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ATLÉTICO 2 - INTER 1

La cabeza de Giménez lleva al Atlético al delirio en el descuento

El equipo rojiblanco supera al Inter de Milán, vigente subcampeón de Europa, y logra una victoria que le deja muy cerca de la clasificación

Sergio R. Viñas

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Madrid
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Estaba el Atlético masticando esa sensación, tan arenosa, de que el punto le sabía a poco. Por mucho que el rival fuera el Inter, doble subcampeón de Europa en los tres últimos años, una máquina competitiva en la Champions que hasta ahora había ganado sus cuatro partidos, aunque en la Serie A se le vean las costuras. Así estaba el Atlético, con un llenísimo y ruidoso Metropolitano ya empezando a pensar en el regreso a casa en el metro. No sabían que el postre era lo más sabroso del menú.

Como en los viejos tiempos, tan añorados, el Atleti encontró la gloria en los cielos. El descuento ya se había desplegado sobre el renovado (y precario) césped del Metropolitano cuando Giménez desató la euforia con su cabeza. La puso Griezmann desde la esquina y el capitán uruguayo reclamó para los suyos tres puntos que ponen a los de Simeone con nueve puntos, a un suspiro de garantizarse la clasificación.

Fue una noche que constató que este nuevo proyecto del Atlético progresa adecuadamente. Era el Inter una prueba importante, por su jerarquía y por su racha reciente, y los rojiblancos la superaron. Supo Simeone gestionar sus recursos y utilizarlos casi todos a lo largo del partido, cada uno en su momento. Una victoria de esas que, por agónica y por relevante, deja un sabor de boca estupendo.

Cardoso, tres meses después

Sin Oblak, Llorente y Le Normand, Simeone arrancó su exhibición de navaja suiza apostando por un esquema de cinco centrocampistas que contrarrestara la previsible superioridad del Inter en esa zona. Uno de ellos fue Johnny Cardoso, una de las grandes apuestas del verano al que las lesiones le mantenían sin jugar un solo minuto desde el ya lejano 30 de agosto. Ciertamente, no se le notó en ningún momento la inactividad en su hora de juego, pese a que tuvo mucho trabajo.

Johnny Cardoso volvió en el Atlético-Inter.

Johnny Cardoso volvió en el Atlético-Inter. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

También lo tuvo, nada más empezar, un Musso que en el primer minuto repelió una falta directa de Di Marco, el hombre que descorchó la noche. Con ese disparo y con una internada por la derecha instantes después que no ofrecieron sensaciones halagüeñas para la parroquia del Metropolitano.

Resultó ser una falsa alarma. Porque a los nueve minutos, una internada del omnipresente y eléctrico Giuliano Simeone terminó en gol de Julián Álvarez, el décimo de la temporada para él, cazando un rechace en el área. Lo anuló en primera instancia el árbitro Letexier por una mano anterior de Baena, pero en el monitor del VAR constató que, de haber mano, pues apenas se percibe un roce, esta no pudo ser más fortuita y accidental. El gol valía.

Las entradas por la derecha, de Giuliano y Nahuel, hasta una de Hancko sin que nadie se lo explicara, hacían pupa a un Inter siempre incómodo. Hasta en una larga fase de la primera parte en la que el Atlético se encerró atrás, pertrechado con cinco defensores y cuatro mediocentros, en la que los italianos amasaron mucho balón pero ninguna ocasión verdaderamente clara.

El empate del Inter

Les faltaba templanza en sus posesiones a los hombres de Chivu, algo que ellos mismos detectaron en el descanso. Del intermedio regresaron con un remate de Barella al larguero y poco después anotando el tanto del empate, obra de Zielinski tras una dejada del gigante Bonny.

El gol de Zielinski contra el Atlético.

El gol de Zielinski contra el Atlético. / Kiko Huesca / EFE

Simeone evidenció su enfado tomando decisiones. A los cuatro minutos, gastó tres cambios. Diez después, ya había agotado sus cinco oportunidades. Y el Atlético, con medio equipo nuevo sobre el campo, ahora con tres delanteros y dos extremos, mejoró sus prestaciones, saliendo de la cueva en la que le había escondido el Inter y pasando a dominar la pelota y el duelo.

Tuvo dos ocasiones Griezmann para colocar el 2-1 en unos minutos finales en los que el partido se descontroló, con llegadas a la carrera a las dos áreas, más suelto también el Inter con los cambios de Chivu, pese a sacrificar al extraordinario Lautaro en el proceso. Pero quien todo lo resolvió fue quien estaba desde el principio, del partido y casi de los tiempos, eterno José María Giménez, eternos los córneres del Atlético.

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