petrificado en el banquillo, ignorando la mano tendida de Raphinha, con lágrimas casi surgiendo de sus cristalinos ojos azules, al Flick eufórico, que invadió el césped del Camp Nou exultante, tal si fuera un aficionado más, gritando al mundo culé su alegría tras el 3-1 al Atlético, mientras desde el banquillo brotaban enloquecidos los suplentes en la media hora final: Lewandowski, Pedri, Raphinha y hasta Lamine Yamal.

En apenas 37 días, y viniendo zarandeado por la derrota en el Bernabéu que le dejó al Madrid a cinco puntos, el alemán obró una inesperada reconstrucción. Andaba el Barça mohíno, sintiendo en esa semana final de octubre el miedo al vértigo. El temor a perder la corona liguera mientras la propaganda blanca elevaba a los altares a Xabi Alonso. Y cinco partidos más después, el campeón vuelve a ser el líder, además de sentirse absolutamente reconocible.

El gol de Olmo: una obra coral en la que intervinieron los 11 jugadores

Basta reconstruir el 2-1, el gol de Dani Olmo, que le costó la lesión en el homo izquierdo, que le tendrá varias semanas de baja. Todo empieza en un intrascendente saque de banda servido por Raphinha en el flanco izquierdo del ataque. Ahí, en realidad, nace una jugada llena de paciencia, calma, toque, serenidad y creatividad en la que todos los jugadores del Barça tocan el balón. ¡Todos! Hasta Joan Garcia.

Participan los once en la elaboración. Una elaboración pausada -dura 77 segundos- y llena de matices tácticos para ir engatusando al Atlético, que es incapaz de quitarle la pelota. Corre mucho, pero no llega a ningún sitio el ejército cholista viendo como el balón es transportado con dulzura y elegancia de las manos de Raphinha -era un saque de banda- al preciso pie izquierdo de Olmo.

Los compañeros atienden a Olmo, lesionado tras marcar el 2-1

Los compañeros atienden a Olmo, lesionado tras marcar el 2-1 del Barça al Atlético en el Camp Nou. / Jordi Cotrina

Se miraba el Barça en esa hipnotizante jugada y se conocía a sí mismo. Son cinco partidos y cinco victorias consecutivas en la Liga. O sea, 15 puntos de 15 posibles, recuperando por el camino a los jugadores que le dan identidad, vuelo y calidad a su proyecto.

Volvió Joan Garcia y ya hay un portero que no solo para los goles imposibles sino que evita, excelente en el dominio del juego aéreo, que llegue el peligro. El martes, sin ir más lejos, le rebañó un balón de la cabeza a Sorloth, el arma que devastó al Barça la pasada temporada.

El Camp Nou se entregó a Pedri

Pero nada resulta más reconfortante para Flick que ver a Pedri bailar con el balón en los pies, transformado, una noche más, en el disco duro de su Barça. Lo tiene todo el canario. Pausa, precisión en el pase (60 pases buenos de 64 realizados, un prodigioso 94%), capaz, además, de tener un alma ‘gattusiana’ en su juego recuperando hasta ocho balones en 73 minutos y ganando, al mismo tiempo, siete de los ocho duelos.

"El nivel de Pedri no se puede describir con palabras, sabemos la diferencia cuando él está o no está. Encontró un pase que nadie había visto, tiene un nivel increíble"

Raphinha

— Capitán del Barça

"Su nivel no se puede describir con palabras, sabemos la diferencia cuando él está o no está. Es un jugador importantísimo para nosotros", confesó asombrado Raphinha, recordando que "Pedri encontró un pase que nadie había visto, tiene un nivel increíble", añadió el brasileño feliz de que su compañero le abriera en canal la defensa del Atlético para firmar el 1-1.

Flick felicita a Pedri tras su sustitución ante el Atlético.

Flick felicita a Pedri tras su sustitución ante el Atlético. / JORDI COTRINA / EPC

De ahí, que el Camp Nou se pusiera en pie cuando vio desfilar a Pedri, ya agotado por tanto esfuerzo y trajín físico, para despedirle cuando iba al banquillo para reencontrarse allí con Lewandowski y Raphinha, el verdadero líder, un jugador que trasciende por encima de las estadísticas.

"Yo no sé por qué no le han dado el Balón de Oro", contó después Simeone, enamorado como todo el barcelonismo del basileño. Pronto se sentaría con ellos Lamine dejando a un Barça irreconocible en la media hora final de uno de los grandes partidos de la Liga.

Ferran supera a Oblak en el 3-1.

Ferran supera a Oblak en el 3-1 del Barça sobre el Atlético en el Camp Nou. / Jordi Cotrina

El primer partido grande que terminó ganando un Barça sin estrellas. Un Barça que terminó el partido con una estructura absolutamente suplente. Tanto que no había ni un solo titular en el centro del campo, ya que estaban Eric Garcia, Christensen y Marc Casadó. En el ataque, más de lo mismo.

Estaban Lamine, Lewandowski y Raphinha, prisioneros de los nervios, atacados por la tensión sufriendo desde la banda, mientras en el campo andaba Dro, un adolescente de 17 años, que no tiene ni edad para conducir -ofreció un ejercicio de personalidad con seis pases buenos de siete realizados-, junto a Ferran Torres y Rashford.

17 goles a favor y solo cinco en contra

Y en ese escenario de supervivencia, aún con el 2-1, ni un solo remate a puerta del Atlético, que tenía todos los delanteros posibles en el césped, incluso Sorloth y Griezmann ante un melancólico y desangelado Julián Álvarez. Aunque todos, como se vio en la oportunidad perdida por Almada, no tenían puntería.

Con todos sus recursos disponibles, aunque castigado por la lesión muscular de Álex Baena, Simeone se marchó con las manos vacías del Camp Nou dejando apenas dos remates a puerta: el 0-1 del exjugador del Villares y una vaselina con intención de Julián Álvarez, pero desactivada por un atento Joan Garcia.

La grada del Camp Nou exhibe las bufandas en la alegría por la victoria sobre el Atlético.

La grada del Camp Nou exhibe las bufandas en la alegría por la victoria sobre el Atlético. / Jordi Cotrina

Y el Barça, a lo suyo, provocando en un enfervorizado Camp Nou -¡cómo lo echaba de menos el equipo!- un indiscutible aroma del viejo Barça de Flick, rescatando la imagen de un grupo que empieza perdiendo partidos y luego termina remontándolos. Ese mismo grupo que tras una caída que le asomaba al precipicio -aquella victoria del Madrid tuvo más de engañosa para Xabi Alonso, a quien el incendio de Vinicius le explotó en las manos- se ha levantado con una contundencia aplastante: cinco partidos, cinco triunfos, 15 puntos de 15, 17 goles a favor y solo cinco en contra.

Suscríbete para seguir leyendo