Chelsea - FC Barcelona (3-0)
El Barça se estrella en sus despropósitos en Stamford Bridge
El equipo azulgrana, lastrado por la expulsión temprana de Araujo y un gol inaugural absurdo de Koundé en propia puerta, claudicó ante un Chelsea que aplastó a los azulgranas con su poderío físico.
La terrorífica noche que siempre se vive en Stamford Bridge

Lamine Yamal se desespera junto a Cucurella. / AFP7 vía Europa Press

El Barcelona se contagió del catarro que arrastra Hansi Flick y no le aguantó el pulso al Chelsea en Stamford Bridge (3-0). Como si le faltara fuerzas, ofreció una versión de sí mismo debilucha y exangüe, necesitado de algo más que un antihistamínico para contrarrestar el poderío de los ingleses, quirúrgicos y brutales a la vez bajo el gobierno de Enzo Maresca. Una expulsión temprana de Ronald Araujo, otra vez él, marcó el inicio de la debacle, en la que Estevao demostró que el futuro también le pertenece ante la presencia de Lamine Yamal.
El fútbol, a veces, no es solo un juego de errores sino de despropósitos. Una torpeza compartida entre Ferran y Koundé costó el primer gol. Una protesta innecesaria y una entrada de animal sin domar de Araujo sobre Cucurella provocó la expulsión y que el Barça se quedara en cueros. El uruguayo, como ante el PSG con el Barça de Xavi, dejó al equipo estirado en la carretera, en posición de ser atropellado, ante un Chelsea que es una roca. Lo pinchas y rompe la aguja.
Enredo ridículo
Nadie más intimidante que el ecuatoriano Moisés Caicedo. El suelo tiembla bajo sus pies. Él solo sería capaz de reducir un ejército mediano. Con el coste de su fichaje, 130 millones, se podrían comprar unos cuantos tanques, pero es cuestionable que resultaran más efectivos en una batalla abierta. Caicedo es un pánzer demoledor que sometió a De Jong, Eric Garcia y todo aquel centrocampista que Flick puso en el campo.
Le ayudó Enzo Fernández, que no fue barato tampoco (120 millones) y que demostró tener tantos tatuajes como recursos. Le anularon dos goles por fuera de juego en el primer tiempo, antes del enredo ridículo de Ferran y Koundé con que se abrió el marcador. El segundo tanto del Chelsea no fue un regalo. O sí, un regalo para la vista de Estevao, el prodigio brasileño que nació el mismo año que Lamine Yamal con solo tres meses de diferencia. Y el tercero, de Liam Delap, acabó de sepultar un partido de los azulgranas para olvidar. Una rabia: con la de momentos memorables que se han vivido en Stamford Bridge y jugar así. No se respetó el espíritu de Iniesta.
Estaba más cantado que el You’ll never walk alone que Flick volvería a recurrir a Eric Garcia como mediocentro después de la ovación que se llevó en el estreno del Camp Nou. Frenkie de Jong difícilmente podría sostener el rancho con Olmo, el sacrificado, ante las bestias pardas del Chelsea de la medular. Y ni así. Lo de Araujo lo trastocó todo.
Sin jerarquía de Lamine Yamal
Lamine Yamal y Estevao eran los cabezas de cartel del partido y Maresca permitió que pasara del márketing al campo. El español y el brasileño están llamados a marcar una era, pero se suponía que Estevao estaba aún en el horno, cociéndose. Tal y cómo se deshizo de Cubarsí y de Balde en el segundo tanto antes de fusilar con la derecha, las percepciones se van a estrechar. Quizá no haya tanta diferencia entre ambos.

Estevao intenta escaparse de Balde y Christensen, este martes en Londres. / ADRIAN DENNIS / AFP
Lamine Yamal, en su primer partido contra un equipo inglés, no marcó jerarquía ante Estevao. Lo intentó. De hecho, empezó fresco, pero tuvo delante a un Marc Cucurella inmenso, que le puso palos a las ruedas toda la noche. Acabó sustituido con la frustración grabada en la cara.
Estevao, por su parte, ejerció de sastre, de los trajes que hizo en la fría noche londinense. Stamford Bridge, siempre tan vociferante, disfrutó con su adolescente como un crío ante una pastelería. Lo despidió en el minuto 82 con una ovación entregada.
Ritmo superior
Con el 3-0 el Chelsea aflojó. Maresca dosificó a algunas piezas capitales, pensando en el partido contra el Arsenal del domingo, primero y segundo de la Premier, liga de un ritmo que, al menos este martes, está fuera del alcance de este Barça. A menos que deje de hacerse el haraquiri por Europa. Araujo pasará unos días malos.
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