ACTUALIDAD AZULGRANA
Lamine Yamal no teme a la fama: "Me gusta ser una estrella, nunca he sentido la presión"
El jugador del Barça ha concedido una entrevista a la CBS en la que ha vuelto a exhibir toda su confianza pese a sus 18 años, en la que ha hablado sobre los orígenes en Rocafonda y la fama que le acompaña

Lamine Yamal celebra su primer gol en el Camp Nou del sabádo. / JOSEP LAGO / AFP
Lamine Yamal no suele pasar desapercibido. Cuando no está dejando a un rival tirado sobre el césped, como hizo varias veces en la última victoria del Barça contra el Alavés (3-1), está dejando boquiabierto a un periodista con su abrumadora confianza y sinceridad a sus 18 años. Ejemplo de ello es la entrevista que ha concedido a CBS, la cadena de televisión estadounidense, en su programa 60 minutes, en el que solo habían aparecido tres futbolistas antes que él: Beckham, Pulisic y Messi. De este último dijo que "es el mejor de la historia", pero no quiere ser como él y quiere seguir su "propio camino".
No pudo evitar sonreír y mostrar sus brackets cuando fue preguntado por el carnet de conducir nada más empezar la entrevista. Dos temas que más allá de mostrar lo insultantemente joven que es, revelan la naturalidad con la que vive la vida siendo una estrella que no puede ir a ninguna parte sin que le reconozcan. "No tengo prisa, pero sí quiero sentir esa libertad de conducir yo solo."
En tan solo tres años, su vida ha dado un giro radical, y ha pasado de ser un canterano más de La Masia a ser una de las figuras más populares en todo el planeta. Pero es no parece afectarle, y de hecho afirma que no le importa ser famoso: "Me gusta ser una estrella, nunca he sentido la presión".

Lamine Yamal deja por el suelo a Pablo Ibáñez, jugador del Alavés. / Enric Fontcuberta / EFE
A pesar de llevar su popularidad con normalidad, Lamine es consciente de que su vida no es ordinaria: "Los chicos salen de la escuela y van a casa. Yo voy al entrenamiento y tengo a cuatro paparazzi en mi puerta preguntándome cosas sobre mi vida. Enciendo la televisión, y estoy en la televisión, voy por la calle y veo a un niño con mi camiseta."
Su familia le ayuda a sentirse como un adolescente, y su madre es la que más le mantiene disciplinado: "La última vez que tuve miedo fue cuando volví de las vacaciones y tenía que ir a casa de mi madre. Estuve muchos días fuera de casa y eso era suficiente para que me dijera cualquier cosa. A ella no le importan los goles, manda ella y estoy encantado”.
De Rocafonda al Camp Nou
El habilidoso extremo del Barça ya había dejado claro en el pasado que el miedo lo había dejado "en algún parque de Mataró" y que ahora se dedica a "hacer que la gente se divierta y dar espectáculo en el fútbol", porque más allá de los récords de precocidad que pueda romper, su objetivo es seguir emocionando a la gente que lo ve jugar como ya lo hacía en Rocafonda: "No había sensación mejor que hacer que la gente que estuviera sentada se levantara", algo que sigue haciendo a día de hoy cuando pisa el césped de cualquier campo y se dispone a hacer magia con el balón. Ese es precisamente lo que él mismo describe como su superpoder: "Si alguien está triste y va al partido, me vea jugar y se sienta mejor cuando vuelva a casa."

El grafiti de Lamine Yamal en el parque de Rocafonda, Mataró. / Alejandro Garcia / EFE
Cuando debutó en el Camp Nou tan solo tenía 15 años, y a pesar no sentir presión, sí que sintió nervios antes de saltar al campo: "Esa sensación de que quema todo en tu barriga y el tiempo pasa muy rápido. Es una mezcla de adrenalina, nervios e ilusión." Para Lamine, era más difícil su vida en Rocafonda que jugar en el Barça: "Era un barrio en el que nadie sabía que iba a ser de su vida. Jugábamos por diversión y todos queríamos ser futbolistas. Ves a tus padres trabajando, que no siempre pueden estar contigo y sientes nervios e incertidumbre de que va a pasar contigo." A pesar de llevar una vida de lujo, no se olvida de sus orígenes, e incluso celebra los goles haciendo el gesto del código postal de Mataró: "Sabemos de donde venimos, de donde somos y estamos orgullosos de ello."
Estrella española
A pesar de su edad, Lamine ya ha aparecido en los mayores escenarios del fútbol y ha sido autor de varias obras de arte en forma de goles: "Si me tengo que quedar con uno, por importancia y bonito, el gol que le marqué a Francia en la Eurocopa". Su carrera con la selección española no ha hecho nada más que empezar, pero ya es campeón de Europa, sueña con el Mundial del año que viene y no se arrepiente de haber escogido a España por delante de Marruecos: "En el momento de la verdad, nunca dudé. Siempre he querido jugar una Eurocopa, que gracias a Dios ya lo he conseguido, y ahora jugar un Mundial con posibilidades de ganarlo."

Lamine Yamal celebra su gol contra Francia en la Eurocopa 2024. / CLEMENS BILAN / EFE
"Mientras gane, no me pueden decir nada", es una de las frases que más le ha dado de comer a sus haters en los últimos meses, pero el adolescente del conjunto azulgrana sigue respondiendo dentro y fuera del campo. A los que dicen que va muy rápido quemando etapas se lo deja claro: “Les diría que si tú tienes un trabajo y te preguntan si quieres ser el jefe, ¿dirías si o no, que voy muy rápido? Esa es mi respuesta”.
Lamine no solo se siente maduro suficiente para ser el "jefe" allá donde vaya, sino que vive con la tranquilidad y la perspectiva de un adulto curtido en mil batallas: "Hay gente que tiene expectativas y yo no tengo ninguna. Las expectativas son malas. Cuando las cumples te quedas sin objetivos y cuando no las cumples te puedes venir abajo."
Sinceridad y confianza
Si hay algo que caracteriza al joven futbolista es su sinceridad, un rasgo de su personalidad que él mismo valora como esencial a la hora de ser un ejemplo a seguir para los niños que le admiran: "Creo que en el fútbol hay muy poca gente sincera. Quiero que me vean como alguien sincero que dice lo que piensa y no lo que se quiere oír, que la gente me vea de cara. No que hablando contigo sea una persona y luego, hablando personalmente te des cuenta de como soy".
Esta mentalidad le ayuda a mantener los pies en el suelo: "No pienso en lo que me digan los demás. Yo tengo la confianza en mí mismo de que puedo conseguir lo que yo quiera. Ningún día me he ido a la cama hundido o triste. Siempre pienso que mañana lo haré mejor y el fin de semana jugaré bien. Me ha ayudado a sobrevivir en este mundo tan difícil."
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