Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Girona - Real Madrid (D/21.00 h.)

Entrevista a Míchel: "Hemos sido un equipo blando, pero nos estamos endureciendo"

El técnico vallecano del Girona reflexiona en esta charla con EL PERIÓDICO sobre una temporada que no está resultando sencilla.

Míchel posa tras la entrevista con EL PERIÓDICO en el campo de entrenamiento del Girona.

Míchel posa tras la entrevista con EL PERIÓDICO en el campo de entrenamiento del Girona. / MANU MITRU / EPC

Joan Domènech

Joan Domènech

Girona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El Girona recibe este domingo al Real Madrid (21.00 h.). Ha dejado de ser el colista gracias a una victoria y un empate que apuntan a su recuperación tras un inicio catastrófico. Miguel Ángel Sánchez Muñoz, Míchel (Madrid, 1975), empieza a sonreír en su quinta temporada en Montilivi.

¿Hay brotes verdes en el Girona?

Sí, tengo la sensación de que estamos creciendo y mejorando, evidentemente. Son ya 13 jornadas, seguimos en descenso y hemos de continuar mejorando porque vamos a estar ahí un tiempo. Tenemos que dar más continuidad a lo que hacemos en muchas fases de los partidos.

¿El ejemplo es el partido ante el Betis?

Fue una primera parte espectacular, el día del Alavés también. Pero la segunda se aleja un poco del rendimiento que nos puede dar más continuidad en los resultados y adquirir la buena costumbre de ser un equipo agresivo con el balón y buscar la portería rival, que creo que es nuestra mayor virtud.

¿A qué achaca ese descenso en la segunda mitad?

Deriva un poco de la mentalidad, el resultado y la posición en la que estamos. Esa necesidad te resta la determinación en una determinada manera de hacer las cosas. Bajamos un punto y el Betis, con un punto más de agresividad, te roba más y te hace jugar más en tu campo.

La previa con Míchel: el Girona quiere volver a sorprender al Real Madrid

Manu Mitru

La determinación es confianza propia.

Claro. Va todo junto. No me gusta nada hablar de dinámicas, pero sí de costumbres y de patrones como equipo. Hemos ido construyendo patrones sobre el resultado y es algo muy difícil cuando éste es negativo. Entonces tienes que ir convenciendo al jugador en entrenamiento tras entrenamiento, que hagan el clic, haya 10 o 12 partidos donde se haga, se vea en los resultados y salgamos de ahí.

Esos patrones no se pueden construir renovando media plantilla cada verano.

Pero estamos en un club en el que esto se produce y yo no me puedo quitar de la ecuación. A principio de temporada lo hice. Sabía que había jugadores que podían salir y yo me agarraba a eso. Hay que tener muy claro hacia dónde vamos como club.

¿A qué se agarraba?

En creer que continuarían. En seguir jugando a lo mismo sin futbolistas enganchados. Eso no genera seguridad. Y cuando no generas esa seguridad, el jugador se protege. Ante un problema, uno tiende a protegerse y esa protección propicia que no des el rendimiento adecuado. Me lo recrimino a mí mismo, me ha pasado este año. Con la Champions vino la gente muy enchufada; este año ha sido más complicado y no me quería dar cuenta. Quería pensar que no y era que sí, que había más dificultades de las que yo pensaba.

¿En qué sentido? ¿En que la gente no estaba al 100% metida?

En eso. Y tú tienes que generar un sentimiento de equipo, tienes que dar seguridad a los jugadores y has de empezar con una base sólida.

Míchel, junto a una de las porterías.

Míchel, junto a una de las porterías. / MANU MITRU / EPC

Ante el Rayo…

Es que me acuerdo de la primera jornada. El Rayo es un equipo muy presionante y nosotros, sin tener los automatismos cogidos porque faltaban jugadores por aclimatarse, vamos con la idea de salir con el balón desde atrás. Y no, la idea hay que construirla poco a poco desde una base sólida. Es algo que debo tener en cuenta para futuras pretemporadas.

¿La peor experiencia es el día del Villarreal?

Bufff... Increíble. Fue la primera vez que me dije: tengo que decir algo feo para que salten las alarmas.

Michel, tras la derrota ante el Villarreal en el estadio de la Cerámica.

Michel, tras la derrota ante el Villarreal en el estadio de la Cerámica. / ANDREU ESTEBAN / EFE

Aquel día saltaron los alarmas.

