Premier League
El discípulo de Ferguson termina con su maldición de Old Trafford tras la expulsión más surrealista: "Me gusta que mis jugadores se peleen entre ellos"
David Moyes ganó por primera vez como vistante en el Teatro de los Sueños a pesar de que Idrissa Gueye viera la tarjeta roja a los 13 minutos de partido tras agredir a Michael Keane, su propio compañero de equipo.

David Moyes celebra la ansiada victoria delante de un desolado Amad Diallo. / Dave Thompson / AP
No se veía algo así desde hace mucho tiempo, concretamente desde 2008 , uando el Stoke City todavía militaba por la Premier League y dos de sus jugadores entraron en colisión. Lo del lunes por la noche fue otro ejemplo más de lo inverosímil que puede llegar a ser el fútbol inglés. David Moyes regresaba al que fue su estadio durante la temporada 2013-14 tras derrotar al Fulham antes del parón con la intención de poner fin a su racha de 17 partidos seguidos sin ganar en Old Trafford como visitante, pero Idrissa Gana Gueye no se lo quiso poner fácil y fue expulsado a los 13 minutos de partido de la manera más estrambótica posible, tras perder los cables en un lance de juego que ni tan solo terminó en disparo a puerta del Manchester United.
De manera totalmente desmesurada por el momento en el partido y el resultado de la jugada, el centrocampista senegalés del Everton explotó contra Michael Keane, su propio compañero. Empezó gritándole desde la distancia, luego se encaró con él, y terminó golpeando en la cara a su propio defensa, que en pocos segundos había encadenado dos errores: primero llegó tarde a tapar el pase de Mazraoui, dejando su espalda descubierta, y después permitió que Bruno Fernandes disparara desde la frontal en lugar de reaccionar ante la pérdida que había cometido el mismo Gueye. Esa fue la secuencia previa a la tarjeta roja que el árbitro no tardó en sacar.
La reacción del resto del equipo fue lo más sorprendente de todo, pues nadie se indignó con el árbitro y más bien apresuró al irascible Gueye para que se diera prisa en salir del campo. Jordan Pickford no era el capitán del equipo, pero sí fue el que intervino para evitar que el encontronazo escalara y se interpuso entre los dos protagonistas. Gueye se resistió en salir del campo, y por un momento pareció que también le iba a soltar un golpe a su portero, con el que se agarró durante varios segundos antes de retirarse del terreno de juego por su propio pie.

Jordan Pickford separa a Idrissa Gueye de Michael Keane mientras es expulsado. / Martin Rickett/PA Wire/dpa / Europa Press
Una pesadilla
La expulsión también supuso un dato histórico, y es que ningún otro equipo en la historia de la Premier League ha recibido más tarjetas rojas que el Everton, tras empatar a 110 con el Arsenal. No es un récord del que estar orgulloso, pero sí que lo fue la reacción del equipo para sobreponerse al disparate inicial. David Moyes ya había hecho un cambio por la lesión del veterano Seamus Coleman un par de minutos antes, así que decidió no volver a gastar una ventana de sustituciones, y no volvió a mover el banquillo hasta el minuto 81. Resultó ser la decisión correcta, pues el Everton se adelantó antes de la media hora de partido y pudo aguantar el resultado hasta el pitido final.
El enfrentamiento estaba destinado a terminar con victoria visitante, pues el autor del único gol del partido, Kiernan Dewsbury-Hall, anotó el primer gol de su carrera en Premier League con la pierna derecha, y fue una obra de arte. Recibió entre líneas, sorteó a un par de rivales y desenfundó dirección a la escuadra para dibujar una trayectoria inalcanzable para Senne Lammens, el nuevo portero de los Red Devils. David Moyes lograba de esta manera su primera victoria como entrenador visitante en Old Trafford tras 17 intentos fallidos: "Me gusta que mis jugadores se peleen entre ellos, si alguien se equivoca", dijo el técnico escocés y discípulo de Alex Ferguson tras liberarse de la pesadilla que le perseguía en el teatro de los sueños.
La otra cara de la moneda
El Manchester United jamás había perdido un partido en casa teniendo un jugador más, con un balance de 36 victorias y 10 empates cuando se había producido esta circunstancia. Ahora bien, el sagrado récord de imbatibilidad cuando se va al descanso por delante en el marcador que conserva desde 1984 sigue intacto (388 partidos, 355 victorias y 33 empates), al igual que Amorim todavía conserva su puesto en el banquillo a pesar de ser el entrenador del Manchestr United con peor porcentaje de victorias en liga desde la segunda guerra mundial (31%). En comparación, Alex Ferguson se retiró habiendo ganado el 65% de los 810 partidos que dirigió en Premier League. "Pelearse no es algo malo, no estoy de acuerdo con la expulsión", declaró Amorim tras la derrota que sitúa a su equipo empatado a 18 puntos con el Everton tras doce jornadas disputadas.

Ruben Amorim agachado durante el partido del lunes por la noche. / Associated Press/LaPresse / LAP
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