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Andá p'allá, bobo

A Florentino le estalla el caso Alonso mientras se desespera con el Bernabéu, los vecinos, la Superliga, Tebas, Laporta y el modelo de club

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

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"Una pena escuchar que el mejor, y más admirado club de fútbol del mundo, está siendo atacado por toda la humanidad, y enfrentado a ella. Solo faltaba incluir a UNICEF y la ONU. Y todo para tapar que, tristemente, dentro de poco, el Club ya no será de sus socios".

Ramón Calderón, Presidente del Real Madrid (2005-2009)

“Se ha echado al monte, ha sido modo metralleta”, dijo el maestro Paco González, en la COPE, tras oír el discurso de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, en la asamblea de socios-compromisarios.

Y, en efecto, como reconoce el expresidente Ramón Calderón, solo le faltó culpar de todos sus males e inquietudes a UNICEF y la ONU. Y, por todo lo dicho y cómo lo dijo, la verdad es que le faltó muy poco para culpar a esos dos organismos internacionales.

Hacía mucho tiempo que Florentino necesitaba un discurso así. Su tropa, no los madridistas, ni siquiera los merengues, su tropa, los florentinistas, que son la nueva masa social del Real Madrid, necesitaban oír a su líder maltratar a todos y a todo. 'Flo' necesitaba soltar lastre pues está viviendo tiempos muy convulsos, retorcidos, difíciles. Se diría que, aunque disimule, a Florentino no le está saliendo nada, ninguna de sus grandes apuestas, lo venda como lo venda.

Florentino Pérez se ha echado al monte porque debe justificar ante los 'florentinistas' que el estadio, que empezó con 575 millones de euros, ya está en 1.347, que la Superliga no tira, que el cambio de modelo de club es un fracaso, que Alonso no chuta y que Tebas y Laporta van contra él.

A saber, su majestuoso estadio empezó con 575 millones de euros y ya está por los 1.347 millones. La desviación da miedo, por eso quiere venderse el 5% del club por 1.000 millones. Y no solo eso, no puede organizar conciertos, aunque dice que, en diciembre, lo habrá arreglado. Lo que no pudo arreglar fue la demanda que le ganaron los vecinos, por el ruido y contra miles de aparcamientos.

Lo de la Superliga, no solo sigue en el aire, sino que va perdiendo apoyos (y no hablo, no, de Joan Laporta, que sigue ahí aunque lo disimule). El majestuoso y pretencioso proyecto no crece por más sentencias a favor que acumule y por eso, ahora, se querella con la UEFA y le pide 4.500 millones de euros. Al menos, sacar dinero del pulso.

Laporta, agradecido

El encontronazo con Javier Tebas, presidente de LaLiga, pese a contar con un montón de voceros que crucifican, un día sí y otro también, al derechista presidente de la patronal del fútbol, tiene mala pinta, pues si ‘Flo’ no es enemigo fácil, echarle un pulso al altivo y soberbio Tebas, tampoco parece sencillo de ganar.

Pero hay muchos más desencuentros y fracasos. Por ejemplo, la idea que tenía ‘a lo Bayern de Múnich’ para impulsar un cambio de modelo de club se fue rápidamente por el sumidero, porque legalmente era imposible y, ahora, se ha inventado otra fórmula, insisto, para sacar dinero, no para dejar atada y bien atada su sucesión. Y ni siquiera ese truco está seguro que le salga.

Vayamos al desprecio al FC Barcelona y, muy especialmente, a su presidente Joan Laporta, pues, lo siento, pero lo del ‘caso Negreira’ no tiene ya un pase. Las flechas contra Laporta son oro bendito para el presidente azulgrana y puede, mire usted, que hasta el presidente blanco lo sepa (si siguen siendo amiguetes).

Florentino Pérez, ahir a l’assemblea de socis del Reial Madrid. | RODRIGO JIMÉNEZ / EFE

Florentino Pérez, victorioso en la asamblea del Real Madrid. / Efe / Rodrigo Jiménez

Y digo que son oro puro porque Laporta necesitaba ante sus fieles, frente a sus acólitos, asegurarse, al menos, los 30.184 votos que tiene. Y nada mejor que demostrarles, una vez más, que el Real Madrid lo odia. Y es que varios miles de esos votantes anestesiados, en cierto momento, llegaron a dudar de que eso fuese así, dados los amoríos que mantenían. “Veis, veis, cómo me odia”. Miel sobre hojuelas.