Sí, sí, pero ya lo tenía claro. Necesitaba que pasara. Primero por mí, porque había dado un mensaje erróneo, y segundo porque si un jugador se quiere marchar o no está preparado, yo lo tengo que tener controlado y no alinearlo. Había de evitar esa sensación de fragilidad que dimos y de ser un equipo totalmente roto. Esa imagen de no tener alma en el campo me cuesta mucho asimilarla, y me dije: esto tiene que reventar. Fue un día complicadísimo. Quizás el peor, aunque en Segunda hubo momentos muy difíciles. Me sentí frágil y fuera de lugar. ‘Esto no es el Girona, qué estamos haciendo’, me decía. Hablé con Quique [Cárcel] y me abrió mucho los ojos: tenía mucha razón en lo que decía y yo no me quise dar cuenta antes.

"Si un jugador se quiere marchar o no está preparado, yo lo tengo que tener controlado y no ponerlo en el campo. Había de evitar esa sensación de fragilidad que dimos y de ser un equipo totalmente roto. Villarreal fue un día complicadísimo. Me sentí frágil y fuera de lugar. ‘Esto no es el Girona, qué estamos haciendo’, me decía"

¿Por qué?

Después de cuatro meses muy duros, conseguimos salvarnos y la pretemporada fue muy buena. La gente había vuelto bien, con mucha energía. Hasta que el mercado empieza a moverse de verdad. Empiezan a saltar nombres de los que podían salir, justo después del Rayo, y yo ahí no estuve listo. Quizá mi mensaje pudo chocar porque siempre he estado alineado con el club y tengo la sensación de que hay que ser así. Primero, porque ellos me han demostrado siempre confianza. Segundo, porque es un proyecto donde yo me siento feliz. Pareció que hubo una ruptura entre yo y el club y no quería decir eso. Quería decir que no estábamos bien, que había que poner un punto y aparte y hacer cosas sólidas como club, como equipo, como proyecto. Porque si no, parece que esto sea un mercadeo y cuando esa sensación de mercadeo se instala dentro del vestuario es difícil de controlar.

"Después de cuatro meses muy duros, conseguimos salvarnos y la pretemporada fue muy buena. La gente había vuelto bien, con mucha energía. Hasta que el mercado empieza a moverse de verdad. Empiezan a saltar nombres de los que podían salir, justo después del Rayo, y yo ahí no estuve listo"

Míchel posa sobre uno de los campos de entrenamiento.

Míchel posa sobre uno de los campos de entrenamiento. / MANU MITRU / EPC

"Pareció que hubo una ruptura entre yo y el club y no quería decir eso. Quería decir que no estábamos bien, que había que poner un punto y aparte y hacer cosas sólidas como club, como equipo, como proyecto"

¿Miran la clasificación ¿Hay alguna diferencia entre ser último o antepenúltimo?

No. Tenemos los mismos puntos que Osasuna. Si estuviéramos por encima por diferencia de goles, sería lo mismo. Esto va de sensaciones, de rendimiento y de resultados. ¿A cuántos puntos hay que llegar? A 42. Y tenemos 11 en 13 jornadas. Ni a punto por partido. Me he propuesto alcanzar los 20 puntos en la primera vuelta.

¿Qué ha cambiado respecto al año pasado futbolísticamente hablando?

Hay algo claro, que son los laterales. A Álex [Moreno] nunca lo meto dentro, como hacía con Miguel. Es un jugador que va más desde atrás hacia adelante que no posicional. El caso de Hugo [Rincón] es igual. Ahora metemos el balón más dentro porque tenemos mejor pie. El año pasado, por el perfil de los jugadores, teníamos mucha fortaleza; ahora tenemos menos fortaleza y mejor pie. Lo que no he cambiado nada es la filosofía, la manera de hacer las cosas. Quiero ir a la portería rival, quiero un equipo que juegue hacia adelante.

Míchel, junto a los vestuarios de la ciudad deportiva de Vilablareix.

Míchel, junto a los vestuarios de la ciudad deportiva de Vilablareix. / MANU MITRU / EPC

"El año pasado, por el perfil de los jugadores, teníamos mucha fortaleza; ahora tenemos menos fortaleza y mejor pie. Lo que no he cambiado nada es la filosofía, la manera de hacer las cosas. Quiero ir a la portería rival, quiero un equipo que juegue hacia adelante"

Con otros jugadores, hay que buscar otros caminos.

Cada jugador te permite una cosa. Por ejemplo, con Aleix conseguía acumular cuatro, cinco o seis pases y que él hiciera un cambio de orientación que dejara a Savio en uno contra uno con el lateral. ¿Qué tenemos ahora? Mucha más energía desde atrás hacia adelante. Los jugadores de las bandas ahora son de más energía. Por tanto, hay que cambiar nuestra progresión en el juego. Vanat, por ejemplo, es totalmente diferente a Miovski. Al final se trata de adaptarte a los jugadores con la misma voluntad de ser protagonistas y dominar al rival desde el juego.

