Andá p'allá, bobo
Cómo echo en falta el tuit de Elena Fort sobre el caos de las entradas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Al Barça, que acaba de recuperar el liderato de LaLiga tras un nuevo (o viejo) empate del Real Madrid, esta vez en Girona (dicen que Florentino Pérez empieza a estar bastante hartito de Xabi Alonso, pero lo mantendrá porque Jürgen Klopp no le coge el teléfono, mejor, mejor), le pasan cosas que no le pasan a nadie.
Y no me refiero no, que va, a contratar a una constructora que tarda más de un año, mucho más, en entregar la obra (inacabada) o decirle a los socios que se conecten a Barça One para ver un partido de la gira asiática y falla el sistema, sino, simplemente, a tener tu entrada en el móvil y que, de repente, desaparezca.
Gritos contra Laporta
El ridículo ha sido tan tremendo, tanto, que el Barça ni siquiera ha sabido qué decir, cómo decirlo y, por descontado, cómo responder ante las grandes protestas y gritos de “¡Barça, sí; Laporta, no!”, que atronaron en los alrededores del Spotify Camp Nou e, incluso, en su interior.
Bueno, sí, volvieron a sacar a Elena Fort en los medios oficiales del club para dar una explicación tan lamentable, pobre y ridícula como las muchas que ha ofrecido la vicepresidenta a lo largo de su carrera como directiva culé. Fort dice las cosas como si los socios se las fueran a creer. Y los socios, como consta en multitud de videos, entrevistas y mensajes en redes sociales, esta vez se han enfadado de verdad, aunque lo que deberían hacer es recordar este y otros momentos desagradables al ir a votar dentro de unos meses.
La actual vicepresidenta del FC Barcelona, que, durante años, criticó y menospreció a presidentes y directivas anteriores, sigue teniendo que aparecer, día sí, día también, intentando apagar los escándalos e incendios que provoca la junta de Joan Laporta.
Yo, la verdad, he encontrado a faltar, en las últimas 30 horas, algunos de los tuits que la propia Elena Fort publicó criticando decisiones o deslices de anteriores directivas. Es evidente que si cualquier otra directiva hubiese protagonizado el bochornoso escándalo del pasado sábado con las entradas, Fort hubiera inundado las redes de mensajes parecidos o idénticos a los que dedicó a otros gestores culés.
Aquellos tuits
No sé, algo así como aquel de 2013 que decía “seran, seran un puto club de futbol amb moltes llotges i molts guiris y molt rics, però ja no seran el Barça. Ja no quedarà res”. O aquel otro, mira, también hablando de precios, de 2015, cuando comentaba que “ja sé com el Barça vol fer desistir als socis de demanar entrades per Berlin. Viatge d’un dia, 575 euros. EM SEMBLA UN ATRACAMENT. BRUTAL”. O aquel de 2019, cuando sugirió que “quan els venguin les entradas als guiris que els donin un manual d’instruccions i els expliquin QUE NO CAL AIXECAR-SE QUAN LA PILOTA és a mig camp”.
¿Qué tuit hubiese escrito Elena Fort si el escándalo de las entradas hubiese ocurrido bajo el mandato de otro presidente? Todos. “Nos atracan con el precio de las entradas y, luego, encima, no te las dan”. O, “para regresar así, es decir, para volver a casa y que no te dejen entrar, mejor no volver”. O, “una directiva que no es capaz de vender las entradas de su estadio, no merece dirigir nuestro amado club”. O, “¡qué bonito! ¡qué gratificador!, el socio en la calle y los guiris, ricos, en la tribuna”. O, “seguro que la familia del presidente sí ha entrado en el ‘estadi’, seguro”.

Colas en el Spotify Camp Nou, el pasado sábado, para tratar de entrar en el 'estadi'. / EP
En 2014, Elena Fort criticó en otro de sus tuits que mentir en el Barça “empieza a ser algo compulsivo”. No sé si mentir pero, desde luego, la ausencia de explicaciones creíbles respecto a lo ocurrido el pasado sábado es otro síntoma de la escasa profesionalidad con la que se gobierna y dirige el ‘més que un club’. El socio, no solo merece saber por qué se quedó sin entrada y sin partido, también quiere saber de quién es la culpa y si el Barça ha tomado medidas para impedir que ese escándalo se repita.
El problema es que, probablemente, hay algún familiar, algún amigo, algún enchufado que no ha hecho bien su trabajo. O alguna compañía mediocre en tan sofisticado sector se llevó un contrato que no debía, ni podía, porque le caía bien a alguien, llegó recomendada por alguien o... Dejémoslo, dejémoslo.
PD: Sé que, tal vez, esperaban que les escribiese sobre la imagen de un Hansi Flick derrumbado. Que lo sepan, pese a lo que ha filtrado el Barça, el técnico no estaba así por la goleada de Chelsea, ni por la expulsión de dos de sus asistentes, ni porque el equipo no funciona. El tema es delicado y es evidente que debería explicarse cuanto antes, pero en el Barça todo funciona así. Eso sí, Joan Laporta no se quedó sin su foto electoral con el pastel de un cumpleaños, el 126, que nadie celebra.
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