Y acabemos con el último desastre, caos y fracaso de Florentino, que ni siquiera tan tremenda soflama ha podido tapar, pues Madrid entero va lleno del caso Alonso, que al presidente del Real Madrid le ha estallado en la cara y, de momento, no sabe cómo resolver. Una cosa sí les aseguro: si tiene que despedir a Alonso, lo despedirá, entre otras cosas porque, como sucede en el Barça, los otros desastres les traen sin cuidado a los socios blancos, que lo único que quieren es ganar.

Los que mandan

El caso Alonso, pese a llevar solo seis meses en el club, ya se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza permanente para el quinteto que manda, gobierna y toma las decisiones en la Casa Blanca, es decir, Florentino Pérez, José Ángel Sánchez ‘JAS’ (Director General), Anas Laghrari (el banquero y asesor financiero de Flo’), Juni Calafat (mano derecha del presidente en temas deportivos) y Santiago Solari (Director de Fútbol). Cuando se dice “el Madrid cree que…” es porque el periodista ha hablado con uno de estos cinco personajes. No hay más. Ni menos.

Pues bien, el poderoso quinteto, tras un tercio de temporada, ya ha llegado a la conclusión que el caso Alonso no tiene solución, pese a creer que es un buen entrenador y pensar que tienen una plantilla más que correcta. ¿Qué piensan? Que las dos partes no se entienden, no casan, no tienen complicidad, no confían, no creen en lo que hacen. La frase más repetida en el palco del Bernabéu es: “Xabi no es el problema, pero tampoco es la solución”.

Enfrentado a Vinicius, que acaba de anunciar que si sigue este entrenador él no renueva, peleado con Valverde, sin entender a Bellingham, Xabi Alonso ya sabe que a Florentino Pérez no le temblará el pulso si tiene que despedirlo. 'Flo' prefiere mil veces a 'Vini' que al tolosarra.

Es evidente que los métodos ‘a la alemana’ de Xabi no casan ni con los señoritos que adoraban a Carlo Ancelotti ni con los jóvenes que pretenden, solo pretenden, triunfar. Y es que a Xabi se le han acumulado los problemas y no parece tener, por cabezón, demasiada mano izquierda para resolverlos.

Veamos, algunos son culpa suya, pero solo por no levantar la mano y protestar. La pretensión de que Güler, Camavinga, Tchouaméni o Bellingham sean Casemiro, Kroos y Modric es una pretensión que, si parte de ‘JAS’, que es quien fichó personalmente a Alonso, Calafat y Solari, es para despedirlos a los tres en el mismo minuto.

Más, la forma en que ha tratado a Vinicius, el mayor tesoro del Real Madrid, ganador, él solito (o casi) de dos Champions, deja tanto que desear que el brasileño acaba de anunciar que no piensa renovar, como quiere ‘Flo’, mientras siga Alonso. Y Florentino ya le ha demostrado a Alonso que, si le obliga a escoger, escogerá a ‘Vini’ y él tendrá que irse.

Florentino Pérez durante la Asamblea General Ordinario de Socios Representantes 2025

Florentino Pérez durante la Asamblea General Ordinario de Socios Representantes 2025. / Dennis Agyeman / AFP7 / Europa Press

Más cosas, más. Valverde se cree De Jong, Rodri y hasta Pedri, pero Alonso cree que solo es Carvajal o Koundé. Y ahí están los dos atascados, en perjuicio del equipo y del Real Madrid. Y, por añadir otro pleito en el centro del campo: Bellingham no se entiende con los trotones del centro del campo y, cuando llega arriba, los goles que metía antes, los marca ahora Mbappé. Otro marrón.

Alonso no solo no tiene motivados (ni siquiera de su lado) a los de siempre o ‘vacas sagradas’, sino que tampoco tiene entregados a los nuevos, a los jóvenes, que, desde luego, no acaban de tirar la puerta pues, por poner solo tres ejemplos, de Huijsen ya dudan todos, el techo de Güler ya se conoce y Gonzalo fue, eso, un sueño americano.

Eso sí, el quinteto que manda en el Real Madrid ha visto ya siete veces el vídeo de la jugada del segundo gol del Elche, el que marca Álvaro, el excanterano de Valdebebas, donde, en el repliegue defensivo, tanto Valverde como Camavinga corren menos, son mucho más lentos, que Francisco Hernández, el árbitro, que llega mucho antes que ellos a la acción del gol.

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