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FÚTBOL (LIGA): RAYO-REAL MADRID (0-0)

Vallecas multiplica las sospechas sobre este Real Madrid de Xabi

El empate a cero con un Rayo picante confirma que los blancos no terminan de implantar las enseñanzas del tolosarra

Fermín de la Calle

Fermín de la Calle

Madrid
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Vallecas no es Anfield ni falta que le hace. Pero es tanto o más incómodo para un Real Madrid perezoso al que le cuesta remangarse cuando los partidos lo exigen. El empate ante el Rayo confirma las dudas en un equipo sin brillo ni automatismos en el que los jugadores reciben más órdenes que balones y en el que salvo Mbappé y un voluntarioso Guler, el resto de estrellas parecen estar fuera de cobertura. Mal final de ciclo, con la derrota en Liverpool y este empate, que dejan muy cuestionado el proyecto de Xabi.

Aterrizaba el Real Madrid en el barrio con cuerpo de jota tras la derrota en Anfield y los recelos de Florentino con un Xabi Alonso, al que carga en la mochila una mala gestión del vestuario, el aburguesamiento de un equipo que solo corre en partidos señalados y una propuesta futbolística inconsistente. Y con esas sospechas se plantó el Madrid en Vallecas con un once rotatorio en el que entraban Asencio y Brahim, un jugador que podía jugar en este Rayo pirata tranquilamente.

Un campo pequeño para Mbappé

Sabía Xabi que ante el fútbol callejero del Rayo, con la verticalidad y el desparpajo de Isi, Álvaro y De Frutos, no era día de experimentos y apostó por blindar las bandas con Valverde y Carreras. Camavinga ejercería de ancla y puestos a intercambiar golpes en este fútbol de ida y vuelta rodeó a Arda de Bellingham, Vini, Mbappé y Brahim. Y arrancó el Rayo jugándole de tú a tú al Madrid, tocando en la salida y con paciencia para encontrar los espacios con un Íñigo Pérez que no quería fútbol directo. Enfrente el Madrid se movía incómodo en un campo que se quedaba pequeño a Mbappé. Hasta dos pases filtrados le levantó Batalla antes de que llegase el francés.

El Madrid descargaba más por la izquierda, con Bellingham cayendo a la zona de influencia de un Vinícius picante. Y por eso misma banda, la que defendía un Carreras dubitativo, decidió atacar el Rayo. Ratiu se plantó ante Courtois en la primera gran ocasión del partido, que fue respondida rápidamente por un remate de Vinícius en área pequeña que salvó Batallas de forma milagrosa. Segundos después Asencio desperdiciaba solo en el área un centro medido de Brahim. Pese a la constante sensación de peligro que sobrevuela Vallecas por la rapidez en que se llega a las áreas, no pasó nada más reseñable que la lesión de Pedro Díaz, que Íñigo resolvió colocando al ‘Pacha’ Espino ¡de extremo!, y la clásica enganchada de Vinícius con la afición rival tras perder una pelota que terminó con el recurrente ¡Balón de playa!

La segunda parte amaneció más descosida y con Militao en lugar de un Huijsen lastrado por una amarilla. El paso de los minutos fue rebajando el reprix del mediocampo local y el Real Madrid comenzó a cocinar a fuego lento el triunfo. Bellingham, Arda y Mbappé disfrutaron de ocasiones que fueron aculando al Rayo a su área. Algo que Íñigo trató de resolver con cambios estructurales para modificar un escenario que se complicaba por momentos.

Por momentos pareció resurgir el Rayo aupado por su grada y encadenó varias contras en las que bajaron menos madridistas de los que debían. Álvaro dispuso de una ocasión clara y respondió Valverde con un hachazo que Batalla sacó como pudo. Fran Pérez y Óscar Valentín solidificaron más el juego vallecano y Ceballos le tomó el sitio a Brahim para hilvanar más la salida. Jugaban al gato y al ratón los vallecanos con los de la Castellana cuando Xabi llamó a Rodrygo, que salió por Camavinga. Con todo su arsenal en el césped y algo más de diez minutos por delante, el encuentro se convirtió en un ir y venir de área en área buscando descorchar un empate más jugoso para el Rayo que para un Madrid apremiado que se limitó a coleccionar córners sin rédito en el tramo final. El tropiezo ahonda en las sospechas de un Madrid, este de Xabi, al que se le quedó pequeño Vallecas, donde ni Mbappé ni Bellingham ni Vinícius mostraron los galones que se les presuponen. Vallecas sigue siendo un plato de difícil digestión para un Madrid que no gana aquí desde 2022.

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