NBA
Los Pistons pisan el acelerador: 10 victorias seguidas y líderes en el Este
Jalen Duren brilla ante Indiana con 31 puntos en la ausencia de Cade Cunningham.

Jalen Duren celebra un mate contra los Indiana Pacers. / RICK OSENTOSKI / Getty Images via AFP
Los Detroit Pistons no bajan el ritmo y suman su décima victoria consecutiva esta temporada, la mejor racha actual de toda la NBA. A pesar de contar con bajas sensibles como la de Cade Cunningham en los últimos tres partidos, siguen sin conocer la derrota en este mes de noviembre y son líderes en solitario de la conferencia Este. Jalen Duren está siendo una de las grandes revelaciones de la temporada en la posición de pívot y aspira a ganar el premio al jugador más mejorado por su evolución en el apartado anotador. Esta noche celebró su vigésimo segundo cumpleaños volviendo a superar los 30 puntos por tercera vez en dos semanas, y falló un solo tiro de sus trece desde el campo en el triunfo por 127 a 112 ante los Indiana Pacers.
"Veo a esos aficionados de hace dos años que siguen aquí apoyándonos, y es genial ver que somos capaces de brindarles victorias", dijo Isaiah Stewart después del partido. Hace tan solo dos años los Pistons eran el peor equipo de toda la NBA, llegando a romper un récord de 28 derrotas consecutivas en la misma temporada, pero su actual racha de 10 victorias es la mejor desde la temporada 2007-08, y el pasado abril ya lograron clasificar a playoffs por primera vez desde 2019. Las expectativas para este año eran optimistas, y el calendario ha favorecido que los Pistons hayan podido registrar su mejor arranque desde 2005-06, año que terminaron como primeros en el Este y alcanzaron las Finales de Conferencia.

Isaiah Stewart lucha por un rebote frente a Bennedict Mathurin y Pascal Siakam de los Indiana Pacers. / Ryan Sun / AP
"Somos todos unos perros salvajes, unos tipos malos, como quieras llamarnos", dijo Daniss Jenkins tras la victoria de los Detroit Pistons por 114-105 sobre los Philadelphia 76ers del viernes. La franquícia de Michigan siempre ha sido una de las más duras en la pista, desde la época de los Bad Boys con Isiah Thomas que conquistaron dos anillos consecutivos entre 1988 y 1990, a los campeones de 2004 con Ben Wallace y Chauncey Billups. Ahora la NBA ya no permite tanto contacto como antes, y favorece el juego por encima de las batallas campales que se producían antaño. Sin embargo, los actuales jugadores de Detroit son conscientes de la historia que tienen a sus espaldas, y siguen conservando ese espíritu de lucha y carácter físico cada vez que salen a jugar. "Así somos. Un montón de perros callejeros. Nadie quiere un perro callejero en su casa. A nadie le gustan los perros callejeros. Somos unos tipos salvajes, eso es lo que somos", añadió Jenkins.
Rivalidad con Indiana
A diferencia del momento dulce que atraviesan los Pistons, en Indiana no levantan cabeza desde que perdieron a su estrella, Tyrese Haliburton, en el séptimo partido de las Finales del pasado 22 de junio, además de caer derrotados ante Oklahoma City Thunder. No lograron mantener a su pívot titular en agencia libre y han sido víctimas de una plaga de lesiones peor que la de los Pistons. Su balance de 1 victoria y 13 derrotas supone el peor inicio a una temporada de su historia, un terrorífico contraste con la gloria que estuvieron a pocos minutos de saborear cinco meses atrás, así como les ocurrió en el año 2000, cuando fueron derrotados a manos de los Lakers. La ciudad de Indianápolis vive y muere por el baloncesto, pero de momento no han logrado ningún título NBA, algo que Detroit ha conseguido hasta tres veces.
La casualidad ha querido que la décima victoria consecutiva de los Pistons haya llegado una noche de mediados de noviembre contra Indiana, precisamente 21 años después de uno de los episodios más flagrantes en la historia reciente de la NBA que tuvo lugar en el Palace de Auburn Hills, hogar de los Pistons hasta 2017. La franquicia de Michigan se había proclamado campeona ese mismo verano tras eliminar en las finales de conferencia a sus rivales de Indiana, pero ese día no pudieron demostrar su superioridad, y a falta de tres minutos para que terminara el encuentro, el pabellón estaba prácticamente vacío. Fue entonces cuando empezó la trifulca entre jugadores y aficionados que desencadenó en hasta nueve jugadores suspendidos por un total de 146 partidos, una lista encabezada por el protagonista de la secuencia, Ron Artest, quien recibió la sanción más severa por un total de 86 partidos.

Ron Artest después de pelearse con aficionados en las gradas (2004). / CLARENCE TABB, JR. / AP
Suscríbete para seguir leyendo
- Reyes Bellver, directora de fútbol femenino de la RFEF: 'Ni hubo casting ni entrevistas de trabajo para el puesto de seleccionadora. Sonia Bermúdez es una entrenadora excepcional
- Lo siento, pero los buenos, los buenísimos, son Pedri y Raphinha
- El Barcelona piensa en grande y niega al Atlético
- Barça - Atlético de Madrid de Liga, en directo: última hora, alineaciones y resultado, en vivo
- Aitana Bonmatí estará cinco meses de baja y se perderá lo que queda de temporada
- El Barça también se disculpa por el deficiente catering de la caótica tarde del Alavés
- El financiero Marc Ciria anuncia su precandidatura a presidir el Barça
- Elena Fort pide disculpas a los 7.500 socios afectados por el fallo tecnológico en el Barça-Alavés