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Andá p'allá, bobo

El relato de Flick ya empieza a ser tan soso como el fútbol de su equipo

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Emilio Pérez de Rozas

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Nadie, nadie, está pidiendo titulares para conseguir clics en las webs de nuestros diarios (perdón, de los diarios de nuestros dueños). Nadie. Es más, si tú eres espectador de la actualidad azulgrana, ya tienes suficiente con todo lo que genera el club y, por supuesto, con el caos (recuerden que él vive feliz en ese ambiente) que provoca Joan Laporta y su séquito, ahora eufórico después de casi 365 días de ridículo y retraso en el estreno del Spotify Camp Nou, que, les recuerdo, aún no ha sido inaugurado.

Por lo tanto, las ya aburridísimas conferencias de prensa de Hansi Flick, intrascendentes, que podrían no existir, que no sirven para nada, que no aportan nada, que siempre se repite (“los futbolistas saben lo que les pido, lo que tienen que hacer y espero que mañana lo veamos reflejado sobre el césped, en el campo” y así siempre), no son ya necesarias para llamar la atención de nuestros lectores, oyentes y telespectadores.

Cero autocrítica

Si tú esperas algo de esas conferencias de prensa, no sé, ya no les digo, que también, una autocrítica seria, punzante, hasta otra llamada de atención en plan egos (la verdad es que el desastroso partido de Brujas hubiese podido y merecido provocar una reacción así), volverás a llevarte una decepción. Yo, antes, las seguía por TV, pero, ahora, ya he decidido entrar en cualquier web y ver las dos frases vacías que ha dicho.

Y es una auténtica pena porque las apariciones del ‘mister’ alemán, al que, ya saben, no se puede criticar (aún), son el único pálpito auténtico que tenemos de la real situación de la plantilla (el otro es ver la felicidad extrema de Lamine Yamal), sino porque esos comentarios tan aburridos y repetitivos, su pose, seguir hablando en inglés cuando estoy convencido de que ya podría expresarse en castellano, son la prueba de que estamos ante un nuevo Flick, consciente, aunque diga que va a renovar por 101 años más, que algo no le gusta.

Barcelona's Lamine Yamal, centre right, talks with head coach Hansi Flick during the team's first training session at at the Camp Nou stadium after its renovation in Barcelona, Spain, Friday, Nov. 7, 2025, . (AP Photo/Joan Monfort)

Hansi Flick y Lamine Yamal, ayer, en el estreno del césped del Spotify Camp Nou.talks with head coach Hansi Flick during the team's first training session at at the Camp Nou stadium after its renovation in Barcelona, Spain, Friday, Nov. 7, 2025, . (AP Photo/Joan Monfort) / AP / JOAN MONFORT

Recuerdo las épocas doradas de Pep Guardiola, sí, sí, volvamos a hablar del señor que ‘mea colonia’, del hacedor de varios milagros futbolísticos, cuando cada aparición suya en la sala de prensa, antes o después de los partidos, era una bendición de comunicación, complicidad, charlas divertidísimas y, sobre todo, una manera prodigiosa, hábil, pícara de expresarse y meterse en el bolsillo a toda la platea de periodistas con aquel "hombre, Emilio, buena pregunta", "¡caray!, David, no lo había pensado", "por descontado, Joan, bien visto"… que engordaba nuestro ego hasta mostrarnos, no, no, mentira, indiferentes ante sus respuestas.

Y, por último, es evidente que Flick y otros muchísimos entrenadores pierden, en la sala de prensa, la oportunidad de contactar, comunicar y ganarse a los socios, abonados y seguidores de su equipo a los que, ciertamente, solo les interesa ganar pero que agradecerían que su entrenador les contase cositas, teniendo uno o dos puntos de complicidad con ellos.

El problema, probablemente, aunque no estoy del todo seguro y por eso lo escribo en el último párrafo, es que, tal vez, otra de las cosas que ha descubierto el Flick 2.0, es decir, del segundo año, es que a este Barça que se acerca a la época electoral solo le faltaría que su entrenador, metido de lleno en una crisis futbolística, dijese lo que piensa (de todo). Aunque fuese en inglés.

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