¿Qué le ha pasado al equipo?

Hemos sido blandos. La palabra es blandos, por muchas cosas. Primero por no tener un equilibrio, porque carecíamos de automatismos. No digo que los de atrás fueran blandos; digo que el equipo es blando, porque jugaba sin ser agresivo hacia adelante y muy expuesto, y en eso trabajamos, para que no ocurra. Somos un equipo que ha de ser más agresivo sin balón para no defender en nuestra área y ser más agresivo con el balón: no me cuadra que tengamos un 70% de posesión, que recuperemos el balón en el campo rival y sólo disparemos tres veces a portería. Si acabamos nosotros con 20 tiros, estaremos más cerca de ganar. Si acabamos a la par del rival, será complicado.

Míchel, en uno de los despachos de la ciudad deportiva del Girona.

Míchel, en uno de los despachos de la ciudad deportiva del Girona. / MANU MITRU / EPC

"Somos un equipo que ha de ser más agresivo sin balón para no defender en nuestra área y ser más agresivo con el balón: no me cuadra que tengamos un 70% de posesión, que recuperemos el balón en el campo rival y sólo disparemos tres veces a portería"

¿Diría que se ha endurecido el equipo?

Estamos en el proceso. Nos estamos endureciendo. Siempre digo que cuesta inculcar buenas costumbres, las buenas costumbres de hacer mejor al compañero. Es lo más difícil. El esfuerzo no solo es físico, es mental. Hay una cuestión de sensaciones: si pierdo un balón cinco metros más cerca de la portería, estando en descenso…

Es comprensible.

Tengo jugadores para poseer el balón. Si el rival viene a quitármelo, tengo que generar líneas de pase, apoyos a derecha e izquierda, profundidad, tengo que generar personalidad al poseedor para que aguante el balón…. ¿Es lo mismo que te venga un jugador a cinco metros que te venga a tres? ¿Por qué te sientes presionado cuando te viene a cinco metros? ¿Simplemente con el olor a la colonia que tiene ya te estás sintiendo presionado? Les hablo mucho de esto: ‘Dime el olor de la colonia al cien por cien. ¿Huele a rosas o huele a jazmín? Que te venga. Y cuando le estés tocando, ahora es cuando das el pase’. Eso es lo más difícil en el fútbol y es lo más difícil de gestionar si no lo haces en el día a día.

"¿Es lo mismo que te venga un jugador a cinco metros que te venga a tres? ¿Por qué te sientes presionado cuando te viene a cinco metros? Les hablo mucho de esto: ‘Dime el olor de la colonia al cien por cien. ¿Huele a rosas o huele a jazmín? Que te venga. Y cuando le estés tocando, ahora es cuando das el pase’. Eso es lo más difícil en el fútbol"

¿Ha tenido que hacer más trabajo psicológico que futbolístico?

Es que van unidos porque los conceptos de juego, de hacer mejor al compañero sale desde aquí [se señala la cabeza]. ¿Tú por qué no te ofreces? Porque no quieres salir en la foto. Es un tema mental. Gazzaniga en la primera jornada y todas las hostias que nos meten… ¿Qué le voy a decir? ¿‘Gasa, no, tío, pégale para arriba’? No. Ha salido en esa foto, ese día. Vale, pero tengo miles de situaciones donde nos ha dado salida de balón, donde hemos crecido y donde hemos hecho goles.

Paulo Gazzaniga sale expulsado  durante el partido de la primera jornada entre el Girona y el Rayo Vallecano en Montilivi.

Paulo Gazzaniga sale expulsado durante el partido de la primera jornada entre el Girona y el Rayo Vallecano en Montilivi. / Siu Wu / EFE

Estamos hablando de convicciones.

Claro. Yo admiro a los entrenadores que sus equipos hacen 100% lo que ellos piden. Y si lo hacen 38 jornadas…

Respeto.

Respeto, esto va por aquí. El sentimiento de pertenencia solo se genera desde el tiempo que llevas en un sitio o desde el éxito. Savio tenía un sentimiento de pertenencia de la hostia. ¿Por qué? Porque todo fluía y todo iba bien. Le veías feliz, parecía que llevaba toda la vida en el Girona. Es más difícil pedir lo mismo a Vanat u Ounahi cuando las cosas van peor. Tengo la sensación de que todavía puedo ser mucho más exigente con la manera de jugar.

Vanat y Ounahi celebran el gol del Girona en la visita al Celta.

