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LA CONFIDENCIA

La íntima charla de Raphinha con Hansi Flick

El delantero se acerca al entrenador al final del partido tras verle apesadumbrado por la línea del equipo

"Raphinha decía lo mismo que dije yo: 'Vamos a mejorar. Seremos mucho mejores en los próximos partidos’”, desveló

Vídeo | Las imágenes virales de Raphinha con un Flick abatido tras el Barça- Alavés

Raphinha felicitado por Flick tras sustituirle durante el partido contra el Alavés en el Camp Nou

Raphinha felicitado por Flick tras sustituirle durante el partido contra el Alavés en el Camp Nou / JORDI COTRINA

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
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Terminado el partido, con el cuarto triunfo consecutivo del Barça en la Liga y durmiendo líder a la espera del Girona-Madrid, Hansi Flick se quedó solo en el banquillo del Camp Nou. Tenía la mirada perdida. Estaba allí, pero parecía que el alemán tenía la cabeza en otro lugar.

Iban desfilando miles de aficionados azulgranas camino de su casa después de una tarde extraña en el Camp Nou, con 7.500 culés que no podían entrar porque la tecnología les dejó con la puerta del nuevo templo en las narices, mientras el técnico seguía petrificado, dolido como quedó porque su equipo no mejora, con una agonía final que no terminó hasta el segundo gol de Dani Olmo. Ganó al Alavés (3-1), pero vio cosas Hansi que no le gustaron nada.

Raphinha besa a Pedri en el momento en el que el canario le sustituye.

Raphinha besa a Pedri en el momento en el que el canario le sustituye. / Jordi Cotrina

De subordinado a jefe

Y entonces, Raphinha, capitán y faro del vestuario, donde su voz es influyente y escuchada por todos, se acercó a su jefe. Era el mundo al revés. El jugador consolando a su entrenador. El futbolista arropando a Flick. Susurrándole un mensaje que luego difundió Flick en una rueda de prensa donde exhibió, de nuevo, el malestar que le embarga porque su Barça no es el mismo de hace un año. Pasan las semanas, se cumplen meses (son ya cuatro de competición) y el equipo no es lo que fue.

“No tenemos la intensidad y el control de la pasada temporada” confesó en la sala de prensa el alemán, que se quedó absorto y en silencio ante su capitán. Sin ganas de nada, solo de negar con su cabeza. Afectado, en una actitud que llamó la atención.

Otra versión incidía en la decepción del técnico por las dos expulsiones de José Ramón de la Fuente y Marcus Sorg y la falta de diálogo con el cuarto árbitro, al que preguntó por el motivo de las dos rojas y rechazó el diálogo. "He sido muy respetuoso con él y ha faltado un poco de comunicación. Si me hubiera dicho que calmara a mis ayudantes, lo habría hecho, puedo gestionarlo", dijo Flick.

Mejoría

“¿Qué me ha dicho? No sí se debería decirlo”, explicó Flick cuando le preguntaron por esa insólita escena vivida en el banquillo del Camp Nou. Él, sentado; Raphinha, agachado para que su entrenador sintiera, y muy de cerca -era una charla entre amigos y no de un subordinado hacia su superior-, que no todo está perdido.

“Al final del partido, Raphinha decía lo mismo que dije yo vez: 'Vamos a mejorar. Seremos mucho mejores en los próximos partidos’”, desveló el técnico del Barça, que no encuentra la armonía que se perdió con tanta lesión en el arranque de temporada.

Raphinha asiste en el primero de los goles azulgrana contra el Alavés en el Camp Nou

Raphinha asiste en el primero de los goles azulgrana contra el Alavés en el Camp Nou / JORDI COTRINA

Final tortuoso

Va recuperando jugadores (Raphinha, Pedri y Joan Garcia han sido los últimos), pero en el camino se han caído otros como Fermín y Araujo, que por diversos problemas físicos no estuvieron en el césped, ni tampoco De Jong. El Alavés sometió al Barça a un inicio y un final tortuoso solo resuelto por la energía de Raphinha, las paradas milagrosas de Joan Garcia y los regates solventes de Lamine Yamal.

Nada de eso, sin embargo, consolaba a Flick. Ese técnico pegado a un banquillo del que no quería ni moverse, con los ojos en ningún lugar, se marchó a su casa reconfortado por Raphinha, pero sin tener aún la llave para volver al pasado y reencontrarse con el mejor Barça que parió él mismo hace un año en una gestación extraordinaria. Cuando el brasileño se le acercó, él ni habló. Solo movía su cabeza negando una y otra vez. ¿El qué? Solo Hansi lo sabe.

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