Opinión | Apunte
Ni Araujo, ni De Jong

Araujo, tras ser expulsado en Stamford Bridge. / Afp7
No hay campo más desagradable que Stamford Bridge. De acuerdo, el Barça ha vivido episodios de los que no se olvidan en esa cueva azul del Chelsea, como el ejercicio de hipnotismo de Ronaldinho, la valentía de un adolescente Messi ante las patadas salvajes de Del Horno, y, claro, el gol de Iniesta. Pero Stamford Bridge también remite al silbato mudo de Collina, a la atrocidad defensiva de Gerard López y Oleguer, a las tretas de Mourinho, a los codazos en las costillas de Terry, a Drogba y su mirada de loco, a pupitres que parecen potros de tortura y a un frío que mezcla con el ansia de no volver jamás. De la parada de los monstruos londinense ya pueden formar parte Ronald Araujo y Frenkie de Jong, rostros bien visibles en esa desfiguración coral del Barça en la que el 41 de Estevão impuso más que el 10 de Lamine. Los dorsales no ganan partidos.
Es inútil recrearse en las razones por las que Araujo pensó que, a un minuto del final del primer acto, sería una buena idea llevarse por delante a Cucurella sin reparar en que ya traía encima una amarilla por protestar al bulto. Araujo, cuya roja hace dos temporadas frente al PSG arrimó al Barça de Xavi al infierno, destartalado un año después contra el Inter cuando Flick ya husmeaba la Champions, lleva incorporado el gen de la visceralidad. Había quien celebraba ese entusiasmo sin reparar en que, sin calidad ni cordura en un puesto tan delicado como el suyo, es el equipo el que se cae. A Araujo se le renovó en su día porque a Iñigo Martínez –ahora en Arabia Saudí– le dio por lesionarse. Y parecía que el mundo se acababa si se vendía al uruguayo. Aquí la consecuencia.
Lo de De Jong es otra historia. No hay técnico del Barça que no le haya confiado la manija del equipo. Es disciplinado, aseado y no se esconde cuando otros tratan de ocultarse en cualquier rincón. No está Pedri. Y no es sencillo asumir que a De Jong, el gran capataz en el centro del campo, no le dé por mirar hacia adelante, por sacar una ventaja, pensando que con un giro, una conducción lateral y un pase al lado podrá dormir en paz. Nadie lo hizo en Stamford Bridge, lugar al que nunca conviene volver.
Suscríbete para seguir leyendo
- Jordi Villacampa: 'Cuando jugaba me habría ido bien un psicólogo, pero entonces se veía de débil
- El expresidente del Club Laietà dice en el juzgado que los pagos del Barça por las molestias de las obras fueron legales
- Reunión de urgencia en el Real Madrid: Florentino deja a Xabi Alonso al borde de la destitución
- Tebas emprende acciones legales contra los futbolistas por sus protestas por el Villarreal-Barça de Miami
- El Celta ridiculiza al Real Madrid en el Bernabéu
- El Real Madrid declara la guerra al Barcelona: 'Vamos a ir hasta el final
- Elena Congost hace historia en su regreso a la competición en València: 'No corría desde los Juegos de París
- Xabi Alonso se disfrazó de Mourinho y Carvajal asaltó al árbitro: 'El nivel que dais y luego lloráis en rueda de prensa