Vanat y Ounahi celebran el gol del Girona en la visita al Celta. / LaLiga / DDG

"El sentimiento de pertenencia solo se genera desde el tiempo o desde el éxito. Savio tenía un sentimiento de pertenencia de la hostia. ¿Por qué? Porque todo fluía y todo iba bien. Parecía que llevaba toda la vida en el Girona. Es más difícil pedir lo mismo a Vanat u Ounahi cuando las cosas van peor"

Ocho semanas sin ganar. ¿Lo pasaron realmente mal?

Yo, sí. El año pasado estuvimos mal los últimos cuatro meses y este año hemos estado mal los cuatro o cinco primeros partidos. Ante el Sevilla perdimos 0-2, pero hicimos una segunda parte increíble y se lo dije a los jugadores: no puedo reprocharos nada. Chutamos 23 veces a portería.

Hasta entonces no pudo alinear a ninguno de los fichajes.

Pero eso es culpa mía también. Por no controlar la competición. Me engañé a mí mismo. Siempre hablo de que existen tres pilares en la cultura deportiva. Para mí son los jugadores, el equipo y la competición. Yo no puedo salir a una competición si el equipo no está hecho. No. Si sabes que no tienes automatismos, cómo sales a jugar como en Villarreal. Tenía que haber pensado en ellos.

Ahora se enfrenta al Madrid.

Es mi competición y toca el Madrid, y tengo que obrar según cómo está mi equipo: en descenso. Cómo están mis jugadores: Ounahi está muy bien, Iván Martín está muy bien… Y ver la competición: si ellos tienen a Mbappé, no vas a jugar como siempre o de uno contra uno en todo el campo… Tienes que plantear partidos sobre la competición y no lo hice al principio. Los cuatro o cinco primeros partidos fueron malos, hicimos un punto. La realidad es que metí la gamba.

Girona 26/11/2025 Deportes. Entrevista Míchel, técnico del Girona. AUTOR: MANU MITRU

Míchel, técnico del Girona. / MANU MITRU / EPC

"Tienes que plantear partidos sobre la competición y no lo hice al principio. Los cuatro o cinco primeros partidos fueron malos, hicimos un punto. La realidad es que metí la gamba"

Muchas de las derrotas fueron en casa y eso crea mayor sensación de debilidad, ¿no?

Totalmente. Te tienes que hacer fuerte en casa y encima delante de los tuyos, de tu gente, con lo que todo aquello que empezaba a verse negativo se agrava y ante rivales que, entre comillas, son de tu propia Liga, con los que vas a pelear para una posición concreta.

¿El equipo es suficientemente duro como para batir al Madrid?

Es el líder. Hay mucho ruido por los tres partidos que no ganaron… Es un equipo que presiona bien y que cuenta con jugadores determinantes. Yo digo: si el Rayo empata con ellos y el Elche empata con ellos, nosotros podremos. Sé que han de pasar cosas, como que ellos no tengan un gran día y que nosotros estemos en nuestra mejor versión. Si ellos bajan un punto y lo subimos nosotros, todo se iguala en el fútbol. Si somos nosotros mismos durante mucho tiempo en el partido, estaremos más cerca de conseguir un resultado positivo.

¿Le ve conceptualmente distinto al del año pasado?

Sí. Ni mejor ni peor. Xabi Alonso es más intervencionista en el sentido de ser más agresivo en la presión, de intentar jugar más arriba y en la construcción del juego. Diferente. Hay matices en la idea de juego.

"Yo digo: si el Rayo empata con ellos y el Elche empata con ellos, nosotros podremos. Sé que han de pasar cosas, como que ellos no tengan un gran día y que nosotros estemos en nuestra mejor versión"

Kylian Mbappé frente a Michele Di Gregorio durante el Madrid-Juventus de la Champions.

Kylian Mbappé frente a Michele Di Gregorio durante el Madrid-Juventus de la Champions. / SERGIO PÉREZ / EFE

Y parece que todo se reduzca a Courtois y Mbappé.

Uno de los mejores porteros del mundo, si no el mejor, y uno de los mejores del mundo, si no el mejor. Dos pilares importantes, pero tienen más cosas. Sí es verdad que los datos muestran que tiene más dependencia de los goles de Mbappé.

En cambio el problema del Girona está en las áreas.

En las área no hemos sido contundentes, no digo que sea un problema. Sobre todo, a la hora de chutar. Está bien el promedio de llegada al último tercio, pero habría que chutar mucho más de lo que chutamos. En situaciones defensivas nos chutan más de lo que deberían. Pero estamos mejorando en esas medias. Si el Madrid es muy bueno en las áreas y nosotros no tan buenos, habrá que hacer algo para que eso no ocurra el domingo por la noche.

Suscríbete para seguir leyendo